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El 62% de los adolescentes chicos han visto enlaces a OnlyFans en redes como TikTok o Instagram

El 62% de los adolescentes chicos han visto enlaces a OnlyFans en redes como TikTok o InstagramJavier Zayas / iStock

OnlyFans 'pesca' menores en TikTok e Instagram: «Los adolescentes lo están normalizando»

Empantallados denuncia que el 62 % de los chicos adolescentes han visto enlaces a OnlyFans en redes sociales, y siete de cada diez chicas menores no consideran estas plataformas de venta de contenido pornográfico como algo negativo o peligroso

«Mi página azul está en el enlace en la bio»; «Lo que has venido a buscar está en mis historias destacadas»; «Mándame un DM con fueguito y te mando una foto privada y mi canal de Telegram»; «Las fotos +18 están en mi cuenta privada @...». Estos son algunos de los mensajes reales con los que actrices eróticas y pornográficas que crean contenido para plataformas como OnlyFans o Fansly aparecen en sus perfiles abiertos de X, Snapchat, Instagram o TikTok.

Su objetivo, indisimulado a todas luces, es captar en las redes sociales más utilizadas a nuevos suscriptores, para redirigirlos a esas plataformas de acceso privado.

Y una vez allí, mostrar y vender contenido sexual –desnudos integrales, pornografía e incluso prácticas de fetichismo que comportan violencia o vejaciones– a través de suscripciones mensuales de entre 3 y 5 euros al inicio (aunque pueden llegar a comportar gastos de cientos de euros), que apenas dejan rastro en los registros de las tarjetas.

Nuevos usuarios pescados en las redes, y entre los que no solo hay adultos, sino también, y cada vez más, jóvenes y adolescentes menores de edad.

Como ha denunciado la plataforma de salud digital en familia Empantallados, con datos del informe La trampa de la autoexplotación, de Save the Children, el 62 % de los chicos adolescentes que utilizan redes sociales ha visto algún enlace hacia plataformas como OnlyFans en sus perfiles de TikTok e Instagram. En el caso de las chicas, el porcentaje baja ligeramente, hasta el 47 %. Es decir, casi la mitad de las usuarias.

Puerta abierta a la explotación

Desde Empantallados explican que, aunque OnlyFans fija el registro de entrada en 18 años, «no hay un control efectivo de edad, por lo que menores pueden acceder fácilmente usando documentos falsos».

Además, el pago de bajo importe puede hacerse a través de una tarjeta de crédito o débito, o con plataformas como Google Pay, lo que permite a los menores utilizar los datos bancarios que los padres tienen guardados por defecto en sus ordenadores o en sus móviles, para abonar las suscripciones a servicios como Amazon Prime o Netflix.

La consecuencia es que los menores pueden acceder a contenido sexual y, sobre todo, que se exponen a dinámicas de captación que empiezan como «conversaciones inofensivas» y acaban «normalizando» el intercambio de imágenes sexuales, la presión y la cosificación.

Los datos que maneja Empantallados, apoyados en el trabajo de Save the Children, dibujan el «riesgo de la normalización» entre adolescentes: casi el 70 % de las chicas y el 75 % de los chicos no identifican la venta de contenido sexual como algo negativo o sinónimo de explotación.

Y eso que diversos estudios sobre explotación sexual indican un patrón frecuente: al menos en un 24 % de casos (es decir, casi una cuarta parte), el primer contacto con el explotador se habría producido, precisamente, a través de OnlyFans.

Dicho de otro modo, estos perfiles abiertos en Instagram, TikTok o Snapchat no solo inducen al consumo de contenido hipersexualizado que en muchas ocasiones encubre una situación de explotación sexual, sino que son, a la vez, una puerta de entrada para someterse a ella.

Estrategias para captar a las chicas

Y los propios adolescentes lo saben. Según el informe de Save the Children, el 23 % de las chicas adolescentes que utilizan redes sociales «conocen o han conocido a alguien de su entorno» que utilizan este tipo de plataformas para ganar dinero o generar algún tipo de ingresos.

Mención específica merecen las webs de «sugar dating», donde adultos acomodados (normalmente, un «sugar daddy», o «padre dulce», aunque también hay «sugar mommys») contactan con chicas jóvenes para, a cambio de dinero o regalos caros, obtener compañía... y sexo. Un tipo de prostitución encubierta.

De hecho, la propia industria de la explotación sexual sabe dirigir sus mensajes a cada público. Una industria que, en el caso de OnlyFans, implica un negocio que genera unos ingresos anuales de 6.600 millones de dólares, a costa de vender pornografía e imágenes de alto contenido sexual.

Y si los chicos son quienes más ven este tipo de contenidos en redes sociales (hasta un 62 %, decíamos) para convertirlos en consumidores, las chicas reciben otro tipo de mensajes, para que se planteen ser «creadoras de contenido». Un eufemismo que emplea un término asociado a los influencers convencionales para maquillar la verdadera propuesta: ser actrices pornográficas o eróticas que vendan videos y fotos a través de internet.

Así, gracias a los sesgos de los algoritmos y al contenido patrocinado que permite segmentar el público objetivo, mientras que el 32 % de los chicos han visto en sus redes algún contenido que presenta como positivo ganar dinero a través de estas plataformas, en el caso de las chicas sube hasta el 49 %. O sea, que casi la mitad de las chicas adolescentes han visto contenido en redes sociales que presentan las webs de «sugar dating» como algo «positivo o atractivo».

Cosificación y riesgo de abuso

Save the Children describe este fenómeno como una «trampa» de autoexposición: menores que aprenden –por cultura digital, por presión del grupo y por «economía de la atención»– a mostrarse de forma hipersexualizada, sin medir el coste futuro, y chicos que aprenden a pagar por contenido sexual online.

Un marco en el que OnlyFans no es solo una web: es un imaginario que se cuela en conversaciones de instituto, en retos virales, en cuentas que enseñan cómo «monetizar el cuerpo» como si fuese un objeto, y en mensajes privados donde un tercero promete dinero, fama o validación.

Como concluyen desde Empantallados, «muchos adolescentes creen que el entorno digital es seguro, pero la cosificación y el riesgo de abuso están presentes». Y, por ese motivo, «es crucial fomentar la responsabilidad de las plataformas digitales, medios de comunicación y marcas, para que revisen sus políticas de contenido, publicidad y colaboraciones, evitando la difusión de mensajes o imágenes que promuevan la hipersexualización de la infancia y la adolescencia».

¿Qué pueden hacer los padres?

Empantallados insiste en empezar por lo obvio: informarse y no educar a ciegas. A partir de ahí, esta plataforma especializada en protección digital y uso saludable de la tecnología en familia, apunta cuatro consejos claros para los padres:
  • ​«Generar una relación de confianza con tus hijos, de manera que puedan acudir a ti en cualquier momento cuando tengan algún problema».
  • «Educación afectivo sexual: no la dejes en manos de otros; no hay mayor experto para tus hijos en este tema que papá y mamá».
  • «Hazles conscientes de los riesgos del entorno digital».
  • «Supervisa el uso que hacen de las redes sociales y de las plataformas en línea».
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