Una familia viendo un eclipse en la calle
El eclipse como excusa: siete curiosidades del universo para despertar el asombro en tus hijos
El fenómeno solar de este 12 de agosto puede ser una ocasión perfecta para dejar a tus hijos con la boca abierta gracias a las maravillas del cosmos
Si algo ha demostrado la inmensa expectación que ha generado el eclipse solar de este año es que este fenómeno astronómico es un espectáculo tan inusual como fascinante. Tanto para adultos, como para los niños.
Por eso, aunque tal vez tus hijos no puedan verlo (porque son demasiado pequeños, porque no lo permita la climatología, o para no exponerlos a posibles lesiones oculares), el eclipse de hoy puede ser una ocasión perfecta para fascinar a los niños con las maravillas del cosmos, y sin recurrir al libro de Ciencias del cole.
Para cultivar eso que la pedagoga Catherine L'Ecuyer llama «educar en el asombro», te presentamos siete curiosidades del Universo que dejarán a tus hijos con la boca abierta.
1. Vemos estrellas que ya no existen
Una de las enseñanzas más «locas» que podemos transmitirles es que, cuando miramos al cielo, no vemos el universo como es ahora, sino como fue hace miles o millones de años. El motivo es que la luz tarda en viajar desde las estrellas que la emiten, hasta que llegan a nosotros.
Y de hecho, podemos estar viendo luz emitida hace miles de años por estrellas ¡que ya no existen! Así que un telescopio no sólo nos acerca las estrellas: también funciona como «máquina del tiempo».
Un ejemplo: Andrómeda está a unos 2,5 millones de años luz, así que la luz que vemos es la de hace 2,5 millones de años, cuando aún no existían los humanos.
Diles...
2. Casi todos los planetas caben entre la Tierra y la Luna
Parece imposible, pero si colocásemos en fila Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, sus diámetros sumarían unos 380.000 kilómetros, casi la distancia media entre la Tierra y la Luna.
Hay un pequeño matiz: entre las superficies quedarían justísimos y, según la posición lunar, podrían no caber (por poco). Pero cuando la Luna está más alejada, sí encajarían.
Diles...
3. Si el Sol fuera una pelota de baloncesto...
Los datos se recuerdan mejor con imágenes visuales. Por ejemplo, si el Sol tuviese el tamaño de una pelota de baloncesto (unos 24 centímetros), la Tierra sería como un grano de arena (2 milímetros) colocada a 26 metros.
Y hay más: la estrella más cercana, Próxima Centauri, estaría a unos 7.000 kilómetros y mediría menos de 4 centímetros. Y la más grande de nuestra galaxia, la estrella hipergigante roja Stephenson 2-18, mediría 500 metros de ancho (unas 2.150 veces lo que el Sol) y estaría a miles de kilómetros.
Diles...
4. Si la Vía Láctea fuera España...
Las medidas de nuestra galaxia son casi imposibles de comprender por sí mismas. Basta un dato: la Vía Láctea tiene más de 100.000 años luz de diámetro.
Así que lo mejor es traducirla visualmente a un tamaño comprensible. Si redujéramos toda la Vía Láctea al tamaño de España, todo nuestro sistema planetario ocuparía aproximadamente un centímetro.
Diles...
5. En Júpiter cabrían 1.300 Tierras
Es muy probable que, al escuchar estos datos, empiecen a preguntar por el resto de los planetas, con cuestiones que hayan aprendido en el colegio. Así que aquí hay un dato que podrán recordar y repetir en septiembre:
La Tierra nos parece enorme porque vivimos en ella, pero dentro de Júpiter cabrían más de 1.300 planetas como el nuestro. Además, dentro del Sol cabrían 1,3 millones de planetas como el nuestro.
Diles...
6. Si la historia del universo fuera un año...
El universo fue creado hace unos 13.800 millones de años. Es una cifra casi inabarcable de comprender. Así que, si toda esa historia cupiera en un calendario de un año, el Sistema Solar aparecería hacia principios de septiembre. Y el ser humano moderno, el Homo sapiens, surgiría unos 11 minutos antes de la medianoche del 31 de diciembre.
Diles...
7. Los eclipses no existirán siempre
La Luna se aleja de la Tierra unos 3,8 centímetros al año, más o menos como crecen nuestras uñas. Eso significa que dentro de más de 600 millones de años, estará tan lejos que ya no podrá tapar completamente el Sol.