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Las peleas domésticas entran en una nueva fase con la llegada de la adolescencia

Las peleas domésticas entran en una nueva fase con la llegada de la adolescenciaGetty Images / iStock

Las 12 frases que ayudan a los padres a no perder los nervios en una discusión con sus hijos adolescentes

El escritor y conferenciante Joe Martin, especialista en programas de liderazgo y presentador del podcast Real Man Connect, explica por qué estas frases ayudan «a no perder los estribos» cuando alguien (un hijo, por ejemplo) hace un comentario fuera de lugar

Con la llegada de la adolescencia, los conflictos entre padres e hijos entran en una nueva fase. Después de años de riñas en las que los padres reconvenían a sus hijos por cuestiones como desobedecer o recoger los juguetes de la habitación, un día, las discusiones dejan de ser unidireccionales y los hijos, en plena efervescencia hormonal y con la corteza prefrontal sin desarrollar, comienzan a responder. Y no solo para exponer sus propios argumentos, también para explorar límites e incluso, en no pocas ocasiones, para desafiar a los adultos con respuestas altivas, retadoras o fuera de lugar.

Este nuevo escenario requiere de los adultos una templanza extraordinaria, que no siempre se gestiona bien. Y que, en el peor de los escenarios, puede dañar, y mucho –incluso durante años–, las relaciones entre padres e hijos.

Para evitar que la arrogancia de la pubertad lleve a los padres hasta el extremo, el escritor y conferenciante Joe Martin, especialista en programas de liderazgo y presentador del podcast Real Man Connect, ha publicado en el portal especializado All Pro Dad las doce frases que más pueden ayudar a los adultos a responder en caso de conflicto.

Una estrategia útil que permite ganar tiempo y reconducir una conversación delicada, y que, de hecho, sirve para muchos más escenarios que las peleas entre padres e hijos.

Frases para no reaccionar en caliente

Estas «frases ingeniosas que te ayudarán a mantener la calma la próxima vez que te enfades», explica Martin, parten de «un enfoque proactivo y práctico», y permiten a los padres «evitar que te acostumbres a las respuestas reactivas cuando alguien te ofende».

1. «Perdona, ¿Qué quieres decir con eso?»

«Utiliza esta pregunta siempre que alguien haga o diga algo tan sinsentido que te haga preguntarte si es de tu planeta», bromea Martin. Algo que, en efecto, no puede descartarse en el caso de una pelea con adolescentes, tan marcada normalmente por la diferencia generacional que ambos contendientes se perciben como de mundos distintos.

2. «¿Qué crees que he querido decir con eso?»

Hablar con un adolescente nervioso puede ser bastante parecido al trabajo de un artificiero desactivando una bomba. Por eso, «esta pregunta es útil cuando creas que has ofendido» a tu hijo, o a cualquier otra persona, y eso provoca que el otro «se ponga a la defensiva o se enfade mucho por algo que tú has dicho». A partir de su nueva respuesta, se puede reconducir la conversación, aclarar matices o, incluso, pedir perdón.

3. «Estoy escuchando, así que dime: ¿Qué está pasando? »

Los conflictos de pubertad pueden parecer un sinsentido alborotado en muchos momentos. Así que, mejor que tratar de cortar abruptamente el jaleo doméstico, esta es una buena pregunta, explica Joe Martin, «para calmar a alguien que está extremadamente alterado, y tú no acabas de entender por qué».

4. «No te entiendo; ¿podrías explicarme eso mejor?»

No es solo que utilicen un argot ininteligible: es que muchas veces los adolescentes no son capaces de entender la raíz de sus propias reacciones. Por eso, Martin recomienda esta pregunta «cuando la comunicación se estanca y tú mismo te sientes frustrado porque la conversación no avanza».

5. «¿Cómo responderías a eso si fueras yo?»

«Utiliza esta pregunta cuando percibas que el otro te está faltando al respeto o siendo grosero contigo intencionadamente. Por ejemplo: 'Por cómo me acabas de gritar, tengo curiosidad: si estuvieras en mi lugar, ¿cómo responderías?'», apunta Martin. Así, el adulto evita la sobrerreacción y ponerse al mismo nivel que el adolescente.

6. «¿Qué esperabas de mí? »

No pocas discusiones domésticas se deben a que los adolescentes se sienten decepcionados, avergonzados o incomprendidos. Y, a veces, no les falta razón, porque los padres no son infalibles. Así, Martin propone lanzar esta cuestión a tu hijo «cuando se enfada contigo o expresa decepción hacia ti, incluso cuando piensas que su reacción es infundada o injusta».

7. «¿Cómo te sentiste cuando eso pasó/cuando dije eso?»

«Usa esta pregunta cuando el otro parezca herido y enfadado por algo que has dicho o hecho, y que creas que por eso te ha considerado insensible o indiferente», apunta Joe Martin.

8. «¿Qué te ha hecho decidirte a hacer o decir eso?»

No solo los adolescentes, pero especialmente los adolescentes, hablan antes de pensar. Y es normal: su cerebro está en plena formación y su corteza prefrontal –la región que permite contener los impulsos– aún es inmadura. Por ese motivo, «esta pregunta le da la oportunidad de corregir o explicar lo que haya hecho, y por qué lo hizo».

9. «¿Por qué crees que pasó eso?»

Dar por sentado las intenciones del otro puede ser un error, y más con un púber que puede haber actuado de forma alocada e irreflexiva. Así que esta pregunta, indica el autor, da la oportunidad de «conocer la perspectiva del otro sobre lo que ha sucedido y por qué lo ofendió personalmente».

10. «¿Cómo crees que tú/yo podríamos haber manejado esto de manera diferente/mejor?»

A ser padre, especialmente de un adolescente, se aprende con la práctica. Y no son pocas las ocasiones en que los adultos meten la pata o se equivocan en su reacción. Para que la sangre no llegue al río y la relación padres-hijo no se instale en la distancia o la ofensa, «esta pregunta suaviza el golpe o el daño después de una discusión», indica Martin.

11. «¿Qué es lo que más necesitas de mí ahora mismo?»

Muchas veces, el motivo de la pelea es lo de menos, y lo que resulta urgente es volver a reconstruir los puentes de comunicación y confianza que han saltado por los aires. Así que el escritor especialista en temas de paternidad recomienda emplear esta cuestión «para evitar que el enojo del otro y los desacuerdos sigan aumentando».

12. «¿Cuánto tiempo tengo para responder a eso?»

Cuando la cosa se pone demasiado tensa, «usa esta pregunta para ganar tiempo cuando te esté acorralando verbalmente y sientas la tentación de tomar represalias», apunta Martin. Por ejemplo: «Según tu acusación, es obvio que estás enfadado conmigo. Así que antes de entrar en tus preocupaciones, ¿cuánto tiempo tengo para responder a lo que acabas de decir?». Así se evita escalar el conflicto. Un conflicto que, no lo olvidemos, es entre un padre y un hijo, y no entre dos rivales políticos o dos adultos desconocidos.

«Si las practicas y dominas, estas frases esclarecedoras te darán tiempo para mantener el control de ti mismo y responder adecuadamente a cualquier desencadenante de una discusión, debate o desacuerdo», concluye Martin.

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