La moda de la toca en las bodas
La curiosa historia del chal o toca: el accesorio de la temporada
Se originó como una simple pieza de abrigo sobre los hombros, una tela triangular o rectangular que se tejía originariamente en Persia
La curiosa historia del chal, toca o capa de punto, el accesorio de moda en las bodas de este año, nace como tantas otras prendas en Persia. Pero probablemente fuese la época victoriana en los Estados Unidos de América, en concreto durante la Guerra de la Secesión (1861-1865), la que mejor refleja la sociedad en la que el uso del chal/mantón/capa se hizo extensivo. Ahora, las bodas y noches españolas, se llenan de este accesorio tan sencillo como variado.
El chal, del persa shāl, se originó como una simple pieza de abrigo sobre los hombros, una tela triangular o rectangular que se tejía originariamente en Persia con el llamado dourukha o mantón reversible de idéntica calidad por ambos lados o en la región de Cachemira en la India. Más tarde utilizado en la época romana por todas las mujeres, ya fuese en tamaño grande o de menor medida, la prenda se convirtió en un clásico que protegía y hacía discretas las siluetas más llamativas.
La toca
Usado en Europa en el medievo y con menor frecuencia en el Renacimiento, fue la época del primer imperio francés la que vio resurgir esta prenda a la que tanto se aficionó la emperatriz Josefina que se cuenta que Napoleón prohibía la entrada a los mercaderes que acudían a palacio a presentarle sus chales a la emperatriz, que contaba con una colección tan amplia que los usaba incluso para cubrir muebles, como cortinas, colchas y alfombras ligeras.
Pero fue en la época victoriana, entre 1851 y 1900, cuando las élites francesa y británica comenzaron a usarlos por doquier de nuevo, a menudo en punto o crochet a mano o con la maquinaria de los telares de Paisley en Escocia. La tendencia cruzó el charco y se vio muy bien reflejada en la vida de las hermanas March de «Mujercitas» en las que el chal o la capa eran omnipresentes en los atuendos de las protagonistas de la obra de Louise May Alcott, las hermanas March.
Poncho de Deluem
Las March, Amy, Jo, Meg y Beth, así como su madre, utilizan principalmente mantones (en inglés, shawls) para abrigarse dentro de casa, aunque las capas (cloaks o capes) también aparecen como prendas exteriores de la época victoriana. Esos mantones de punto de lana rígida tejida a mano o de lana fina con huecos son un elemento actual de los atuendos de las bodas y las reuniones de esta temporada.
Recurrente y simbólicos en la famosa novela, ahora no se usan ahora para estar en casa como hacía Jo, para escribir sus novelas en el gélido desván de la casa familiar, sino para acudir a bodas y eventos, incluso con vestidos de tirantes.
Algunas culturas, a través de los siglos, han incluido las capas y chales de punto en su vestido nacional, en su más clara muestra del folclore propio. En la cristiandad, servían para proteger con discreción la cabeza de las mujeres, al igual que en la religión musulmana, donde sabemos que sigue siendo un accesorio importante y polémico en cierto modo.
Si pensamos en el famoso personaje de doña Rogelia o en la Vieja del Visillo de Jose Mota, nos viene a la cabeza la toca. En las Islas Feroe de Noruega, en Hungría o en Asturias y Extremadura, los trajes típicos siguen mostrando tocas de distinta forma. Y ahora es lo más añadir una toca de punto en colores fuertes al guardarropa veraniego. Cosas de la moda.