Inglaterra, Irlanda y Canadá son los tres destinos más elegidos para estudiar idiomas en verano, según Aseproce
Cinco claves que debes tener en cuenta antes de que tu hijo se vaya a estudiar idiomas al extranjero
La Asociación Española de Promotores de Cursos en el Extranjero alerta, ante la llegada del verano, de los riesgos que entraña una mala planificación de esta práctica educativa en auge.
«Cada vez más familias envían a sus hijos a estudiar un año al extranjero por lo que aporta a su desarrollo»
La proximidad de las vacaciones de verano llega, cada vez más, con un «plan bajo el brazo» para muchas familias: enviar a alguno de sus hijos a estudiar un curso de idiomas al extranjero.
Desde hace décadas, Irlanda, Reino Unido y Canadá son los tres destinos mayoritariamente elegidos por los estudiantes españoles para esta experiencia que no busca sólo mejorar la habilidad lingüística, sino que supone todo un crecimiento personal en áreas como la responsabilidad, la autonomía o la capacidad de relacionarse con personas nuevas en entornos desconocidos.
Como explican desde la Asociación Española de Promotores de Cursos en el Extranjero (Aseproce), la duración media de este tipo de actividades de verano oscila entre dos y cuatro semanas, normalmente en los meses de julio y agosto.
Entre 2.000 y 5.000 euros
Un plan que puede suponer una inversión de entre 2.000 y 5.000 euros, dependiendo del destino y de los servicios incluidos en el pack.
Sin embargo, no todos los planes (ni las ofertas que aparecen en redes sociales) son las más recomendables para enviar a los hijos a un país extranjero, y mucho más en el caso de los menores de edad. «No se trata solo de elegir destino, sino de analizar bien quién organiza el programa. Contar con ciertas garantías puede marcar la diferencia en el resultado final», explica Emilio Bordona, presidente de Aseproce.
Y aporta cinco claves esenciales que las familias deben exigir a la entidad que vaya a organizar el viaje de sus hijos, para evitar sustos, minimizar imprevistos y garantizar la mejor experiencia posible.
1. ¿Qué garantías tengo si algo sale mal?
Aunque la posibilidad de crear el plan de forma personal parece cada vez más fácil gracias a Internet, si en la familia no hay experiencia en preparar este tipo de viajes, lo mejor es delegar en profesionales. «Es recomendable optar por agencias que cuenten con respaldo legal, experiencia acreditada y estén sujetas a códigos éticos o sellos de calidad reconocidos. Esto ayuda a garantizar una información clara antes de contratar y una gestión responsable durante toda la estancia», indican desde la Asociación.
2. ¿Quién verifica la academia y el alojamiento?
No todas las ofertas tienen el suficiente respaldo «sobre el terreno» y en ocasiones, los planes se tuercen al llegar al destino. Por eso, desde Aseproce recomiendan «contar con una agencia que haya evaluado previamente escuelas y alojamientos», para «reducir posibles riesgos» y garantizar la «calidad académica, la seguridad y el bienestar».
3. ¿Estará acompañado antes, durante y después del viaje?
Sobre todo en el caso de los menores de edad, o de aquellos adolescentes y jóvenes que salen por primera vez de España sin su familia, «uno de los aspectos más valorados es el seguimiento», apuntan desde Aseproce.
Y recomiendan a los padres cerciorarse de que los organizadores del viaje dispongan de un asesoramiento previo a las familias, así como de «un canal de atención durante la estancia», que «facilita la resolución de incidencias y mejora la experiencia global del estudiante».
4. ¿Qué estoy pagando (y qué no)?
Los altos costes pueden ocultar partidas que no deberían estar incluidas, u omitir otras que resultan convenientes. Por ese motivo, «revisar con detalle los servicios incluidos es fundamental: una información transparente permite comparar opciones de forma realista y evitar costes adicionales no previstos», explican desde Aseproce.
5. ¿Estoy contratando con expertos o con un intermediario?
El auge de las redes sociales ha provocado que se tenga por organizadores a quienes en realidad sólo son influencers que promocionan un destino o una agencia. Algo que puede generar muchos problemas en el día a día.
«La experiencia y el conocimiento del sector pueden marcar diferencias a la hora de orientar al estudiante. Un asesoramiento personalizado facilita encontrar el programa más adecuado según la edad, nivel y objetivos», alertan desde la entidad.
Porque, como concluye Emilio Bordona, el primer objetivo que deben plantearse los padres a la hora de lanzarse a la aventura de enviar a sus hijos al extranjero «es que las familias puedan tomar decisiones con mayor seguridad y contar con información clara en todo el proceso».