Pueblo medieval de Alquézar en un día soleado.

Pueblo medieval de Alquézar en un día soleado.Getty Images

Uno de los pueblos medievales más bonitos de España, casi colgado sobre un cañón de vértigo

Esta villa medieval de la provincia de Huesca es un fijo en las listas de municipios más atractivos tanto por su ubicación y patrimonio como por su impresionante entorno natural

El portal de turismo de esta localidad aragonesa directamente se autocalifica como «el pueblo más bonito de Huesca» y presume de figurar tanto en la lista de Los Pueblos Más Bonitos de España como en la de Las Mejores Villas de Turismo (Best Tourism Villages). Y puede que razón no les falte para presumir de atractivo.

Alquézar figura tanto en la lista de Los Pueblos Más Bonitos de España como en la de Las Mejores Villas de Turismo

Su nombre proviene del topónimo árabe al-Qasr, que significa fortaleza y hace clara alusión al origen militar de Alquézar, un pueblo surgido a la sombra de un castillo que pobló la falda de la montaña. Fue una de las principales fortalezas de la Barbitania, protegiendo el acceso a Barbastro. Según los cronistas musulmanes, su origen se remonta al siglo VIII y fue gobernada por diversos mandatarios musulmanes que se disputaban la plaza.

Uno de ellos, Jalaf ibn Rasid, levantó a comienzos del siglo IX la fortaleza como enclave defensivo frente a los núcleos de resistencia pirenaicos cristianos, en este caso, frente al condado autóctono de Sobrarbe. En torno al año 1067 fue conquistada por el rey de Aragón Sancho Ramírez (hijo de Ramiro I) y se convirtió en fortaleza cristiana.

Sus dos virtudes

Bonita vista de Alquézar.

Bonita vista de Alquézar.Getty Images/iStockphoto

En España hay pueblos que enamoran por su belleza y otros que sorprenden por su ubicación. En el caso de Alquézar, ubicado dentro de la comarca del Somontano de Barbastro, se conjugan ambas virtudes. Considerado uno de los pueblos medievales más bonitos de España, este enclave del Somontano parece asomarse al vacío desde lo alto del cañón del río Vero, un tajo de roca que define uno de los paisajes más impactantes del Prepirineo aragonés.

Fisonomía medieval

Pasadizo medieval cubierto de Alquézar.

Pasadizo medieval cubierto de Alquézar.Getty Images/Javier Castro

El pueblo de Alquézar tiene una fisonomía medieval, ha cambiado muy poco, al menos en lo que se refiere al trazado de las calles empedradas, con pasadizos cubiertos llamados «callizos». Un trazado sinuoso con un evidente sentido práctico, para facilitar la comunicación (una red de calles bien enlazadas mediante otros callejones más pequeños) y resguardar a su población de las inclemencias del tiempo (del sol y del viento). Es un trazado típicamente musulmán, de callejuelas estrechas y altas, pero también es una disposición típica de los pueblos de montaña más antiguos, adaptados a la topografía (las casas se apiñan en la ladera). : El pueblo conserva su trazado medieval, calles empedradas, escudos heráldicos y pasadizos cubiertos («callizos»).

La colegiata de Santa María la Mayor alberga el único claustro en Aragón que se conserva enteramente pintado

Colegiata de Santa María la Mayor, en lo alto de Alquézar.

Colegiata de Santa María la Mayor, en lo alto de Alquézar.Getty Images

Ello hace que el perfil de Alquézar se recorte sobre el horizonte como una postal perfecta: casas de piedra y adobe trepando por la ladera, callejuelas empedradas que serpentean entre pequeñas plazas y, dominándolo todo, la colegiata de Santa María la Mayor, fortificada y majestuosa. Este conjunto monumental, declarado Monumento Nacional, alberga el único claustro en Aragón que se conserva enteramente pintado.

Iglesia de San Miguel Arcángel.

Iglesia de San Miguel Arcángel.Getty Images/MAURO G CELOTTI

Desde sus miradores, la vista se desploma hacia el cañón del Vero, cuyas paredes verticales parecen sostener al propio pueblo. La sensación es poderosa: Alquézar se presenta como un balcón natural suspendido sobre la naturaleza más salvaje. Un lugar donde historia y paisaje se han fundido de forma extraordinaria. En Alquézar hay otro templo que también merece una vista, la robusta y barroca iglesia de San Miguel Arcángel, ubicada en uno de los extremos de la localidad.

La leyenda de la doncella de Buera

Claustro pintado de la Colegiata de Santa María la Mayor.

Claustro pintado de la Colegiata de Santa María la Mayor.Turismo de Alquézar

Según cuentan, un gobernador musulmán que residía en la fortaleza de Alquézar tenía entre sus privilegios el poder disponer a su gusto de las doncellas más bellas de los pueblos cercanos. Un día, una bella y valiente doncella de Buera que cuidaba al gobernador maquinó un plan con los cristianos para acabar con la vida de este. La doncella escondió en su moño un puñal a modo de peineta con el que cortó la cabeza del gobernador cuando este la requirió. Empapó su pañuelo con la sangre y se asomó con él por la ventana para que los cristianos vieran que había acabado con la vida del gobernador.

La doncella de Buera escondió en su moño un puñal a modo de peineta con el que cortó la cabeza del gobernador musulmán

Entonces, envalentonados, fueron a la conquista del castillo. El ejército musulmán acorralado y tomó una drástica decisión. Taparon los ojos de sus caballos con vendas y cabalgaron hacia el precipicio, cayendo hasta el fondo del barranco. Así, los cristianos tomaron el castillo gracias a la bella doncella de Buera. Hoy en día todavía se dice que alguna noche, cerca de los acantilados, se escucha el relinchar de los caballos y los alaridos de los soldados desde lo más hondo del barranco que rodea la colegiata.

Las pasarelas del Vero

Pasarelas junto al río Vero.

Pasarelas junto al río Vero.Getty Images/iStockphoto

El gran atractivo de la zona (y una de las experiencias más buscadas por los viajeros) es la Ruta de las Pasarelas del Vero, una senda que permite caminar literalmente colgado sobre el cañón. Pasarelas metálicas y de madera se aferran a la roca y acompañan al visitante por tramos espectaculares donde el río discurre encajonado entre paredes. Este recorrido, apto para la mayoría de senderistas, mezcla naturaleza, vértigo, paisajes y aventura. Es frecuente ver buitres sobrevolando a poca altura.

La sierra de Guara

Vista aérea de Alquézar al atardecer.

Vista aérea de Alquézar al atardecer.Getty Images/iStockphoto

Alquézar es también la antesala del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, un referente para los amantes del barranquismo. Sus cañones estrechos, sus ríos de aguas turquesas y la singularidad de su relieve calizo han convertido este territorio en un templo para aventureros, senderistas y observadores de aves.

A ello se suma el atractivo gastronómico y enoturístico de la comarca del Somontano, con bodegas afamadas y una cocina que mezcla tradición altoaragonesa y productos de proximidad. Tapas, vinos y recetas locales ofrecen al viajero una escapada completa.

Cómo disfrutar de Alquézar

Plaza con soportales en Alquézar (Huesca).

Plaza con soportales en Alquézar (Huesca).Getty Images/Javier Castro

La mejor forma de conocer el pueblo es recorrerlo sin prisa: pasear por sus calles empinadas, subir hasta la colegiata para admirar el paisaje y disfrutar del atardecer sobre las paredes del cañón. Después, las pasarelas o cualquiera de los senderos que parten del casco histórico permiten sumergirse en un entorno espectacular. Conviene madrugar si se visita en temporada alta, ya que el casco es peatonal y el número de aparcamientos es limitado. También es buena idea reservar alojamiento con antelación: las casas rurales y pequeños hoteles del pueblo suelen llenarse rápidamente.

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