Cala Trebalúger, Menorca

Cala Trebalúger, en Menorca.MontanNito

Esta es una de las playas secretas más bonitas de Menorca, escondida entre pinares

Situada en el sur de la isla balear, esta cala sólo es accesible a pie o en kayak y en ella desemboca un riachuelo de agua dulce

En el sur de la isla balear aún hay rincones a lo que merece la pena acercarse, aunque tenga que ser caminando. Es posible que quienes ya conozcan este lugar no quieran que nadie más lo conozca, y estén ahora mismo despotricando contra este artículo por revelar su secreto mejor guardado.

Cerca de la localidad de Es Migjorn Gran, aislada entre montes y pinares, sin chiringuitos ni sombrillas, hay una pequeña bahía natural con una playa corta de arena blanca y fina, que podría ser una cala más de las que abundan en Baleares. Pero esta tiene sus particularidades especiales, sobre todo dos. Porque la Cala de Trabeluja (de Trebalúger en mallorquín) sólo es accesible a pie o en kayak y en ella desemboca un riachuelo de agua dulce que en ocasiones tiñe las aguas de la playa debido a la descomposición de ciertas algas. Este proceso natural no afecta a la calidad del agua, que sigue siendo apta para el baño, ya que nada tiene que ver con la contaminación humana.

Sin masificaciones...

Esta cala casi virgen del sur de la isla se ha convertido en uno de los secretos mejor guardados de quienes buscan una experiencia de playa sin masificaciones ni filtros. Ubicada entre las populares calas Mitjana y Fustam, la Cala de Trabeluja es un remanso de paz al que no se llega por casualidad. Desde el aparcamiento de Cala Mitjana hay que caminar aproximadamente 40 minutos por un sendero que serpentea entre encinas, alcornoques y matorrales mediterráneos. El esfuerzo tiene recompensa: al final del recorrido se podrá disfrutar de una pequeña playa de arena blanca y fina, aguas turquesas y toda la tranquilidad del mundo.

...ni chiringuitos

La cala es un remanso de paz y silencio.

La cala es un remanso de paz y silencio.MontanNito

En Cala Trebalúger no hay chiringuitos, ni servicios, ni música, tampoco ruidosas motos de agua. Se siente de lleno la esencia de Menorca, y porqué esta isla es Reserva de la Biosfera. Solo se oye el rumor de las olas y el canto de los pájaros. Y sobre el mar se atisba el paso de algún velero en el horizonte. Un lugar perfecto para quienes buscan relajarse con un baño en aguas cristalinas rodeados de naturaleza casi virgen.

El frondoso bosque de pinos que rodea a la cala ofrece sombras naturales, ideales para mitigar el calor del mediodía

El río que desemboca en la propia cala es otro de sus encantos, dando lugar a un pequeño humedal que en invierno se llena de aves. En verano el cauce suele estar seco, pero añade un toque singular al paisaje. La cala está protegida por acantilados bajos y cubierta por un frondoso bosque de pinos que ofrece sombras naturales, ideales para mitigar el calor del mediodía.

Cómo llegar a la cala

La forma más habitual de llegar a este rincón secreto es caminando desde Cala Mitjana, a la que se accede desde el aparcamiento de Migjorn Gran. El sendero está señalizado y no presenta gran dificultad, aunque se recomienda llevar calzado adecuado, agua y algo de comida.

Otra opción, más singular, es alquilar un kayak desde Cala Galdana y remar bordeando la costa. Esta travesía permite descubrir otras calas igualmente escondidas, como Macarelleta, Cala Escorxada o Fustam, y ver desde el mar la belleza del litoral menorquín.

Ejemplo de turismo sostenible

El difícil acceso a la cala actúa como filtro natural frente a la masificación.

El difícil acceso a la cala actúa como filtro natural frente a la masificación.Ben Salter

Mientras que otras playas de Menorca como Macarella, Turqueta o Cala en Brut se han hecho mundialmente famosas (y también masificadas), Trebalúger se mantiene como un rincón reservado a los más curiosos. Su acceso más difícil actúa como filtro natural, lo que la convierte en un buen ejemplo de turismo sostenible y responsable.

Muchos locales prefieren no hablar demasiado de esta playa para evitar que se convierta en la siguiente víctima de la sobreexposición en redes sociales. Sin embargo, su nombre empieza a sonar cada vez más entre quienes buscan calas vírgenes en Menorca, lejos del bullicio estival.

Su mejor momento

Aunque se puede visitar en cualquier época del año, la Cala de Trabeluja brilla especialmente entre los meses de mayo y junio, y también en septiembre. En estas fechas el calor es más llevadero, el mar sigue cálido y la afluencia de visitantes es notablemente menor. Para disfrutar de la cala casi en soledad se recomienda llegar temprano por la mañana o al atardecer.

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