Davide, a la derecha de la imagen, junto a su padre Carlo en el banquillo
Los Ancelotti: cómo trabajar juntos refuerza el vínculo padre-hijo (y el éxito profesional)
Trabajar en familia no solo es posible, sino también beneficioso dentro y fuera de lo laboral. Varios estudios y casos reales, como el de Carlo y Davide Ancelotti, demuestran que compartir profesión fortalece la confianza y el vínculo entre padres e hijos
Nueva noche de Champions, con el Real Madrid como protagonista. El escenario se repite año tras año: los blancos tratando de defender su poderío en Europa; un equipo de la Premier –el Arsenal, en este caso– luchando por destronarlo… y un padre y un hijo sentados en el banquillo merengue para defender su corona.
El tándem entre Carlo Ancelotti y su hijo Davide, primer y segundo entrenador del conjunto madridista, no es solo un sinónimo de títulos deportivos (15 con el Real Madrid), sino también un ejemplo de que, cuando la familia está bien avenida, trabajar juntos puede ser un factor de éxito dentro y fuera de lo laboral.
Lo que dice la ciencia
La complicidad que esgrimen ambos técnicos va más allá de lo estrictamente deportivo. En ocasiones, incluso, se ha visto cómo Davide es quien sugiere a su padre los cambios más determinantes para el equipo, como cuando pidió a su padre que sacase a Joselu en la eliminatoria contra el Bayern de 2024, en una decisión que cambiaría el rumbo del partido (y del torneo).
Y no es casual: la ciencia demuestra cómo los padres que trabajan con sus hijos pueden crear una dinámica basada en la confianza mutua, la transmisión de valores y el respeto profesional, que redunda en beneficio laboral y fortalece la relación padre-hijo.
Mejor comunicación y más respeto
Varios estudios, como uno publicado en el Journal of Family Psychology hace unos años, demuestran que los hijos que comparten actividades profesionales o de emprendimiento con sus padres tienden a desarrollar una mayor empatía, una comunicación más fluida sobre temas no profesionales, y una mayor percepción de apoyo familiar.
Porque aunque la convivencia laboral puede generar conflictos y roces, también crea espacios para hablar de metas comunes (profesionales, familiares y personales), ayuda a resolver conflictos a través del diálogo, y construye un álbum de experiencias compartidas que termina cristalizando en un mayor cariño.
Transmisión de valores y habilidades
Trabajar juntos permite también que los padres transmitan a sus hijos no sólo conocimientos técnicos, sino valores como la responsabilidad, la ética profesional o la resiliencia.
Según el estudio, las relaciones intergeneracionales en el trabajo brindan ocasiones únicas para que los jóvenes puedan aprender un oficio o profesión de forma más rápida, pulan sus destrezas y habilidades, y refuercen su sentido de pertenencia en un nicho profesional.
Identidad familiar más fuerte
Además, participar en proyectos conjuntos refuerza el vínculo familiar y profesional. Y aunque, como el lógico, también pueden saltar chispas y surgir problemas (por ejemplo, trasladar al espacio personal y familiar los desencuentros laborales), los expertos advierten de que es importante diferenciar roles y espacios para evitar tensiones.
Así, cuando se establece una relación basada en el respeto, la humildad y el diálogo abierto, como el propio Carlo Ancelotti ha confirmado en diversas entrevistas, trabajar codo a codo puede ser una de las experiencias más enriquecedoras para padres e hijos, tanto en lo humano como en lo profesional.