Imágenes de la Operación Sokoa, en 1986
40 años de la operación Sokoa: el golpe policial que destapó la infraestructura de ETA
La operación conjunta de España y Francia permitió localizar un arsenal de la banda terrorista y descubrir miles de documentos sobre su red financiera, incluidos los pagos del llamado «impuesto revolucionario» que sufrían los empresarios
Se dice en el Reino Unido aquello de «recuerda recuerda, el 5 de noviembre, conspiración, pólvora y traición», como un recordatorio de los hechos ocurridos en 1605, cuando un grupo de católicos ingleses intentó volar por los aires el Palacio de Westminster para asesinar al rey Jacobo I y a la vertiente protestante del Gobierno. En España, también el 5 de noviembre evoca a una gran operación policial que cambió la lucha contra el terrorismo.
Ocurrió el 5 de noviembre de 1986, cuando, tras una ardua investigación, se descubrió que ETA pretendía hacerse con misiles tierra-aire con los que podrían atacar aeronaves. Pese al riesgo, y gracias a la ayuda de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) se decidió hacer una entrega controlada de los misiles soviéticos SAM-7, previamente inutilizados y equipados con dispositivos electrónicos que permitían seguir su rastro. Gracias a esto, agentes españoles y franceses irrumpieron en la cooperativa de muebles Sokoa, en el País Vasco francés, donde ETA escondía un importante arsenal y documentación clave sobre la estructura financiera y logística de la banda terrorista.
Dos días antes de que los agentes irrumpieran, el 3 de noviembre, los misiles llegaron a las manos de ETA y los investigadores siguieron el vehículo en el que los transportaban, hasta delimitar la zona donde podrían esconderse. Dos días después, y gracias a los dispositivos de rastreo, la información permitió centrar las pesquisas en Sokoa, una cooperativa dedicada a la fabricación de muebles que la Policía sospechaba que también ejercía como cobertura para actividades de la banda terrorista.
El día 5, finalmente, unos 150 agentes coordinaron sus esfuerzos desde primera hora de la mañana para recorrer instalaciones, registrar despachos y almacenes. Finalmente, los agentes localizaron un escondite bajo el inmueble, oculto tras un tabique, en el que se encontraba parte del arsenal y la documentación que buscaban. Concretamente, los agentes intervinieron lanzamisiles, lanzacohetes, pistolas, munición, explosivos, chalecos antibalas, dinero y documentos falsos, además de numerosos archivos internos de la organización.
Entre esos documentos figuraban registros relacionados con el cobro del denominado impuesto revolucionario, que era la extorsión que ETA ejercía sobre empresarios, comerciantes y profesionales, a quienes exigía importantes cantidades de dinero bajo amenazas de secuestro o asesinato. Las crónicas publicadas entonces cifraron en decenas –y, según los recuentos, cerca de un centenar– los empresarios que aparecían en los archivos como pagadores de la extorsión.
Los agentes también incautaron documentos que explicaban el funcionamiento interno de la banda terrorista, sus contactos y algunos de sus planes operativos, con detalles de los próximos objetivos y seguimientos detallados de sus movimientos y rutinas. La intervención concluyó con 11 detenidos, siete de ellos vinculados a ETA y cuatro ciudadanos franceses. Entre los arrestados figuraba José Luis Arrieta Zubimendi, conocido como Azkoiti, a quien las autoridades españolas atribuían responsabilidades en el aparato financiero de la banda. También fue detenido Patxi Noblia, director de la cooperativa, aunque posteriormente quedó en libertad.
El golpe también supuso el final del refugio en Sokoa, una cooperativa fundada en 1971 que durante años había servido de refugio a miembros de ETA, que aprovechaban la frontera para dificultar la actuación de las fuerzas de seguridad españolas. Pese al varapalo, ETA continuó asesinando y, en meses venideros, perpetró algunos de sus peores atentados, como el de Hipercor, en Barcelona, donde murieron 21 personas o los ataques contra las casas cuartel de Zaragoza y Vic.