Rosa Carvajal en una de las ventanas de su casa, poco antes de que empiece la película
Así es vivir en una casa dentro de un cine de verano en Córdoba
La colombiana Rosa Carvajal es una de las dos personas que viven todavía en casas que están en el interior del Coliseo San Andrés, desde cuyas ventanas pueden ver la película
Se oscurece el lugar. En la gran pantalla aparecen los tráilers. Uno de ellos habla sobre la historia y vicisitudes de Michael Jackson. Empieza la película. «¿Esta es la de los muñequitos no?», pregunta Rosa Orfilia Carvajal, nacida en Medellín, y con posterior vida marital en Cali, ambas ciudades colombianas. «Ya la vi ayer», asegura. Rosa no dice esto desde el patio de butacas, sino repanchingada en la cama de su habitación, que da al interior del único cine de verano tradicional que sigue funcionando en Córdoba: el Coliseo San Andrés. Solamente su familia y otro vecino quedan en las casas aún habitables y en buen estado del lugar. Residen, literalmente, dentro del cine. Esto sí que es una vida de película. El proyector emite 'Toy Story 5'.
La vivienda de Rosa es una casa antigua cordobesa del barrio de San Andrés, con distribuciones que ya no se estilan en los pisos nuevos. La entrada hace las veces de pequeño salón. Luego, un pasillo va dando a las diversas estancias, dos habitaciones, cuarto de baño y, al final, la cocina. Es una casa sencilla y acogedora. Cada habitáculo tiene su ventana, a veces abalconada, que da al patio de butacas del cine. La película se puede ver de todas las formas posibles, desde friendo un huevo frito a sentado en la cama o... afeitándose, puesto que Rosa vive con su hijo.
Desde la ventana se puede ver la película, como si fuese un peculiar palco
Fue precisamente uno de sus hijos quien recaló en España antes del año 2000 y empezó a trabajar. Ella llegó en el 2002 a Córdoba. Vivió en Fátima, en Ciudad Jardín y en Santa Rosa. «Aquí, en esta vivienda, estoy desde el 2008, cuando me casé con un cordobés que vivía acá: y aquí se murió su padre, se murió su madre... y se murió él». La ahora viuda permaneció en esta peculiar morada que, durante el verano, se convierte en algo más que una casa. Es el palco más peculiar de las infraestructuras culturales cordobesas. Una verdadera rareza en la actualidad, símbolo aún vigente de costumbres casi perdidas... como los propios cines de verano.
¿Cómo es vivir dentro de un cine de verano?: «maravilloso, si la película no me gusta, veo la televisión o me acuesto; si el ruido me molesta, cierro la ventana... si me gusta saco el asientico este y me pongo aquí, y sí estoy en el sanitario pues también la veo», cuenta Rosa Carvajal entre risas. La colombiana afincada en Córdoba dice preferir este tipo de casa antigua a los pisos en los que vivió antes en la ciudad. «Vivo como en un chalé pero en la ciudad, imagínese, nadie tiene este privilegio, abro la ventana y ahí están los naranjos y los árboles». A veces no ve la película desde su casa, sino que baja al cine con sus amigas, a quienes los responsables del establecimiento nunca cobran. ¿Y el invierno, otoño y privavera?: «muy tranquilos, nada más que se oyen los pajaritos y los gatos». Carvajal afirma vivir ahí «muy contenta» y tiene palabras de recuerdo para Martín Cañuelo, el antiguo responsable de todos los cines de verano, fallecido prematuramente en abril de 2023: «era un hombre muy formal».
Patio de butacas del coliseo San Andrés desde una de las ventanas de Rosa
¿Tiene entonces algo de malo vivir dentro del cine de verano Coliseo? En realidad sí, pero afecta a todos los cordobeses: «el calor, que es horrible, en Cali hace un poquito más de calor que en Medellín, pero no es comparable al de acá». En la pantalla, los juguetes de Pixar se enfrentan a una tablet con ideas disruptivas. De la misma forma, la casa cordobesa y el modo de vivir de Rosa desafían a la modernidad de plataformas audiovisuales, realidades virtuales... y la voracidad del urbanismo moderno. ¿Por cuánto tiempo?