Foto de archivo de la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso
Madrid intensifica la vigilancia sanitaria ante el brote de peste porcina africana detectado en Cataluña
Las granjas de la Comunidad de Madrid aplican protocolos de detección temprana y control, mientras las autoridades refuerzan la inspección de animales domésticos y silvestres tras el brote confirmado en jabalíes de Barcelona.
Isabel Díaz Ayuso, ha afirmado este martes que no se ha detectado ningún caso de peste porcina africana (PPA) en las 54 explotaciones ganaderas de la Comunidad de Madrid. Sus declaraciones, realizadas durante una visita a una almazara en Villaconejos, llegan en un contexto de creciente preocupación tras la confirmación de un brote en Cataluña, donde seis jabalíes hallados muertos en Barcelona han dado positivo en la enfermedad.
Ayuso subrayó que «no constan casos en la región», aunque confirmó que se ha intensificado la vigilancia habitual y se ha activado el Programa Nacional de Vigilancia para la detección temprana de la PPA. Este protocolo es esencial en un país donde el sector porcino ocupa un lugar estratégico: España es el primer productor de carne de cerdo de la Unión Europea y el tercero del mundo, con exportaciones que superan los 8.800 millones de euros anuales.
Ante el riesgo epidemiológico, las granjas de porcino han reforzado sus medidas de bioseguridad, mientras las administraciones han establecido zonas de seguridad y vigilancia en torno a los lugares donde se han localizado animales infectados. El objetivo es contener cualquier posible avance de la enfermedad y evitar que llegue a explotaciones domésticas, donde su impacto podría ser devastador.
En la Comunidad de Madrid, la aplicación del Programa Nacional de Vigilancia implica actuaciones coordinadas de vigilancia pasiva que incluye la notificación inmediata de sospechas por parte de ganaderos y veterinarios y vigilancia activa, basada en muestreos serológicos y virológicos tanto en animales domésticos como en fauna silvestre.
Además, el protocolo contempla estrictas medidas de bioseguridad en las explotaciones, controles en el transporte de animales y revisiones post mortem en mataderos, claves para detectar posibles casos que pudieran pasar inadvertidos.