Sinagoga de la calle Balmes en Madrid
Un joven antisemita quiso dinamitar la mayor sinagoga de Madrid
Un día antes de ejecutar su plan, adquirió todo el material necesario: seis botellas de gasolina, tres paquetes de pastillas acelerantes y geles diseñados para intensificar el fuego
La Policía Nacional ha logrado detener a un joven que tenía el objetivo de quemar la mayor sinagoga de Madrid ubicada en la calle Balmes, en el centro de la ciudad. Este chico se había radicalizado profundamente tras consumir propaganda de Hamás. Tal y como informa el diario La Razón, el plan comenzó a gestarse meses atrás. Se trata de un estudiante de Filosofía, sin antecedentes, hijo de madre ucraniana y padre marroquí. Su radicalización fue progresiva, alimentada por el consumo de propaganda propalestina.
Su obsesión se transformó en un único objetivo: llevar a cabo un ataque «minuciosamente planificado» contra la comunidad israelí en España. El lugar elegido fue la sinagoga más grande de la capital, situada en la calle Balmes, número 3.
Un día antes de ejecutar su plan, adquirió todo el material necesario: seis botellas de gasolina, tres paquetes de pastillas acelerantes y geles diseñados para intensificar el fuego.
El individuo tenía todo listo, pero al llegar a la sinagoga se encontró con que estaba cerrada. En su camino de regreso al piso alquilado, se cruzó con el restaurante Rimmon Kosher, ubicado en el distrito de Santa Engracia. Allí, vio a un cliente que llevaba una kipá.
Fue en ese momento cuando decidió actuar impulsivamente, la noche del 4 de marzo. La rápida intervención de los camareros, que salieron tras él, impidió que se produjera una tragedia. En el momento del ataque, había dentro del establecimiento una decena de personas. Su objetivo era «quemar judíos».
Tras conocerse los hechos, la Brigada Provincial de Información de Madrid asumió la investigación. La gravedad del ataque llevó a los agentes a dedicar un mes entero a la búsqueda del sospechoso, considerado altamente peligroso.
El joven no se lo puso fácil a los investigadores. Para evitar ser localizado, huyó de Madrid en un coche compartido a través de «Blablacar», se deshizo de su ropa y dispositivos electrónicos, cambió radicalmente de aspecto y se trasladó a Italia, donde se refugió en una localidad apartada.
Cuando creyó que todo se había calmado, decidió volver a España. Sin embargo, la Policía Nacional ya tenía su identidad completamente confirmada y lo detuvo en Murcia el pasado 8 de abril.
En la operación participaron agentes de Información de Madrid, la Brigada Provincial de Información de Murcia y la Brigada Local de Información del Aeropuerto de Barajas, bajo la coordinación de la Comisaría General de Información.
El detenido ya ha sido enviado a prisión sin posibilidad de fianza. Se le acusa de delitos de odio, tentativa de homicidio e incendio. Si se determina que el ataque fue un acto terrorista, el caso podría ser asumido por la Audiencia Nacional.