Fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares
Las réplicas de la Universidad de Alcalá en Texas, San Diego y Buenos Aires
Salvo el teatro de Buenos Aires, ninguno de los edificios fue construido por españoles, sino que fueron diseñados y financiados por estadounidenses
La fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares es una de las joyas del arte plateresco español. Fue construida en 1534 con la herencia del Cardenal Cisneros, para dotar de prestigio y monumentalidad al primer campus universitario del mundo. Imponente y centenaria, hoy en día es la sede de la Universidad de Alcalá.
Sus visitantes nunca imaginan que esa misma fachada se encuentre en otros lugares tan lejanos como Texas, Buenos Aires o San Diego. Y lo cierto es que así es. El edificio posee un programa iconográfico diseñado con intención, que pretende transmitir los valores con los que el cardenal fundó la universidad.
Como base fundamental, el primer piso muestra a los cuatro padres originales de la iglesia. En el segundo piso se encuentra la ventana de la biblioteca, que está protegida por una reja ricamente decorada. A su alrededor hay relieves de Hércules y una pareja de alarbaderos guardándola, denotando que es la posesión más valiosa de la universidad.
En el tercer piso una declaración del poder real: el escudo de Carlos I, las aspas de Borgoña y un plus ultra grabado en piedra. Y en el último piso, encima del escudo real, un relieve de Dios padre y la cruz simbolizando la superioridad divina frente al rey.
Texas
Todo esto fascinó al arquitecto Wyatt C. Hendrick, un estadounidense que realizó un viaje por España a principios del siglo XX y se encargó de diseñar la Texas Tech University en 1925. Buscó conceder a esta universidad un aire solemne, prestigioso, y para ello se inspiró directamente en Alcalá. Aunque no es una réplica exacta, el parecido entre ambas fachadas es evidente. Pero lo más curioso es que el arquitecto sustituyó la iconografía católica y española por la norteamericana.
En la fachada se encuentran referencias a la constitución americana y medallones con relieves de personas como George Washington, Abraham Lincoln, generales de la Guerra de Secesión, e incluso Cristóbal Colón. Y este no es el único elemento hispano del edificio, pues en la misma fachada se encuentran grabados de todos los países que dominaron el territorio de Texas en algún momento.
El primer escudo es el de España, seguido por el de Francia, México y finalmente el de Estados Unidos. En parte, este pasado hispano motivó al arquitecto a inspirarse en el renacimiento español para diseñar el edificio. Sus torres recuerdan a las de las catedrales andaluzas y su claustro es similar al patio de Santo Tomás de Villanueva de Alcalá.
Edificio de Administración de Texas Tech University
Buenos Aires
El teatro Cervantes de Buenos Aires es otro ejemplo claro de influencia complutense. En este caso, el teatro fue fundado en 1921 por una compañía española que representaba clásicos de la literatura española. El teatro se nombró en honor a Miguel de Cervantes, y por eso mismo se inspiraron arquitectónicamente en la ciudad natal del mismo autor y alma máter de otros autores como Lope de Vega o Francisco de Quevedo.
La fachada del teatro es una réplica casi exacta de la fachada complutense. El proyecto fue tan sonado que incluso Alfonso XIII colaboró económicamente en la construcción del teatro. Está situado en pleno centro de la ciudad, cerca del Obelisco, y es uno de los edificios más destacados de la capital que sigue funcionando a día de hoy.
Teatro Nacional Cervantes en Buenos Aires
San Diego
Y por último, existe otra universidad americana de estilo colonial que muestra algunos elementos específicos de la Universidad de Alcalá. Es la Universidad de San Diego, uno de los complejos universitarios más bellos de Estados Unidos.
Al ser una universidad católica, sus fundadores quisieron homenajear las raíces misioneras e hispanas de la ciudad de San Diego. Y es que la propia ciudad recibe su nombre de San Diego de Alcalá, un misionero franciscano del siglo XV que terminó sus días en un convento en Alcalá de Henares, donde todavía se veneran sus restos.
Mucho más tarde, en 1607, unos exploradores españoles llegaron a California y celebraron una misa en honor a este santo, al que tenían gran devoción. Y ya en 1769 un fraile franciscano mallorquín fundó la misión de San Diego de Alcalá en ese mismo lugar y dio comienzo la construcción de la ciudad, que heredó el nombre de la misión. Hoy en día, la iglesia original de la misión funciona como parroquia y sigue celebrando misa cada domingo.
Vista general de la Universidad de San Diego
Estos tres ejemplos de herencia española en América son muy poco conocidos. Pero son más que una anécdota curiosa: son un símbolo. Salvo el teatro de Buenos Aires, ninguno de los edificios fue construido por españoles. Los diseñaron y financiaron estadounidenses que admiraban a España y sentían cariño por el pasado hispano de su tierra. Algo que debido a la leyenda negra, cada vez es menos común.