Parte de los alumnos homenajeados en la pared donde se añaden estrellas cada año
Las Palmeras rompe barreras y planta cara al abandono escolar con 18 nuevos graduados en la ESO
El campo de fútbol de este barrio cordobés, uno de los más pobres y conflictivos de España, acogió un homenaje a los alumnos
África Villena está en el instituto Casiana Muñoz. Admira especialmente a los actores Son Kong y Tom Holland. Tiene planeado ir al instituto López a hacer el bachillerato de artes escénicas. «Después quiero irme a la Escuela Superior de Arte Dramático a hacer la carrera de Artes Escénicas y Cinematografía». Su sueño de ser actriz nace en la barriada cordobesa de Las Palmeras, uno de las áreas más pobres y conflictivas de España según multitud de índices. Es posible gracias a una conjunción de factores y el esfuerzo de familias, vecinos e instituciones. Todo eso ha permitido consolidar la etapa previa a esa meta. El campo de fútbol de esta zona de la ciudad acogió ayer jueves por la tarde-noche un homenaje a los 18 alumnos que han obtenido el título de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en la promoción 2025-2026. La cifra puede parecer escasa pero hace diez años fueron solamente seis. Desde entonces la cifra ha ido subiendo, incluso fueron 30 en cursos anteriores. El ejemplo empieza a cundir efecto poco a poco. «Hay ya cinco jóvenes licenciados que, tras hacer una carrera, están trabajando, por ejemplo uno que lleva cuatro años de contrato con el Imibic, otra joven es maestra, otro se dedica a la ayuda social... esa es hoy por hoy nuestra gran satisfacción», reconoce con orgullo el vicepresidente de la asociación de Vecinos la Unión y Esperanza, Antonio Fernández.
Manu Ríos, a la derecha, organizando la entrega de diplomas junto a una compañera
Unas bandas y unos diplomas recordarán a los alumnos Ariadna, Irene, Yaiza, Álvaro, Samuel, África, Laura, Luís, Óscar, Alejandro, Soledad, José Luís, Davinia, Beatriz, Juan Luís, Lucía, Ana y Antonio Manuel este momento. La emisión de un vídeo y la animación de una batucada acompañaron a los jóvenes, amigos y familias en el campo de fútbol de las Palmeras, convertido en particular escenario. «La causa principal que fomenta el abandono es pensar que la escuela poco va a cambiar ante situaciones de pobreza importante, precariedad en la vivienda o situaciones difíciles en el empleo, por lo que las familias se dedican a las cosas del comer, a llenar el puchero, pensando que da igual que dentro de dos días vayan o no al cole, ya que... su primo no lo consiguió... su hermano no lo consiguió...por lo que se crea un obstáculo difícil de sortear», explica el educador social del Equipo de Orientación Educativa Poniente-Villarrubia y miembro de la comisión provincia contra el abandono escolar Manu Ríos. «Es verdad que las necesidades familiares van, como yo digo, por parcelas, unos necesitan más y otros menos, pero el obstáculos más grande fue convencer a todos que la formación era el camino para salir de la situación de exclusión en la que nos encontramos, cambiar esa mentalidad fue lo más costoso, pero al ver los resultados están viendo que la asociación de vecinos y sus maestros tienen algo que ofrecerle», añade Antonio Fernández.
Una batucada tocó en Las Palmeras
Entre los homenajeados se cuenta Ariadna, del instituto Casiana Muñoz. Quiere hacer el grado de Actividades Ecuestres en el Galileo Galilei, «y luego quiero ir a Jerez para sacarme los técnicos de galope y opositar para entrenadora equina». Su gusto por los caballos empezó de pequeña, y se forjó en algunas clases de montar a caballo «que me hacen olvidar todos los problemas al estar solamente centrada en eso». Juan Luis Casado, del IES Divina Pastora, tiene pensado «hacer el grado medio superior de mecánica en el Zoco y, cuando termine, intentar especializarme para conseguir un puesto de trabajo como mecánico».
Alumnos y organizadores en primer plano, y al fondo amigos y familiares
Yaiza Muñoz, del IES Casiana Muñoz, quiere «hacer un grado medio y, si no me cogen, continuar con bachillerato». Del mismo instituto viene Irene: «quiero hace un bachillerato de sociales en mi propio instituto, ya que me gustaría seguir con la selectividad para hacer magisterio».
«A pesar de las noticias negativas que salen en los medios sobre el barrio, estos logros demuestran que es posible formarse, y si lo ha hecho una persona que es vecina de otra, ésta última también lo ve, por lo que se crea una corriente de mirarnos y de tener un espejo, de que haya un referente positivo importante; finalmente se llega a la conclusión: para mí también es posible», apunta Manu Ríos. El educador social alaba la importancia de la asociación de vecinos para poder vertebrar el trabajo que hacen otras instituciones como Estrella Azahara, Adsam, Red XXI y servicios sociales. «Sin el barrio no podemos hacer nada, no podemos venir la gente de fuera, los listos, a cambiar cosas si la gente de aquí no está tirando del carro».
Familiares y amigos no quisieron perderse el homenaje en el campo de fútbol
Por su parte, Antonio Fernández, además del apoyo del barrio, el ejemplo y los resultados manifiestos, resalta la importancia del acuerdo con la Universidad de Córdoba, por el que se ofrecen becas de acuerdo a las notas que se han sacado. Igualmente destaca los logros conseguidos. «Al empezar teníamos un absentismo que superaba el 90%, ahora estamos en el 51%, para un barrio de estas características es un avance gigantesco». Recuerda también los inicios de todo lo sucedido con el llamado grupo impulsor de proyectos surgido en Las Palmeras «cuando nos dimos cuenta de que esto no podía seguir así». Fruto de aquel impulso, nunca mejor dicho, se pusieron a trabajar entidades públicas y privadas «para integrarlos todos en una misma mesa». Poco a poco fueron surgiendo propuestas que pronto dieron sus frutos, entre el trabajo de los profesores y la labor de mentalización de la asociación de vecinos «antes la filosofía era tenemos el campo, tenemos los albañiles... pero eso ya no existe, el empleo sólo pueden encontrarlo si tienen estudios, si no están fuera del mercado laboral», concluye el vicepresidente de La Unión y Esperanza.
Aunque los obstáculos de la exclusión, desestructuración familiar y el desempleo siguen presentes, la reducción del absentismo y el acceso ya constante de jóvenes que alcanzan la educación secundaria -cada vez más la universidad- demuestran que el aula se ha convertido en el motor de un futuro distinto y posible. Con el esfuerzo compartido de las familias, el empuje de las asociaciones y el apoyo institucional, el barrio cordobés camina lento pero firme hacia una meta sencilla: demostrar a las próximas generaciones que el código postal no define el destino y que nacer en un determinado lugar no acarrea condena insalvable alguna. La respuesta está en los libros... y los ordenadores.