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Se han reducido los casos de acoso, pero han aumentado las agresiones en grupo

Se han reducido los casos de acoso, pero han aumentado las agresiones en grupoImagen de archivo

Familia

Lucía Galán, pediatra: «Cada uno de nuestros hijos va a ser víctima de bullying, acosador o testigo»

La doctora alerta de que más de la mitad de los menores no confiesan el acoso y detalla los signos que pueden poner en aviso a las familias

El acoso escolar continúa siendo una de las principales preocupaciones de las familias. Las cifras...elevadas, según advierte la pediatra Lucía Galán, conocida en redes como @luciamipedriatra, son especialmente elevadas y dibujan un escenario inquietante en el ámbito educativo.

«Cuando hablamos de bullying, que esto es algo que preocupa mucho a las familias, porque en función de donde consultes los datos, tenemos hasta cifras de que uno de cada cuatro niños sufre bullying», explica en su intervención dn un programa de RTVE que ella ha posteado en redes sociales. Un porcentaje que, en sus propias palabras, resulta «muy elevado» y que refleja la magnitud del problema.

De este modo, la especialista subraya una idea clave: «cada uno de nuestros hijos o va a ser víctima, acosador, o testigo», una afirmación que sitúa el fenómeno como una realidad transversal en la infancia y la adolescencia.

El silencio de los menores

Uno de los aspectos más preocupantes, según Galán, es la dificultad para detectar estos casos en casa. La pediatra advierte de que «más de la mitad de los niños y de los adolescentes no lo confiesan», incluso cuando mantienen una buena relación con sus padres.

Las razones de este silencio son diversas:

  • Miedo a represalias
  • Creencia de que la situación se resolverá sola
  • Sentimiento de culpa o responsabilidad
  • Rechazo a ser percibidos como «chivatos»

Esta ocultación, insiste, obliga a los adultos a estar especialmente atentos a cambios de comportamiento que puedan indicar una situación de acoso.

Señales de alerta en casa

La doctora detalla una serie de signos que pueden alertar a las familias. Aunque pueden aparecer de forma aislada, su persistencia debe encender las alarmas:

  • Cambios emocionales: mayor irritabilidad o episodios de llanto inusuales
  • Aislamiento social: rechazo a salir de casa o pérdida de contacto con amigos
  • Síntomas físicos recurrentes: dolores de barriga o de cabeza, especialmente antes de ir al colegio
  • Alteraciones en la alimentación: pérdida brusca de peso o ingesta compulsiva
  • Descenso del rendimiento escolar o, en algunos casos, refugio excesivo en los estudios

Sobre los síntomas físicos, Galán precisa un patrón significativo: «los fines de semana no les duele», pero al acercarse el inicio de la semana escolar reaparecen las molestias, lo que refuerza la sospecha de un origen emocional.

Cambios académicos y comportamiento

El impacto del bullying también puede reflejarse en el ámbito académico. La pediatra señala que no solo debe preocupar un suspenso puntual, sino un cambio brusco en el rendimiento: «si de repente en una evaluación ha suspendido varias asignaturas, ojo, que a veces ponemos el foco en él y el foco no está en él, está en su entorno».

No obstante, advierte de que el fenómeno también puede pasar desapercibido en estudiantes con buenas notas. Algunos menores, explica, «se refugian en los estudios» y logran resultados excelentes, lo que puede ocultar un malestar emocional creciente.

La importancia de actuar a tiempo

Ante la aparición de cualquiera de estas señales, la recomendación es clara: buscar ayuda profesional. «Por favor, ante la duda, si vemos cualquiera de estos síntomas, que consulten», insiste Galán, quien recuerda que actualmente existen especialistas sensibilizados con esta problemática.

La detección precoz y la intervención adecuada resultan fundamentales para frenar una situación que, en muchos casos, permanece oculta y puede tener consecuencias duraderas en el desarrollo emocional de los menores.

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