Fundado en 1910

Pizza Star Luca de Casa Parole

La historia de la pizzería que nació en Miami, conquistó a Beckham y hoy triunfa en Madrid

Casa Parole abre un nuevo local en Arturo Soria tras el éxito en Ponzano, reconocido hace apenas un mes con un Solete de la Guía Repsol

Libros antiguos, una orla universitaria, maletas, vajilla antigua... Cuando uno pone un pie en Casa Parole se siente realmente en un hogar familiar. Es el homenaje que los hermanos Galán han querido rendir a sus padres en el mismo espacio donde abrieron su primer restaurante. En el barrio de Arturo Soria, en un coqueto chalet (calle José Silva, 22) donde durante 35 años estuvo La Misión abrió el pasado octubre como una trattoria italiana con una propuesta de pizzas romanas y milanesas al horno, siguiendo el camino de su hermano mayor en la calle Ponzano, reconocido hace apenas un mes con un Solete de la Guía Repsol.

Detrás de las pizzas de Casa Parole hay una historia que comenzó hace años en Miami. Fue allí donde Carlos Galán conoció al chef italiano Renato Viola, cuando este daba sus primeros pasos con Mister O1, el concepto de pizzas que acabaría convirtiéndose en una referencia internacional. El éxito del proyecto llevó a ambos a asociarse y a trasladar la marca a España incorporando también al cantante Manuel Quijano, del grupo Café Quijano, como grupo.

Entre las referencias más populares destaca la pizza bautizada como José María Cano (13 euros), en homenaje al artista, con salsa de tomate italiana, mozzarella fior di latte, gorgonzola, prosciutto San Daniele D.O.P. y aceite de trufa blanca. Star Beckham (12 euros), la favorita del futbolista inglés en forma de estrella rellena de ricotta, mozarella fior di latte, tocino, cebolla, tomate y albahaca fresca o Café Quijano (11,5 euros), bautizada en homenaje a Manolo Quijano, con salsa de tomate, mozarella fior di latte, gongorzola, miel, café molido, salami picante y albahaca fresca.

Pizza Café Quijano

El secreto mejor guardado de sus pizzas es su particular proceso de elaboración. La masa se produce diariamente siguiendo un proceso artesanal que requiere entre 72 y 96 horas de reposo y maduración. Elaborada únicamente con harina italiana 00 importada, agua, levadura, sal y aceite de oliva virgen extra, prescinde por completo de aditivos, conservantes, colorantes, azúcar o huevos. La utilización de una harina extrafina desarrollada específicamente para el concepto permite obtener una textura especialmente ligera y elástica. Tras varios días de fermentación controlada, la masa desarrolla una estructura que da lugar a pizzas finas, crujientes y sorprendentemente ligeras.

Las pizzas y las milanesas articulan la carta de Casa Parole

Además de pizzas, el otro eje de su carta son las milanesas (23 euros). Elaboradas con finos filetes de pollo empanados con panko y cocinados íntegramente al horno, destacan por su textura crujiente y ligera. Entre las más demandadas, la Cardinale, con queso stracciatella de burrata, salsa de tomate, rúcula, tomate natural y parmesano o la Kilanesa, una creación desarrollada en colaboración con Kino Jerez, que tiene sobrasada, scamorza, eneldo y cebolla caramelizada.

La propuesta gastronómica se completa con una selección de entrantes como las alcachofas asadas con guanciale y aceite de sésamo; la mortadela de Bologna sobre focaccia; el carpaccio tonnato o la ensalada de burrata capresse. El apartado dulce mantiene el inconfundible acento italiano de la casa con propuestas como el helado de pistacho, el minicalzone, la pizza de Nutella y, por supuesto, el clásico tiramisú. El ticket medio es de 30 euros.

Cócteles de Casa Parole

El restaurante cuenta con una carta de cócteles de autor diseñada por Alberto Martínez, bartender de 1862 Dry Bar. Apuesta por una novedosa fórmula: pequeñas y coquetas botellas con la parte alcohólica de cada cóctel ya preparada y a falta solo de terminar en mesa con el toque de burbuja. El local ofrece Parole Spritz, su propia versión del Aperol Spritz; Paloma Veneciana, con tequila blanco; Pimm’s Cup, una popular y refrescante bebida inglesa; o su propia interpretación del negroni.