El precioso pueblo de Vernazza.
Cinque Terre: los pueblos costeros más bellos del mundo, colgados sobre el Mediterráneo
Los atractivos de Italia son infinitos, y uno de ellos son estos cinco pueblos, los más visitados del país, que se agrupan bajo el nombre de Cinque Terre, término que nos transporta a la Riviera italiana, a localidades con casas coloridas sobre el azul del mar, a viñedos que se aferran a empinadas terrazas, a coquetos puertos llenos de botes pesqueros y a trattorias donde degustar marisco acompañado de la famosa salsa de la región de Liguria, el pesto.
Esta zona de la Liguria italiana figura en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco
Para conocer esta zona, que figura en la lista de territorios Patrimonio de la Humanidad, tenemos que viajar hasta la costa de Liguria, en la Italia noroccidental, vecina de la Toscana, donde, entre montañas escarpadas y un mar que parece pintado, se despliega uno de los paisajes más icónicos de Italia: las Cinque Terre (Cinco Tierras), que hace referencia a cinco pueblos suspendidos entre el cielo y el Mediterráneo.
Aldeas de colores
Corniglia, el único de los cinco pueblos que no toca el mar directamente.
Los cinco pueblos en cuestión son Monterosso al Mare, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore, que se suceden a lo largo de la Riviera de La Spezia, entre Punta Mesco y Punta di Montenero. Estas aldeas de colores imposibles desafían la gravedad, aferradas a acantilados que se precipitan sobre el mar. Son la postal perfecta de la «Italia de ensueño»: belleza, tradición y un ritmo de vida propio.
Barcas en la costa de Riomaggiore.
Cada uno de los cinco pueblos tiene su propio carácter, pero todos comparten el encanto de lo auténtico. Riomaggiore, el primero viniendo desde La Spezia, recibe al viajero con su puerto diminuto y sus casas encaramadas, que parecen una cascada de colores. Más al norte, Manarola es la joya más fotografiada: sus fachadas pastel se reflejan en las aguas turquesas, especialmente al atardecer.
La mejor forma de conocer las Cinque Terre es sin coche, ya que los pueblos están conectados por un tren regional
Corniglia es el único que no toca el mar, elevado sobre una roca a la que se accede por una escalinata de más de 300 peldaños. Desde allí, las vistas del Mediterráneo son sencillamente espectaculares. Vernazza, quizá el más pintoresco, conserva su puerto natural, una pequeña playa y una iglesia que se asoma literalmente al agua. Por último, Monterosso al Mare, el más grande y accesible, ofrece una playa perfecta para bañarse y un casco antiguo lleno de «trattorias» donde disfrutar del pescado fresco y del vino local Sciacchetrà.
Cómo recorrer las «Cinco Tierras»
El Sentiero Azzurro con el pueblo de Monterosso al Mare al fondo.
La mejor forma de conocer las Cinque Terre es sin coche. Los pueblos están conectados por un tren regional que une La Spezia con Levanto, con paradas en cada localidad y vistas espectaculares. Otra opción es recorrer a pie los antiguos caminos entre viñedos, especialmente por el famoso Sentiero Azzurro, que serpentea junto al mar y permite descubrir los pueblos desde miradores naturales. También hay barcos que comunican las aldeas y ofrecen una perspectiva distinta de los acantilados.
Un paisaje protegido
El pueblo de Vernazza desde otra perspectiva.
Las Cinque Terre son Parque Nacional desde 1999, un ejemplo de equilibrio entre turismo y sostenibilidad. Las terrazas de cultivo, donde se siguen produciendo vino y limones, forman parte de un paisaje cultural único, moldeado por siglos de esfuerzo humano. En los últimos años se han limitado los accesos en temporada alta para proteger este frágil entorno, especialmente en los tramos de sendero más concurridos.
El espíritu del «dolce far niente»
Estación de tren en Manarola.
Quizá la mayor virtud de las Cinque Terre sea su capacidad para detener el tiempo. Aquí todo invita a la calma: sentarse frente al mar, ver pasar las barcas o brindar con un vaso de vino local mientras cae el sol sobre Vernazza. En estos pueblos colgados del Mediterráneo, el viajero entiende de verdad lo que significa el «dolce far niente»: la dulce costumbre de no hacer nada...
Cómo llegar y cuándo ir
El acceso más fácil es desde La Spezia, a la que se llega en tren desde Pisa o Génova. Desde allí parten los trenes que recorren las Cinque Terre en menos de media hora. La primavera y el otoño son las mejores épocas para visitarlas, con temperaturas suaves y menos turistas. Quienes buscan una experiencia más tranquila pueden alojarse en los propios pueblos, aunque también es buena opción dormir en La Spezia o Levanto y moverse en tren o barco cada día.