06 de febrero de 2023

Un padre hablando con su hijo adolescente

Un padre hablando con su hijo adolescentePexels

Cómo hablar de autoestima corporal con tu hijo adolescente

Con los más jóvenes, conocer sus preocupaciones y dudas es más sencillo preguntando su opinión al respecto y no con grandes sermones

el aspecto físico y sus cambios es de los aspectos que más complejos generan en los adolescentes. Hasta dos tercios de los niños están insatisfechos con algún aspecto de su imagen, según demuestra la encuesta del hospital infantil C.S. Mott. El peso o el acné son las causas más generalizadas del malestar con uno mismo y de la frustración, también derivada de las comparaciones.
Aunque el origen de la falta de autoestima y de los complejos en la adolescencia es físico, su huella queda reflejada en el bienestar mental y psicológico. En este sentido, las redes sociales juegan un papel muy destacado por ser una ventana a un mundo digital en el que todo parece ser perfecto.
Según muestra el XII Barómetro de las Familias, realizado por The Family Watch, los niños cada vez tienen acceso a dispositivos tecnológicos antes. El 20 % de los niños menores de 10 años ya tiene móvil, y a los doce esta cifra crece al 25 %.
Pero no solo las redes sociales y lo que se ve en internet afecta a la autoestima corporal de los niños. Un reciente estudio ha demostrado que las palabras que los padres y los pediatras emplean para referirse al peso de sus hijos y pacientes tiene un gran impacto sobre ellos, despertando emociones negativas como vergüenza y tristeza.

Escuchar, más que hablar

En este sentido, la comunicación emocional entre padres e hijos es la manera más eficaz de que los más pequeños de la casa puedan expresar cómo se sienten sobre sí mismos. No habría solo que abordar temas sobre peso y alimentación, sino también cómo les hacen sentir las redes sociales, pues muchas veces los jóvenes no son plenamente conscientes de que el mundo de las redes sociales es irreal y no todo es tan perfecto como parece. Pero la comparación ya está hecha, y el daño, también.
Predicar con el ejemplo es otra buena manera de poner el tema sobre la mesa si se advierte que el adolescente puede estar teniendo problemas de autoestima. Ello le hará comprender que se trata de algo normal, le ayudará a no sentirse solo y más comprendido.
Preguntar su opinión sobre el tema, sobre una foto en concreto que haya visto en las redes sociales, por ejemplo, puede ser una manera natural de introducir la conversación, o ver –y comentar– en familia una serie o una película que pueda tratar estos temas, como Pequeña Miss Sunshine (no recomendada para menores de 7 años), Billy Elliot o Los chicos del coro; en las que sus protagonistas no son aceptados por lo que son y han de buscar su lugar en el mundo.
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