Abuela, madre y nieta
Quiénes son la generación sándwich: tendrán que cuidar de sus padres y de sus hijos a la vez
La generación X constituye un 17 % de la población mundial y un 27 % de la parte trabajadora de esta. Para 2030, gran parte de ellos vivirán en Europa
La generación X, los nacidos entre 1965 y 1979, tiene forma de bocadillo. Así la describe el analista social y demógrafo australiano Mark McCrindle. Han crecido comiendo un sándwich en el recreo cada día y ahora se han convertido en el «relleno» del bocata multigeneracional de la sociedad.
Han quedado atrapados entre sus mayores, los baby boomers, y los que han seguido naciendo por detrás de ellos: los miembros de las generaciones Y, Z, Alfa y, a partir de 2025, Beta. Así, la generación X, según explica el consultor en su blog «cuidan de unos padres que envejecen y al mismo tiempo crían a la generación Z como adolescentes y jóvenes adultos en un mundo que es muy diferente al de cuando ellos eran adolescentes».
En apenas diez rasgos, McCrindle los define: tienen en la actualidad entre 40 y 50 años, y constituyen un 17 % de la población a pesar de ser el 27 % de la mano de obra activa de la tierra. Ahora son el segmento de población con más probabilidad de convertirse en director ejecutivo de una empresa o CEO (siglas de chief executive officer). En España el 50 % de los nuevos CEO de la Bolsa tienen entre 50 y 60 años, según la consultora de talento Korn Ferry. Para el año 2030, Europa será el continente con más miembros de esta generación, un 20 %, seguido de Asia (17 %) y Norteamérica (17 %).
Aunque ya han crecido, la generación sándwich pasó buena parte de su infancia jugando con el cubo de Rubik, escuchando música de cintas de casete en su Walkman. Han sido testigos del crac bursátil de 1979 y la caída del muro de Berlín, así como del nacimiento de los videojuegos, los CD y el estreno de La Guerra de las Galaxias, Grease y E.T.
Según los datos de McCrindle, la generación X está en la cúspide de sus ingresos. Para ellos, la remuneración es una parte importante a considerar antes de cambiar de empleo (71 %), por encima de un liderazgo accesible (70 %) y una ubicación conveniente (69 %).
En este momento, muchas de las personas de esta generación tienen que cuidar de sus padres, nacidos en la precariedad de los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. «Las cosas fueron duras para estos ciudadanos de más edad, y ello influyó en sus perspectivas vitales, patrones de gasto y expectativas sociales», analiza el demógrafo.
Por otro lado, tienen que atender también a sus hijos, pertenecientes a la generación Z y criados en la época de las pantallas. Mientras que su infancia la pasaron la mayor parte del tiempo jugando al aire libre, en la de sus hijos esto ha sido sustituido por el juego en casa basado en los dispositivos tecnológicos. Su reto como padres es criar adolescentes «que emergen en un mundo rápidamente diferente al que ellos crecieron», indica McCrindle, mientras que al mismo tiempo «intentan preservar lo bueno del viejo mundo que sus padres amaban y conocían».