Autoridades, patrocinadores y premiados de los VIII premios
Córdoba celebra los VIII Premios Felipe González de Canales al sector agrario
El Patio de los Naranjos acogió un acto de reconocimiento al mundo rural con mensajes en defensa del agua, la rentabilidad del campo y la sostenibilidad
El Patio de los Naranjos de la Mezquita-Catedral fue este jueves el escenario de la entrega de los VIII Premios Felipe González de Canales al Sector Agrario y al Mundo Rural, organizados por Asaja Córdoba, La Voz de Córdoba El Debate, el Cabildo Catedral, la Fundación Caja Rural del Sur y Covap. Estos galardones, instaurados en 2018, distinguen la labor de agricultores, cooperativas, investigadores y entidades que contribuyen cada día al futuro del campo.
La bienvenida corrió a cargo del canónigo Tomás Pajuelo, quien recordó la vital importancia del sector primario con un mensaje directo: «Sin agro no hay vida». Subrayó que el mundo rural encierra valores como la sencillez, la perseverancia y la tradición, y destacó que esta nueva edición de los premios es, sobre todo, «un reconocimiento al esfuerzo de muchas personas».
El presidente del comité de honor, Felipe González de Canales, pionero en el asociacionismo agrario, advirtió del «momento complicadísimo» que atraviesa la sociedad, marcado por «las potencias militares y las élites económicas», en un mensaje que fue más allá del ámbito rural , y señaló que la responsabilidad no puede dejarse solo en manos de gobiernos o instituciones, sino que «cada uno de nosotros» debe asumirla. Criticó el «dogmatismo» en torno a la política climática, que «complica el trabajo de los empresarios», y reclamó un plan hidrológico nacional que supere la actual gestión del agua «supeditada al cauce ecológico».
Los premiados de esta octava edición reflejan la diversidad y el potencial del campo español. El galardón al Joven Emprendedor recayó en la mallorquina María Company, de 31 años, que representa la tercera generación de una familia dedicada a la agricultura y ganadería. Desde la SAT Illa Verda (Can Company) lidera junto a su primo la modernización de la explotación familiar y la innovación en productos derivados del ‘Porc Negre Mallorquí Selecte’. El premio a la Innovación e Investigación fue para la Fundación ETEA para la Cooperación y Desarrollo, vinculada a la Universidad Loyola, por su labor internacional en proyectos de sostenibilidad agraria en América Latina, África y Asia y por el legado de su fundador, el jesuita Jaime Loring.
El reconocimiento a los Valores del Cooperativismo distinguió al Grupo AN, una cooperativa centenaria que agrupa a 176 entidades y 36.000 profesionales y que se ha convertido en referente del asociacionismo agroalimentario en España y Europa. En el ámbito de la Gastronomía y Salud, se premió al investigador y divulgador José Antonio Barroso, pionero en probióticos y alimentación funcional, fundador de Microal y Tecoal. Finalmente, en la categoría de Economía Circular, el galardón fue para GIS Alimentario, que lidera desde hace una década el programa Feeding the World y fomenta modelos sostenibles y circulares en la cadena agroalimentaria.
Como colofón, se concedió una mención especial a Caja Rural del Sur, que celebra su 25º aniversario consolidada como entidad cooperativa de referencia en Andalucía y Portugal, con un modelo de banca de proximidad y compromiso social.
Felipe González de Canales
En la clausura, las intervenciones pusieron el acento en los grandes retos del campo. El presidente de la Diputación de Córdoba, Salvador Fuentes, defendió que la supervivencia del sector depende de garantizar «rentabilidad y desregulación», y apeló a seguir construyendo el papel de Andalucía como «la despensa de Europa». Recordó que, pese a la política arancelaria internacional, el aceite de oliva ha batido récords de exportación en el primer semestre, y subrayó la urgencia de resolver los problemas de agua (sobre todo en el norte de la provincia), así como la necesidad de apostar por el hidrógeno verde y por «más conectividad, tanto terrestre como digital».
Por su parte, el consejero de Justicia, José Antonio Nieto, felicitó a organizadores y premiados y repasó una legislatura marcada por «el compromiso con la agricultura y la inversión hidráulica», que cifró en 1.400 millones de euros. Anunció también una nueva partida de 22 millones para los afectados por la lengua azul y el mildiu, y lanzó un mensaje contra la polarización partidista: «El campo no puede servir para dividir».
El obispo de Córdoba, Jesús Fernández, cerró el acto con un discurso en el que, citando la encíclica Laudato Si’ del papa Francisco, recordó que los pequeños productores «son cuidadores del mundo y representan un modo de vivir la ecología integral». Reclamó un consumo responsable, alejado de lo «caprichoso y arbitrario», y defendió que agricultores y ganaderos son «los garantes del cuidado de la naturaleza, armonizando la productividad con un modo de vida sostenible». Evocó los incendios del último verano como muestra de una «naturaleza herida que necesita protección y prevención» y, en este Año Jubilar de la Esperanza, destacó que el mundo agrario representa un motivo de agradecimiento y confianza. «Son los agricultores quienes mantienen el vigor de las comunidades rurales», afirmó, antes de felicitar a los premiados y a sus familias, «que recogen realmente el fruto de años de esfuerzo, dedicación y trabajo».