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Las recompensas pueden ser contraproducentes

Muchos padres utilizan pequeñas recompensas en el día a día de su crianzaPexels

¿Hay que premiar a los niños por hacer sus tareas? Esto dice la neurociencia

Muchos padres se preguntan si recompensar a sus hijos por hacer los deberes, sacar buenas notas o recoger la habitación es un acto de justicia, similar al salario de los adultos, o un riesgo para su motivación

Del «si recoges todos los juguetes pronto, te doy helado de postre» al «si sacas buenas notas, te compro la moto», sólo distan unos cuantos años —los que separan la niñez de la adolescencia tardía—. Y aunque las consecuencias de uno y otro acto parecen no ser equiparables, hay un elemento que permanece: la disposición de los padres a premiar a sus hijos por sus tareas escolares o domésticas.

Después de que la lógica empresarial se haya instalado en muchos hogares y haya psicólogos que propongan que los menores tengan recompensas, como ocurre con los adultos, a modo de gratificación por sus labores cotidianas, muchos padres se plantean, con gran incertidumbre, si es positivo o negativo premiar las tareas de sus hijos. Una pregunta para la que la neurociencia da respuesta.

El impacto de las recompensas

Un estudio del neurocientífico Kou Murayama, de la Universidad de Columbia, ha analizado cómo las recompensas afectan la motivación de los niños.

En su experimento, los participantes realizaron una tarea sin recompensa y luego con una recompensa monetaria. Los resultados mostraron que la motivación disminuía cuando las recompensas se retiraban, lo que indicaba que las recompensas externas merman, de modo determinante, la motivación intrínseca.

Dicho de otro modo: cuando no hay esperanza de recompensa, los menores dejan de esforzarse en sus tareas cotidianas, incluso de ámbito escolar.

Gratificaciones ocasionales

Murayama no es el único experto en alertar de este riesgo de las recompensas. También los psicólogos Diego Redolar y Laura Cerdán, expertos en neurociencia y profesores de la Universitat Oberta de Catalunya han elaborado un informe en el que señalan que recompensar a los niños por sus tareas puede ser perjudicial, ya que disminuye la motivación y dificulta mantener el interés a largo plazo.

Además, indican que, en el caso de que los padres consideren hacer, de forma excepcional, una gratificación, lo mejor es no recurrir a reconocimientos materiales, sino a otros como elogios, tiempo de calidad o experiencias compartidas.

Alternativas a recompensas materiales

La búsqueda constante de recompensas externas puede dar lugar a comportamientos perjudiciales para los menores, como la necesidad constante de validación o la falta de interés por aprender. Así, en lugar de depender de recompensas materiales, los expertos recomiendan estrategias como:

Elogiar el esfuerzo y la dedicación durante el proceso, por encima incluso del resultado.Proporcionar tiempo de calidad (en cantidad suficiente) y atención personalizada.Involucrar a los niños en la toma de decisiones que exijan tareas posteriores. Establecer metas compartidas para que se sientan parte de un esfuerzo compartido.Fomentar actividades que despierten su curiosidad y entusiasmo natural.

Estas prácticas pueden ayudar a los niños a desarrollar una motivación duradera y un sentido de responsabilidad sin depender de recompensas externas.

Así, aunque las recompensas pueden ser útiles en ciertas situaciones esporádicas, su uso indiscriminado puede tener efectos negativos en la motivación y en el desarrollo de los niños. Fomentar la motivación intrínseca mediante estrategias no materiales puede ser, por contra, más beneficioso para su crecimiento y autonomía a largo plazo.

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