Vista de Rodas y sus murallas defensivas

Vista de Rodas y sus murallas defensivasCarla Royo-Villanova

Rodas, la isla griega del Coloso, con leyendas, belleza y una ciudad medieval única

Rodas es mucho más que una isla griega de postal. Marcada por el paso de Alejandro Magno, el Imperio Romano, los caballeros de la Orden de San Juan y los otomanos, la isla del Coloso invita a un fascinante viaje en el tiempo a través de una de las fortalezas medievales mejor conservadas de Europa

Sus gruesos muros protegieron durante siglos una de las plazas más importantes del Mediterráneo. La ciudad vieja de Rodas, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, constituye uno de los conjuntos urbanos medievales mejor conservados de Europa. Basta cruzar sus siete grandes puertas para entender que no se trata de una escenografía turística, sino de una ciudad viva donde las distintas épocas (antigua, bizantina, cristiana, otomana e italiana) siguen superpuestas en calles, plazas y edificios.

La ciudad vieja de Rodas, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, constituye uno de los conjuntos urbanos medievales mejor conservados de Europa

Su ubicación explica su destino. Situada a veinte kilómetros de la costa turca, fue desde la Antigüedad escala natural entre el Egeo, Anatolia y el Mediterráneo oriental. Griegos, romanos, bizantinos, cruzados, otomanos e italianos dejaron aquí su huella sin borrar las de quienes les precedieron.

Capital histórica del Dodecaneso

Puerta de la Virgen María en la ciudad medieval

Puerta de la Virgen María en la ciudad medievalCarla Royo-Villanova

Rodas es la capital histórica del Dodecaneso, un archipiélago cuyo nombre significa «las doce islas», aunque en realidad lo forman 163, de las que solo 26 están habitadas. Su origen mitológico es una hermosa historia de injusticias reparadas y amor. Rodo (Rhodos), la ninfa marina hija de Poseidón, había conquistado el corazón de Helios, dios del Sol, ausente en el reparto del mundo tras la derrota de los Titanes. Para compensarlo, Zeus le prometió la primera tierra que emergiera del mar. Surgió entonces una isla a la que Helios llenó de luz y cubrió de rosas, antes de darle el nombre de su amada. Una tradición poética vincula Rodo con rhódon, rosa en griego. Allí nacieron sus siete hijos, los Helíadas, primeros habitantes míticos de Rodas. La memoria de Helios reaparecerá siglos después en el famoso Coloso.

Ciudadela medieval de Rodas, enclave estratégico clave del Mediterráneo

Ciudadela medieval de Rodas, enclave estratégico clave del MediterráneoCarla Royo-Villanova

Su posición entre Grecia, Asia Menor y Egipto la convirtió muy pronto en un enclave estratégico, ya habitado desde comienzos del II milenio a.C. Prosperó como potencia comercial y marítima, y participó, según Homero, en la guerra contra Troya. De aquellos tiempos anteriores a la capital quedan visitas esenciales fuera de la ciudad, como el yacimiento de la antigua Kámiros, la acrópolis de Lindos y la colina de Filerimos, vinculada a Yalisos, que permiten rastrear las tres grandes ciudades de la época. Estrabón atribuyó incluso a colonos rodios la fundación de Rhode, la actual Roses gerundense, aunque la arqueología no lo ha confirmado.

Potencia comercial

Capitel con la figura de Niké, la diosa alada de la Victoria

Capitel con la figura de Niké, la diosa alada de la VictoriaCarla Royo-Villanova

Tras las Guerras Médicas y en plena Guerra del Peloponeso, se fundó en el año 408 a.C. su nueva capital, llamada también Rodas, y la isla comenzó su primera etapa de esplendor como potencia comercial. De aquella ciudad antigua aún puede evocarse su trazado sobre el monte Smith, donde se conservan restos del templo de Apolo, del estadio y del pequeño teatro.

En torno al año 336 a.C. irrumpe Alejandro Magno. Rodas había aprendido que su supervivencia dependía de leer cada cambio de poder y se alineó con el nuevo poder macedonio

Su riqueza la convirtió en un enclave codiciado por los grandes poderes del Egeo. En el siglo IV a.C. cayó bajo la influencia de Mausolo de Caria y volvió a acercarse a la órbita persa. En torno al año 336 a.C. irrumpe Alejandro Magno. Rodas había aprendido que su supervivencia dependía de leer cada cambio de poder y se alineó con el nuevo poder macedonio, que pronto transformaría el equilibrio del Mediterráneo y de Oriente.

El asedio y el Coloso

Puerto de Mandraki con las estatuas de un ciervo y una cierva, donde estaba el Coloso

Puerto de Mandraki con las estatuas de un ciervo y una cierva, donde estaba el ColosoGetty Images

A la muerte de Alejandro, sus antiguos generales dejaron de formar parte de un mismo proyecto y se convirtieron en rivales. Ptolomeo se hizo fuerte en Egipto, mientras Antígono aspiraba a dominar el Mediterráneo oriental. Rodas, potencia marítima y comercial, se mantuvo fiel a Alejandría. Esta decisión provocó la ira de Antígono, que envió a su hijo para asediar la ciudad. Demetrio, el asediador de ciudades, fracasó frente a Rodas y con la venta de parte de la maquinaria abandonada por los atacantes, los rodios financiaron el Coloso, dedicado a Helios. Fue el gran símbolo de su independencia, una estatua de bronce de unos 33 metros y una de las Siete Maravillas de la Antigüedad.

El Coloso ostenta el récord de haber sido la maravilla del mundo antiguo que menos tiempo permaneció en pie: apenas unos 54 años

El Coloso ostenta el récord de haber sido la maravilla del mundo antiguo que menos tiempo permaneció en pie: apenas unos 54 años. Un terremoto lo derribó en el año 226 a.C. y los rodios, temerosos de contrariar a su dios, decidieron no reconstruirlo. Durante siglos, sus restos tendidos en el suelo siguieron causando admiración. Estrabón recordó que la estatua se había quebrado por las rodillas, y Plinio el Viejo escribió que sus restos aún provocaban asombro: pocos hombres podían abarcar con los brazos uno solo de sus pulgares.

Sello con ilustración del Coloso de Rodas

Sello con ilustración del Coloso de RodasGetty Images/iStockphoto

Rodas había perdido su gigante, pero no su leyenda. Aunque se desconoce el lugar exacto donde se alzó, el imaginario popular lo sitúa en la entrada del puerto de Mandraki, donde hoy se levantan las columnas coronadas por un ciervo y una cierva, símbolos de la ciudad actual.

Las Cruzadas

La isla y la ciudad de Rodas a vista de dron

La isla y la ciudad de Rodas a vista de dronGetty Images/iStockphoto

Rodas fue perdiendo autonomía y tras pasar por romanos, bizantinos, incursiones árabes y disputas fue devuelta a Bizancio en el siglo XIII, pero con gran influencia genovesa. La iglesia bizantina de Panagia tou Kastrou, o Nuestra Señora del Castillo, fue levantada en el siglo XI dentro del recinto amurallado. Su historia resume como pocas la superposición de culturas de la isla: nació como templo bizantino de rito griego, fue catedral latina y más tarde mezquita durante el dominio otomano.

Ruinas de la iglesia de Nuestra Señora

Ruinas de la iglesia de Nuestra SeñoraCarla Royo-Villanova

Durante las Cruzadas, sus puertos sirvieron de apoyo a las naves que partían hacia Tierra Santa, mientras venecianos y genoveses competían por su comercio. En 1261 fue devuelta formalmente a Bizancio, pero siguió siendo una pieza disputada hasta la llegada de los Caballeros de San Juan. Tras perder sus últimos dominios en Tierra Santa, la orden hospitalaria y militar buscaba una nueva base desde la que mantener su presencia en el Mediterráneo oriental. Entre 1306 y 1309 transformaron Rodas en una de las grandes fortalezas cristianas frente al avance otomano.

La famosa Calle de los Caballeros

La famosa Calle de los CaballerosCarla Royo-Villanova

Reforzaron las murallas, levantaron bastiones, organizaron la ciudad por «lenguas» o naciones y construyeron edificios que aún hoy marcan el recorrido por la ciudad vieja. El más imponente es el Palacio del Gran Maestre, residencia del jefe de la Orden. A sus pies discurre la célebre Calle de los Caballeros, arteria ceremonial y sucesión de residencias góticas de franceses, italianos, aragoneses, castellanos, ingleses o alemanes. Mantiene el aspecto de la Rodas hospitalaria. Muy cerca se conserva también el antiguo Hospital de la Orden, hoy Museo Arqueológico, uno de los mejores ejemplos de arquitectura gótica de la ciudad.

Palacio del Gran Maestre en Rodas

Palacio del Gran Maestre en RodasCarla Royo-Villanova

De Solimán el Magnífico a Mussolini

Rodas vivió más de dos siglos de prosperidad bajo los Caballeros de San Juan, aunque sometida al constante acoso de mamelucos y otomanos. Resistió el asedio egipcio de 1444 y el ataque de Mehmet II en 1480, pero en 1522 Solimán el Magnífico cercó la ciudad durante seis meses y obligó a la Orden a rendirse en condiciones honorables. Comenzaba así una larga etapa otomana que transformó iglesias en mezquitas y alteró profundamente la vida de la población griega, aunque el comercio marítimo siguió activo.

Mosaicos griegos en el interior del Palacio del Gran Maestre

Mosaicos griegos en el interior del Palacio del Gran MaestreCarla Royo-Villanova

En 1912, durante la guerra ítalo-turca, pasó a manos italianas. La llegada del fascismo impuso una política autoritaria y de italianización, pero también dejó una profunda huella arquitectónica. Mussolini quiso presentar la isla como heredera de la grandeza italiana y caballeresca, y bajo ese impulso se reconstruyó en los años 30 el Palacio del Gran Maestre, prácticamente destruido tras la explosión de un depósito de pólvora en la cercana iglesia de San Juan en 1856. Para los suelos se trajeron mosaicos griegos de la isla de Kos. Se restauraron también las murallas, edificios y monumentos, pues los italianos estaban convencidos de que Rodas sería italiana para siempre. Buena parte de la ciudad vieja que hoy admiramos es heredera de aquella ambiciosa campaña de restauración.

Tras la Segunda Guerra Mundial y un breve gobierno británico, el Dodecaneso fue finalmente incorporado a Grecia en 1948.

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