El nuevo Gayarre steakhouse, en el paseo de la Castellana
La segunda vida de Gayarre, la discoteca para maduritos en Madrid que se ha convertido en un asador de carne
El grupo Oter transforma uno de los templos nocturnos de la capital en un restaurante de cocina a la brasa
Maduritos en busca de una segunda oportunidad con ganas de apurar la noche y tomar la penúltima copa. Durante décadas, la discoteca Gayarre del paseo de la Castellana se convirtió en la pista de baile de los que ya peinan canas. Un público donde no faltaban ejecutivos de la zona y mujeres bien perfumadas. Tras el cierre del club hace menos de un año, el local comienza una segunda vida reconvertido en Gayarre Steak House, dentro del grupo Oter, que cuenta con 26 restaurantes de cocina tradicional con gran presencia de arroces y mariscos.
Al pasar bajo el toldo rojo del nuevo Gayarre, ahora con los rayos de sol despuntando, se abre un amplio espacio con la cabina del Dj y un mural como únicos testigos de aquellas noches desenfreno. El espacio, de casi 1.000 metros cuadrados, tiene capacidad para unos 250 comensales y se divide en dos plantas, con varios reservados y los baños en la parte inferior. El emblemático logo del perfil silueteado de un hombre de esmoquin con una copa ha dado paso a un señor con chistera que aparece tanto en las cartas como las servilletas. «Queremos desprendernos de esa imagen de fiesta, pero sin perder nuestra esencia», comentan desde el local. No está concebido como un restaurante donde luego se tomen copas a ritmo de reguetón como ocurre en tantos otros. Y los vecinos agradecen que la discoteca ya no exista.
Con cocina ininterrumpida desde las 12.00 hasta las 23.30 horas, la carta propone un recorrido entre el fuego, las brasas, el mar y la tradición. Bajo la dirección de Manuel Ruiz García y con Pablo Pérez Arcos detrás de los fogones, la propuesta va desde entrantes y platos frescos hasta grandes piezas a la brasa, con un servicio muy cuidado y guardarropa incluido que conecta con el espíritu clásico del local. El ticket medio alcanza rápidamente los 100 euros si se pide vino o algún cóctel.
Gayarre mantiene algunos elementos de la discoteca
Restaurante Gayarre en Madrid
Para comenzar proponen una selección de focaccias, donde sobresale la de tomate, albahaca, burrata y jamón de bellota. Su apartado Jam Session! – en un guiño al antiguo Gayarre - destaca con sus jamones y chacinas al corte a la vista del cliente. Las verduras a la brasa y las ensaladas también ocupan un lugar importante en la carta con opciones como el aguacate a la brasa con vinagreta de gamba roja y piñones.
Rodaballo estilo Guetaria
La propuesta hace un guiño a esos caprichos del mar como las almejas salvajes a la llama; la tortilla vaga con verduras de temporada y gamba alistada o la lubina adobada y frita con cebolla encurtida y cilantro. Además, las brasas se ponen al servicio de las mejores piezas de pescado: rape de tripa negra, lubina de estero, merluza de anzuelo o rodaballo estilo Guetaria.
Los arroces a la leña destacan con propuestas como el arroz de verduras de temporada y picantón o el arroz marinero limpio con pescado de roca y gamba alistada. Por último, el espíritu steakhouse se celebra a través de diferentes cortes de carne, como el Tomahawk, el chuletón madurado 45 días, la chuleta de solomillo o la hamburguesa. La propuesta cárnica no termina aquí: el sándwich sando de solomillo con mahonesa de piquillo; el osobuco asado con puntalete trufado o el solomillo a la sal en jugo perigord y patatas soufflé completan la propuesta.
En su amplia bodega predominan las DO. nacionales, con un despliegue de etiquetas populares y de prestigio al que se suma una sección de coctelería. Quién necesita fiesta teniendo una buena mesa con la mejor materia prima.