Carlos García Merino
Cosas que pasanCarlos García Merino

¡Despejen la pista, que llega el autogiro De la Cierva!

El ingeniero y piloto, creador de la aeronave que derivó en los helicópteros, aterrizó en Córdoba en febrero de 1934 con su invento

Act. 20 jun. 2026 - 07:07

El autogiro La Cierva en vuelo

El autogiro La Cierva en vueloLa Voz

Volamos hacia 1934. Un año convulso en la moderna historia de España y que provocó unos polvos que derivarían en unos lodos que aún siguen enfangando el presente de este país. El sábado 24 de febrero de 1934, a las diez y media de la mañana, un extraño artefacto con una enorme hélice en la parte superior del fuselaje surcó el cielo de Córdoba hasta tomar tierra en el Aeródromo de La Electromecánica.

Se trataba del autogiro La Cierva, pilotado por su inventor, quien se encontraba realizando una gira por España mostrando el fruto de su trabajo. Algo así como el Lindbergh español, además de inventor, pero sin cruzar el Atlántico, hazaña que habían logrado seis años antes Franco, Ruiz de Alda, Durán y Rada a bordo del Plus Ultra. Desde muy temprano comenzó a afluir gente al campo de aterrizaje para dar la bienvenida y rendir homenaje al aviador (algo muy propio de aquella época en que salvo el citado vuelo del Plus Ultra no teníamos proeza aeronáutica que llevarnos a la boca) y para presenciar los vuelos del autogiro. Todo estaba preparado para su llegada. A primera hora llegaron de Sevilla cinco avionetas y una patrulla de la base aérea de Tablada, que serían posteriormente su escolta.

El ingeniero español Juan de la Cierva (1895-1936) revolucionó la aviación al inventar el autogiro, una aeronave precursora del helicóptero. Su éxito histórico al volar por primera vez ocurrió el 9 de enero de 1923 en el aeródromo de Getafe (Madrid) a bordo de su modelo C.4, ya que, desde el primer vuelo, este aparato había sufrido numerosas mejoras y evolucionado en su diseño. Logró importantes hitos, como el ocurrido el 18 de septiembre de 1928, cuando a los mandos de su invento, cruzó el Canal de la Mancha. un éxito para la aviación española y que se reflejó en la prensa de la época con gran profusión de noticias sobre el autogiro y su inventor. A diferencia de un avión tradicional, que depende de sus alas fijas para mantenerse en el aire, el autogiro de De la Cierva generaba sustentación mediante un rotor superior que giraba libremente impulsado por el viento (autorrotación). Esta invención sentó las bases para el desarrollo de los helicópteros modernos tal como los conocemos.

El autogiro de Juan de la Cierva, en vuelo en el aeródromo de Tablada en 1934

El autogiro de Juan de la Cierva, en vuelo en el aeródromo de Tablada en 1934La Voz

Considerado como un día de fiesta para la ciudad, el alcalde, Pascual Calderón Uclés, al que le quedaban menos de tres meses en el cargo, dirigió al vecindario la víspera una alocución en la que informaba de que «mañana sábado (…) esperamos que pose en Córdoba, en el campo de aterrizaje de Electromecánica, el insigne ingeniero, honra de España, don Juan de la Cierva y Codorniu, tripulando el autogiro de su invención. Si la ciudad representada por sus autoridades y sus vecinos, no estuviera acostumbrada, desde antiguo, a mostrar su generosa hospitalidad, acogiendo con agrado y agasajando a los que vienen a ella, insistentemente invitados, fuera en esta solemne ocasión el mérito del ilustre hombre de ciencia que mañana va a mostrarnos el resultado de sus interesantes estudios y trabajos, el fruto de sus privilegiados talentos, motivo más que suficiente para que todo el vecindario, autoridades, corporaciones, comerciantes, industriales, obreros, escolares y pueblo de Córdoba, en inmenso concurso, se apreste a acudir al lugar en que ha de detenerse la aeronave y en el que, por la bondad del señor de la Cierva, vamos a presenciar las experiencias que él realice en su autogiro“.

Pascual Calderón Uclés, alcalde de Córdoba

Pascual Calderón Uclés, alcalde de CórdobaLa Voz

Vamos, que don Pascual quería que toda la ciudadanía estuviera a las diez y media de la mañana clavada en terrenos de “la Letro», puesto que se dirigió a los presidentes de los gremios comerciales de la ciudad, con el ruego de que cerrasen sus establecimientos ese día “para dar mayor esplendor al recibimiento que la ciudad ha de hacer al insigne ingeniero, inventor del autogiro señor La Cierva. Y no satisfecho del todo, también a través de la prensa, solicitó a los industriales que llevasen a cabo dicho cierre de diez y media a una de la tarde, “horas en que tendrán lugar las experiencias de aviación que el señor La Cierva se propone ejecutar, dando a conocer su invento“. Y realmente fueron miles de personas las que se congregaron para homenajear al héroe alado y que pudieron contemplar ese prodigio de la ingeniería aeronáutica que pilotaba y con el que recorría los cielos presentando su creación en numerosas ciudades del país.

Córdoba Gráfica se hizo eco de tan señalada visita del afamado ingeniero que llegó pilotando el último modelo de autogiro de su invención, acompañado por su esposa, afirmando que «pocas veces podríamos registrar en la crónica de la ciudad hechos tan justos y que tanto la enaltezcan como el homenaje tributado (…) a don Juan de la Cierva y Codorniú“. » (…) toda Córdoba vibró de cordialidad y muchos millares de personas se trasladaron al lugar de referencia para dar la bienvenida y despedir al ilustre ingeniero que ha conseguido que la navegación aérea, en aparatos menos pesados que el aire, pueda hacerse con garantías, casi absolutas, de seguridad. Durante el escaso tiempo que el señor La Cierva permaneció entre nosotros no cesaron los aplausos y las aclamaciones, prueba evidente de la admiración que se le profesa y de la gratitud que le debíamos por haber accedido a la invitación que le fué hecha en nombre del Ayuntamiento y de la Diputación para que nos visitara“.

Composición fotográfica del recibimiento a De la Cierva y de su autogiro

Composición fotográfica del recibimiento a De la Cierva y de su autogiroLa Voz

Juan de la Cierva llegó, vio, convenció y se fue camino de Sevilla escoltado por las avionetas y la patrulla militar que aterrizaron antes de su llegada a Córdoba. Antes, durante dos horas, sobrevoló repetidas veces el atestado campo de aterrizaje para deleite de todos los curiosos allí congregados, siendo jaleado como si fuera un héroe nacional, que lo era. Terminados los vuelos sobre la ciudad, fue obsequiado por Ayuntamiento y Diputación con un vino de honor e inmediatamente partió con rumbo a la capital hispalense. Fue un auténtico acontecimiento para la ciudad de Córdoba. Se decretó día festivo tanto por el Ayuntamiento como por la Diputación, cerraron tiendas e industrias, no hubo clases ese día en las escuelas públicas y la Compañía del Autobús estableció un servicio especial con cinco coches con destino al aeródromo de Electromecánicas. Todos los coches de la ciudad se emplearon para desplazar a cuantos quisieron asistir a un momento histórico para la ciudad. Y mientras tanto, la banda municipal de música amenizaba el acontecimiento.

Portada de La Voz de Córdoba informando de la llegada del autogiro a Córdoba

Portada de La Voz de Córdoba informando de la llegada del autogiro a CórdobaLa Voz

De la Cierva…Aquel que era tan querido en su país montó su empresa de desarrollo y construcción de autogiros en Gran Bretaña, construyéndose en Estados Unidos bajo licencia, mientras en España la aviación estaba en mantillas. Recuerda mucho al caso de Isaac Peral y el «que inventen ellos» y en otro lugar, menos en España. Y, caprichos del destino, falleció este ingeniero y piloto en un accidente aéreo, al estrellarse en el despegue en el aeródromo de la ciudad inglesa de Croydon el avión DC-2 en el que emprendía viaje, el 9 de diciembre de 1936, a la edad de 41 años.

Por cierto, acreditado está según el historiador Ángel Viñas (aunque sin pruebas fehacientes) que fue quien consiguió el avión para que Franco viajara de Gando a Tetuán para ponerse al frente de las tropas sublevadas, el famoso De Havilland Dragon Rapide, para señalarlo como conspirador y hacer la boca agua a los revisionistas de la Ley de Memoria Democrática. Como estos de la memoria democrática pongan en su punto de mira a Juan de la Cierva, van a querer cambiar el nombre a muchas calles e institutos a lo largo y ancho del país, que reconocen a un genial inventor, avanzado en su tiempo, y un auténtico pionero de la aviación.

Juan de la Cierva llevando su casco y gafas de vuelo

Juan de la Cierva llevando su casco y gafas de vueloLa Voz

Aquí en Córdoba, por acuerdo de la Comisión Municipal de 24 de septiembre de 1965, se dio el nombre oficial a una calle abierta en la antigua Finca de la Torrecilla de Ingeniero Juan de la Cierva. Y ahí sigue. Y hace tres años, Correos emitió un sello conmemorando el centenario del primer vuelo del autogiro La Cierva.

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