Mercedes Azores
Mercedes Azores, fisioterapeuta
«Cocinar para los tuyos es volver a vivir de nuevo»
La cita es en su casa y abre las puertas del hogar con la generosidad y calidez de la mujer sonriente que celebra un día más. Esa conmemoración le acompaña profesionalmente: una nueva oportunidad para los que se les acaba el contador, otra vez la vida. Mercedes Azores Águila (Córdoba, 1972) es fisoterapeuta cuya labor principal se centra en los trasplantados cardíacos y pulmonares en el Reina Sofía. Trata de que su recuperación sea la mejor, pero viéndola a ella es bastante probable que, además, les ponga las pilas. Cuestion de talante. La actitud es lo primero.
En ese proceso se habla de todo con el terapeuta («de todo», repite con picardía y una sonrisa) y también de comida, de la que hay que pautar en una dieta y de la que se echa de menos. De las especialidades , las recetas tradicionales, las que nunca se prepararon o de los platos que esperan ansiosos el regreso al hogar que puede ser Chiclana, Pinos Puente o Espiel. La gastronomía que une, que identifica, que ancla recuerdos y se pasa de mano en mano como testigo.
Ello encendió una mecha en la fulguante e inquieta cabeza de esta mujer que nos pregunta si hace calor, queremos café y nos enseña su colección de zapatos casi todo a la vez. Y se puso manos a la obra recopilando recetas pero sobre todo historias, las que hay detrás y sobre todo delante de cada trasplantado. Así surgió Sabor a Vida. Las recetas de mis trasplantes, que presentó hace algunas semanas en la Diputación y que recoge lo mejor de la generosidad de los seres humanos. Y también recetas.
Mercedes Azores
- El libro nace como homenaje al trasplantado, pero da la sensación de que detrás también hay una inquietud personal por crear proyectos nuevos. ¿Qué fue lo que lo impulsó realmente?
- Ninguna necesidad personal. Este libro es, ante todo, un homenaje al trasplante. Surgió de mi trabajo diario con los pacientes. Cuando llegan a la UCI comenzamos a tratarlos y después seguimos acompañándolos en planta.
A menudo, cuando subía a las plantas de corazón y pulmón a última hora de la tarde, estaba puesto en la televisión el programa Cómetelo, de Canal Sur. Entonces los pacientes me decían: «En mi pueblo esa receta se hace mejor porque se hace de otra manera». Yo les pedía que me la explicaran y acababan escribiéndomela en un folio junto a su nombre y su localidad.
Con el tiempo fui reuniendo recetas de muchos lugares de Andalucía: de Ubrique, Málaga, Tabernas y muchos más. Cuando ya tenía unas sesenta o setenta pensé que aquello podía servir para mucha más gente.
Después surgió la idea de convertirlo en un libro y destinar los beneficios a mejorar la estancia de los pacientes trasplantados de corazón y pulmón y la rehabilitación cardiaca del Hospital Reina Sofía. Porque un poquito para muchos no es nada, pero un poquito para pocos puede ser mucho.
- Además de fisioterapeuta, siempre está poniendo en marcha iniciativas nuevas. ¿De dónde nace esa necesidad de hacer cosas?
- Supongo que forma parte de mi manera de ser. Hace unos años impulsé el Banco de la Vida, un espacio al que saco a los pacientes para que respiren aire fresco, sientan la luz del día y tengan un contacto distinto con el exterior.
Porque el trabajo en un hospital no consiste únicamente en la recuperación física. También hay que cuidar la parte emocional. La humanización es fundamental: en los hospitales, en las familias, en el periodismo y en cualquier ámbito de la vida.
La empatía y la actitud son esenciales. Cuando alguien recibe un órgano, entre comillas, recibe también una nueva oportunidad. Hay que ayudarle a entender que ahora tiene que vivir con más ganas que nunca, porque vive por él y también por el órgano que ha recibido.
- Hoy se habla mucho de proactividad. En su caso parece algo innato.
- Mi marido es psicopedagogo y siempre me dice que de pequeña seguramente habría acabado diagnosticada de TDAH. Lo cierto es que siempre he sido muy inquieta.
Me gusta hacer muchas cosas distintas. Lo mismo monto en moto que cocino o participo en cualquier proyecto. Siempre estoy ideando algo nuevo.
Hace poco organizamos una salida al Caminito del Rey con 35 pacientes trasplantados. Y ya estoy preparando la siguiente para Cazorla. Queremos hacer la Ruta del Borosa porque me gusta comparar al Hospital Reina Sofía con el Guadalquivir: igual que el río da vida a Andalucía desde su nacimiento hasta la desembocadura, el Reina Sofía da vida a toda Andalucía a través de los trasplantes.
Mercedes Azores
- ¿Toda Andalucía está representada en Sabor a Vida?
- Absolutamente. Hay recetas procedentes de unas 35 localidades andaluzas. Aparecen lugares como Tabernas, Ubrique, Jerez, Málaga capital, Arahal, Villanueva de Córdoba y muchos otros.
Es un libro muy andaluz porque los pacientes que llegan al hospital proceden de toda la comunidad.
- También puede interpretarse como un homenaje a las madres y a las abuelas que han transmitido esas recetas de generación en generación.
- Exactamente. Mi afición por la cocina empezó viendo cocinar a mi abuela Angelines. Yo tendría siete u ocho años y me pedía que le ayudara a pelar ajos o a preparar cualquier cosa.
Recuerdo especialmente cuando hacía arroz y me dejaba probar el caldo para comprobar si estaba bien de sal. Más tarde mi madre también fue una gran referencia. Hacía un cocido espectacular y una tortilla de patatas magnífica.
De hecho, en el libro aparece una fotografía de mi madre con su famosa tortilla. Tiene 82 años y siempre ha sido una excelente cocinera.
También quería reivindicar el valor de la comida compartida y de la reunión familiar. A los pacientes siempre les digo: «No te quedes sentado en un sillón. Ponte a cocinar para los tuyos, para volver a vivir de nuevo, no para estar encerrado». Estar trasplantado significa recuperar la vida, volver a participar en la familia y disfrutar otra vez de las cosas cotidianas.
- ¿Volver a cocinar puede ser también una forma de recuperar hábitos que estamos perdiendo?
- Sin duda. Vivimos con demasiadas prisas y recurrimos constantemente a la comida rápida. Para un día puede valer, pero no para todos.
Cuando llevas varios días fuera de casa lo que más apetece es sentarte tranquilamente y comerte un plato caliente preparado por los tuyos.
Los pacientes trasplantados vuelven a disfrutar de esa comida hecha con cariño. Además, es fundamental que mantengan una alimentación saludable basada en frutas, verduras y productos poco procesados.
En el libro también se incluyen recomendaciones nutricionales elaboradas por el bromatólogo Pepe Ferreira. Explica cuestiones muy prácticas: cómo hacer la compra, cómo conservar los alimentos o cómo lavar frutas y verduras.
Merces Azores, durante la entrevista
No hay que olvidar que los trasplantados son pacientes inmunodeprimidos y deben seguir determinadas precauciones en su alimentación.
- La alimentación hospitalaria ya es compleja de por sí, pero la destinada a pacientes trasplantados requiere cuidados todavía más específicos.
- Así es. Durante la presentación del libro, Pepe Ferreira explicó que las cocinas generales del Hospital Reina Sofía ocupan alrededor de mil metros cuadrados y cuentan con unos 140 trabajadores.
Sin embargo, la cocina destinada a pacientes trasplantados y oncológicos es mucho más pequeña y especializada. Dispone de un equipo muy reducido y trabaja con protocolos específicos adaptados a las necesidades de estos enfermos.
Presentación del libro 'Sabor a vida' en la Diputación de Córdoba
- Al final, el mensaje parece claro: el trasplante no solo salva vidas, también permite volver a disfrutar de cosas tan sencillas como sentarse a la mesa con la familia.
- Exactamente. Volver a sentarse con la familia, reír, compartir historias y disfrutar de una comida es algo que estos pacientes valoran muchísimo.
Hay personas de treinta o cuarenta años que llegan al trasplante dejando en casa hijos muy pequeños. Solo pensarlo pone la piel de gallina.
Recuerdo especialmente a una paciente de Antequera a la que yo llamo cariñosamente «la Potra Salvaje». Cuando despertó de la intervención, lo único que quería era volver a ver a su hijo.
Menos de un año después estaba haciendo un viaje a Disney con sus niños. Y hoy se encuentra estupendamente.
Mercedes Azores, vista por Samira Ouf
- Para terminar, una curiosidad obligada: ¿es usted tan buena cocinera como parece?
- Me gusta mucho cocinar. Hago bizcochos, tartas de zanahoria y todo tipo de comidas para compartir con amigos y compañeros.
Ahora estoy a dieta porque gané peso con la menopausia y después de dejar de fumar, así que muchas veces preparo los postres y los llevo al hospital para que los disfruten mis compañeros.
Cocinar me relaja, me gusta compartir lo que hago y forma parte de mi manera de entender la vida.