El director general de la Policía Municipal, Pablo Enrique Rodríguez; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; y la vicealcaldesa, delegada de Seguridad y Emergencias y portavoz del Ayuntamiento, Inma Sanz, en una imagen de archivo
Se reincorpora el jefe de Policía Municipal de Madrid tras el atropello de una menor durante el apagón
La familia de la niña ha retirado su denuncia al llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento
Se estaría estudiando su reemplazo como director general del Cuerpo
Desde el pasado viernes, el director general de la Policía Municipal de Madrid, Pablo Enrique Rodríguez, ha regresado después de una baja psicológica. Su ausencia al atropello de una niña en un paso de peatones del distrito de Latina con su coche oficial el pasado 28 de abril, el día del apagón que afectó a todo el país. La familia de la menor, con una fractura en un pie, retiró la denuncia tras alcanzar un acuerdo con el Ayuntamiento de la capital.
El enfado de la vicealcaldesa y responsable de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, al considerar que Rodríguez le había ocultado el accidente durante las dos reuniones de crisis por el colapso energético, acompañado de la cobertura mediática del caso fueron las causantes de la baja. Durante los cinco meses que duró su baja psicológica, el coordinador general de Seguridad y Emergencias, Jesús Gil Martín, asumió sus funciones.
Molestos por la falta de transparencia
Se está considerando un cambio en sus responsabilidades que implicaría su reemplazo como director general del Cuerpo, según ABC. Una de las alternativas que se barajan es su traslado para dirigir el Instituto de Formación Integral en Seguridad y Emergencias (Ifise), la antigua escuela de Policía Local en Cantoblanco. No obstante, personas cercanas al área niegan que exista una decisión.
Dos días después del suceso con la niña, el 30 de abril, un periodista pidió información sobre el caso. Un familiar de un antiguo mando, opositor a la actual dirección, presenció el incidente desde su vivienda, situada justo donde ocurrió. Esta persona se apresuró a difundir la noticia, incluso exagerando los hechos para intensificar el daño a Rodríguez, y logró que la información llegara al reportero. La noticia se publicó por primera vez en el diario El País el 1 de mayo.
El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, expresó su malestar por la falta de transparencia de su jefe de Policía en un desayuno informativo, manifestando sus dudas sobre una posible destitución, sintiéndose traicionado.
Mientras Rodríguez estaba reunido en el marco del Plan de Emergencias Municipal en el Centro Integrado de Seguridad y Emergencias (Cisem) al mediodía del 28 de abril, una llamada le alertó de un posible fallo grave en el sistema tecnológico de la Policía (que finalmente no ocurrió). El director se dirigió a la Jefatura de la Policía Municipal, en Casa de Campo, en un coche conducido por un inspector de confianza. Alrededor de la una de la tarde, unos 40 minutos después de iniciarse el apagón, mientras circulaban por el paseo de Extremadura con los semáforos inoperativos, la madre de la niña de 10 años afirmó que el vehículo la había golpeado. El primer informe policial, realizado en el lugar de los hechos, solo hablaba de una menor con heridas leves, sin mayores repercusiones.
Un suceso considerado demasiado leve
La Comisaría de Policía Judicial de Tráfico realizó una investigación detallada, que concluyó que no se trató de un atropello en sentido estricto. La niña, al cruzar la avenida, fue tirada de la mano por su madre y, al caer, fue golpeada por la parte trasera del vehículo oficial. El coche, uno de los denominados camuflados o sin identificar como policial, circulaba con luces y sirenas activadas.
No fue hasta el 5 de mayo que Rodríguez informase de forma oficial a sus superiores de los hechos, una semana después. Lo hizo solo cuando la vicealcaldesa, muy molesta por su falta de diligencia, lo convocó a una reunión. Él se justificó alegando que el suceso había sido demasiado leve como para comunicarlo. A pesar de su argumento, la menor fue hospitalizada con fracturas en sus extremidades inferiores.
Pablo Enrique Rodríguez ya había estado en el centro de la polémica anteriormente por descubrirse, en el marco de una instrucción judicial de un presunto fraude en las oposiciones a la Policía Municipal de 2021, que mantenía una relación sentimental con una de las agentes que ascendieron a comisaria en ese concurso interno. El tribunal de dichas oposiciones incluía a varias personas de su círculo más íntimo. El caso, que lleva años en los tribunales por presunto fraude, ha experimentado sucesivos archivos y reaperturas, con varios mandos policiales investigados. El propio director admitió en abril ante el juez la relación con su jefa de gabinete, algo que había negado ante Asuntos Internos en 2022.