Vista panorámica de la ciudad de Teruel.
Los tesoros que guarda una de las capitales de provincia menos visitadas de España
Siempre figura en la cola de la lista de las capitales de provincia más visitadas de España, pero pocas ciudades ofrecen al visitante tantos tesoros por metro cuadrado
Existe, sí. El lema que ha hecho famosa en España a Teruel parece no haber hecho mella todavía en el número de visitantes que recibe. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2024 volvió a ser, por segundo año consecutivo, la capital de provincia con menos visitantes de toda España. A la espera de conocer los datos de 2025, esta realidad sorprende al ser Teruel una ciudad con numerosos atractivos para quienes la visitan.
Teruel es una ciudad mágica, discreta, silenciosa, poco poblada y apartada de las grandes rutas turísticas
Y sorprende porque Teruel es una ciudad mágica. Discreta, silenciosa, poco poblada y apartada de las grandes rutas turísticas, es una de esas capitales que muchos españoles aún no han pisado. Y, sin embargo, pocas ciudades guardan tantos tesoros por metro cuadrado. Su tamaño modesto y su ritmo pausado contrastan con la riqueza de un patrimonio mudéjar declarado Patrimonio de la Humanidad, un coqueto casco histórico y una historia de amor universal en la que se han inspirado múltiples obras de arte, teatro y literatura.
Arquitectura mudéjar
Catedral de Santa María de Mediavilla.
Teruel sorprende también porque precisamente no espera ser descubierta, sino más bien contemplada con calma. En sus calles empedradas se alzan las torres mudéjares de San Martín y El Salvador, auténticas filigranas de ladrillo y cerámica vidriada. Por su parte, la catedral de Santa María de Mediavilla, con su artesonado de madera policromada, es uno de los grandes tesoros del arte hispano-musulmán. Todo el conjunto forma un museo al aire libre que refleja la convivencia cultural del medievo aragonés.
La histórica Escalinata del Óvalo.
A unos pasos, en el corazón de la ciudad, late la leyenda más famosa de Aragón: la de Los Amantes de Teruel. Su historia, mezcla de tragedia y ternura, ha trascendido los siglos hasta convertirse en símbolo del amor eterno. El Mausoleo de los Amantes, anexo a la iglesia de San Pedro, es visita obligada para entender el alma romántica de la ciudad.
La historia de los Amantes
Sepulcro de Los Amantes de Teruel.
Pocas leyendas respiran tanta emoción como la de Diego de Marcilla e Isabel de Segura, los amantes que convirtieron Teruel en la ciudad del amor más puro y trágico. Él, joven de origen humilde; ella, de familia noble y acaudalada. El padre de Isabel exigió a Diego una fortuna antes de consentir el matrimonio. Diego partió a buscarla y pidió cinco años para conseguirla.
Sus cuerpos reposan hoy en la iglesia de San Pedro, bajo dos esculturas de alabastro que parecen rozarse sin tocarse
Y cumplió su palabra. Pero al regresar, justo el día que se cumplía el plazo, Isabel ya se había casado por obedecer a su padre. Desesperado, Diego le pidió un beso. Ella se lo negó, fiel a su esposo, y él cayó muerto de amor. Al día siguiente, durante el funeral, Isabel se acercó al cuerpo de su amado, lo besó por fin... y murió junto a él. Sus cuerpos reposan hoy en la iglesia de San Pedro, bajo dos esculturas de alabastro que parecen rozarse sin tocarse, como si el destino y el amor los mantuviera suspendidos en la eternidad.
Modernismo y dinosaurios
Plaza del Torico, con la famosa estatua.
Pero Teruel no es solo historia medieval. A comienzos del siglo XX vivió un espléndido florecimiento modernista de la mano del arquitecto Pablo Monguió, autor de joyas como la Casa Ferrán o la Casa de la Madrileña. La Plaza del Torico, con su ambiente siempre animado, y la monumental Escalinata del Óvalo, que une la estación con el casco viejo, son dos de los rincones más fotogénicos de la ciudad.
Parque Dinópolis, en Teruel.
Para quienes viajan en familia, Teruel ofrece además una sorpresa inesperada: Dinópolis, un parque temático y científico dedicado a los dinosaurios que combina fósiles reales con espectaculares recreaciones. Un plan perfecto para descubrir que esta provincia fue, hace millones de años, un océano de gigantes prehistóricos.
Dónde comer
Restaurante Yain.
En el apartado gastronómico, Teruel guarda una pequeña pero exquisita escena gastronómica donde la tradición aragonesa se viste de modernidad. Yain, el restaurante del sumiller Raúl Igual, es la gran referencia local: cocina de autor con productos de temporada, ternasco y el imprescindible jamón con Denominación de Origen Teruel. En las afueras, El Milagro apuesta por los sabores más auténticos (migas, carnes a la brasa y trufa negra) en un ambiente rústico y acogedor. Y si busca un clásico del centro, Ambeles combina elegancia y sabor con platos como el arroz meloso con setas y foie o el cochinillo crujiente.
Cómo llegar y dónde alojarse
Parador de Teruel.
Teruel se encuentra a 175 kilómetros de Zaragoza y a unas dos horas de Valencia por la autovía A-23. También cuenta con estación de tren y autobuses con conexiones directas desde ambas ciudades. El casco histórico es compacto y se recorre fácilmente a pie. Para dormir, destacan alojamientos como el Parador de Teruel, a las afueras, o el Hotel Reina Cristina, en pleno centro. En temporada baja los precios son muy asequibles.
Escapadas cerca
Pueblo de Albarracín.
Y si hay tiempo para combinar la visita a la capital con una escapada, basta recorrer 35 kilómetros para llegar a Albarracín, considerado uno de los pueblos más bonitos de España. Más allá, la Sierra de Albarracín y el Maestrazgo turolense ofrecen paisajes abruptos, rutas de senderismo y pueblos con encanto.
Quizá por su ubicación, su escasa población, su clima o por la sombra de otras localidades aragonesas, Teruel sigue siendo una desconocida, pero claro que existe, con un encanto auténtico, intacto y profundamente español. Quien llega a Teruel descubre los tesoros y la hospitalidad de una ciudad que es, todavía, uno de los secretos mejor guardados del turismo nacional.