Gatos de la colonia del templo romano de Córdoba

Gatos de la colonia del templo romano de CórdobaLa Voz de Córdoba

Así funciona el sistema de control de las colonias de gatos de Córdoba

El método CER ha conseguido que haya 7.000 gatos esterilizados y una reducción de ejemplares en el 80% de colonias

El 80% de las colonias de gatos existentes en el casco urbano de Córdoba ha contado con una disminución de ejemplares desde la aplicación sistemática, hace cinco años, del conocido como método CER (captura, esterilización y retorno). Actualmente hay en Córdoba más de 350 colonias de gatos con casi 7.000 ejemplares ya esterilizados. Así lo han detallado la cofundadora y secretaria de la entidad nacional para el bienestar de los gatos, FdCATS, y presidenta de la Federación de Asociaciones Protectoras de Animales de Córdoba, Mercedes Vara; y la miembro de esta última asociación, y presidenta de SOS Perrera Córdoba y Adopta Huellas Amigas, Lola Alcaide.

Valga un ejemplo de la efectividad de este método. En el 2014, antes de la aplicación sistemática, la fórmula se puso en marcha en la colonia más numerosa de Córdoba, que tenía 102 gatos. Actualmente tiene 17. Tanto Vara como Alcaide prefieren que se omitan los lugares concretos donde están los asentamientos felinos, por dos motivos fundamentales. El primero, evitar el posible maltrato por parte de vándalos; el segundo, que se conviertan en lugares donde se abandonen a gatos domésticos.

Ambas expertas van a participar las VIII Jornadas Felinas Andaluzas, que organiza la propia Mercedes Vara, y que tendrán lugar en Huelva el próximo 30 de mayo. Este evento, que empezó en Córdoba y se desplaza por diversas ciudades, hará hincapié en la gestión, teniendo como ejemplo la experiencia de la ciudad, pero también en cuestiones científicas que están relacionadas con la depredación realizada por los gatos, tradicionalmente denunciada por excesiva o incluso como peligro para el ecosistema. Vara y Alcaide están convencidas de que hace falta un abordaje más serio y con pruebas basadas en estudios fidedignos. «No hay ningún informe en ninguna parte que pueda demostrar que los gatos han sido responsables de la desaparición de especies», afirma Alcaide. «En algunos casos pueden haber sido un factor determinante, pero se ha cogido al gato como cabeza de turco», complementa Vara.

Hasta la mayor concienciación y aplicación del sistema CER, lo que existía era una actividad tradicional de exterminio por parte de las perreras. Incluso fue común, como explican en este repaso histórico las dos expertas, que los propios vecinos los envenenasen o disparasen. Ese espacio vacío que dejaban, era rápidamente cubierto por nuevos gatos que les sustituían, atraídos por los recursos del lugar. La búsqueda de un proceso más ético se materializó definitivamente con la ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, que ya impide sacrificarlos. Córdoba se adelantó, como indicamos, a esta corroboración legislativa y ya lo aplicaba años atrás, al principio de forma concreta en algunas colonias y más tarde en todas.

Los animales que componen las colonias pueden haber nacido ya en la calle, haber sido abandonados o bien ser merodeadores, es decir, animales domésticos que salen de casa y vuelven a ella. En cualquier caso, estos gatos de las colonias quedan fuera del circuito de las adopciones, pues no se consideran sociables. Sí entran en dicho circuito los abandonos recientes o los gatos perdidos que sí son sociables aún. De hecho, las adopciones están aumentando, también de ejemplares adultos, algo muy raro hasta hace poco.

Mercedes Vara y Lola Alcaide en el punto de alimentación de gatos del Alcázar

Mercedes Vara y Lola Alcaide en el punto de alimentación de gatos del Alcázaramgorriz

El método CER, una vez detectada una colonia, se activa con una primera etapa de censo: hay que saber cuántos gatos hay. Luego se capturan y se llevan a clínicas veterinarias para su esterilización. Se desparasitan y se vacunan. De vuelta a la colonia, al no poder reproducirse, generan una paulatina reducción de la población, hasta que, dependiendo de diversos factores -entre los que se cuenta desde el propio número de felinos a su edad en el momento de la esterilización o los recursos con los que cuenten los equipos de cuidadores responsables- el asentamiento llegue a su desaparición. En este punto, las expertas son claras, su intención pasa por el bienestar de los animales, pero el objetivo es la drástica reducción de ejemplares. «Nosotros no queremos gatos en la calle, somos los más interesados en que esto sea así desde la perspectiva de la protección».

Del casco urbano a la periferia

Pese a los avances logrados en los últimos años, las expertas advierten de que el principal reto se desplaza ahora al extrarradio, las parcelaciones, los polígonos y otros espacios periurbanos, donde resulta más difícil localizar las colonias, censar con exactitud a sus integrantes y confirmar si se trata de gatos abandonados o de animales cuyos propietarios no asumen su identificación, esterilización y control. En este punto, subrayan, la colaboración ciudadana sigue siendo fundamental para detectar los asentamientos y poder intervenir con eficacia.

La gestión de estas colonias incluye además puntos de alimentación autorizados y cuidadores acreditados, con el objetivo de evitar que se deposite comida de forma descontrolada en la vía pública. Según explican, este sistema no solo mejora el seguimiento de los animales, sino que también contribuye a reducir suciedad, malos olores y otros problemas de convivencia que tradicionalmente habían generado quejas vecinales.

En este proyecto colaboran alrededor de 200 voluntarios cuidadores y más de 20 clínicas veterinarias que se van turnando. Tanto estos cuidadores como los veterinarios reciben un pertinente curso para saber tratar a gatos que no se pueden considerar ya domésticos. Ni Mercedes Vara ni Lola Alcaide cobran nada, tampoco los voluntarios. Todos los gastos veterinarios corren a cuenta del Ayuntamiento, pero otros, el pienso que comen, por ejemplo, procede de las cuotas de las asociaciones protectoras.

Algunos de estos asentamientos, por la afluencia de visitantes, se han hecho extremadamente populares, como el del Templo Romano, el molino de la Albolafia o los del Alcázar de los Reyes Cristianos, pasando a formar parte de las fotos de Córdoba que pueblan las redes sociales de personas procedentes de todo el mundo.

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