03 de diciembre de 2022

Una embarazada con una copa de vino en la mano

Una embarazada con una copa de vino en la manoGTRES

Un 62 % de las embarazadas toman alcohol pero no lo dicen

La razón, según la doctora Lola Gómez, es que la percepción del riesgo que la bebida supone para el niño es nulo en embarazadas, que creen que un vino o una cerveza no es notificable a su médico

Hay consenso; la única cantidad segura de alcohol durante el embarazo es: cero. Para que un bebé nazca sano, su madre ha de volverse abstemia los nueve meses que dura la gestación y la ciencia lo ha demostrado. Diversos estudios han demostrado que las bebidas alcohólicas ingeridas por la progenitora pueden producir deficiencias físicas, mentales y motoras al bebé.
Estas bebidas aumentan el riesgo de parto prematuro y de aborto espontáneo y provoca que el niño nazca, en los casos más extremos, con rasgos faciales alterados o malformaciones en algunos órganos (corazón, riñones y tubo digestivo) y en las extremidades). El alcohol, según informa la Asociación Española de Pediatría, es la primera causa no genética de discapacidad intelectual.

¿Cómo y por qué?

Una hora después de que una madre gestante se tome una cerveza o una copa, si hijo y ella tienen la misma concentración de alcohol en sangre. Pasa directamente al niño atravesando la barrera placentaria, al igual que el tabaco.
El cerebro y el sistema nervioso son los más afectados por las bebidas alcohólicas, pero no se produce de la misma manera en todo el tiempo que dura el embarazo. Daña igual el último día que el primero, pero es durante el primer trimestre cuando el niño es especialmente vulnerable a todos los agentes tóxicos, porque es cuando se desarrollan la mayoría de sus órganos.

Y ¿por qué se sigue bebiendo?

A pesar de todo, un estudio elaborado entre el BCNatal de Barcelona y el Instituto Superior de Sanidad de Roma, ha revelado que un 62 % de las embarazadas toman alcohol, aunque luego no lo dicen en sus revisiones con el médico. La razón es, según la líder de la investigación, la doctora Lola Gómez Roig, que el consumo de alcohol está todavía infravalorado: «La percepción que se tiene de riesgo en el feto por culpa del consumo de alcohol es baja o nula en las mujeres embarazadas». Un vino o una cerveza no es considerado como algo que notificar al médico.
A través de una muestra de 153 mujeres pacientes del Hospital de San Juan de Dios, en Barcelona, compararon los resultados obtenidos durante las entrevistas que les hicieron a las embarazadas y madres recientes con los resultados de los análisis de su pelo a través de dos biomarcadores, nicotina por el tabaco y etilglucurónido para el alcohol.
Así se pudo obtener tanto la percepción de las mujeres como el dato objetivo de su habían consumido alcohol o tabaco durante su embarazo. Los investigadores encontraron mayores diferencias en lo que referente a las bebidas. Solo un 2,6 % de las gestantes reconocía haber consumido alcohol más de una vez, pero por sus cabellos se pudo comprobar que solo un 35,3 % mantuvieron la abstinencia, mientras que un 62,7 % había bebido y un 2 % lo había hecho en cantidades excesivas.

El caso del tabaco

Por otro lado, en el caso del tabaco los resultados de las encuestas fueron muy parecidas a los análisis del pelo. Un 28,1 % reconoció haber fumado habitualmente o alguna vez durante el embarazo. A través de los biomarcadores del cabello, los autores supieron que un 7,2 % de las mujeres eran fumadoras habituales, un 16,3 ocasionales o pasivas y un 76,5 % de ellas no estuvo expuesta a tabaco. Estos datos sugieren, de nuevo según la doctora Gómez, que las campañas de sensibilización sobre los efectos nocivos del humo para la madre y para el hijo han dado sus frutos.
A raíz de sus resultados, los investigadores se plantearon la necesidad de realizar un esfuerzo para reducir el índice de consumo de estas sustancias durante el embarazo. Inciden también en que es necesario cambiar la percepción que la sociedad, y en concreto las embarazadas, tienen de la ingesta de alcohol.
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