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Escena de My Fair Lady

Escena de My Fair Lady (1964)

De «chachi» o «guay» a «obvio» o «literal»: cuando la jerga juvenil pasa de inventar a usar mal las palabras

Los jóvenes de hoy dicen «obvio» en vez de «obviamente» (que es el término adecuado) con el tono juvenil con el que antes se decía «chachi». Pero está claro que «obvio» no es tan «guay» como «chachi»

Algo «chachi» era (todavía es, aunque poco) una forma de decir «estupendamente». También era (es) una especie de sinónimo de «guay», que era (es) como un «sí» positivo. Un sí que apetece.

Uno podía ser guay y hacer cosas guays y responder «chachi» a la pregunta de, por ejemplo: «¿Nos vemos a las siete?». Y como estas expresiones había otras muchas, igualmente originales o incluso más.

La casa, el hogar, era la «keli»; «nasti de plasti» se usaba para referirse a que no había habido suerte o a «nada»; un «voltio» era una vuelta en plan: «me voy a dar un voltio». «Tron» era la abreviatura de «tronco», que era lo mismo que «tío»: «¡Qué pasa, tron?».

De «chachi» a «obvio»

Una cosa falsa o defectuosa era una «ful de Estambul»; «la vasca» era la gente o también «la peña»... todo inventado, original, casi un lenguaje en sí mismo, uno ininteligible si no se estaba en la «movida» o en el «rollo», como estar en el momento o en el lugar justo.

En el XXI, ya bien entrado, la jerga juvenil ha cambiado. Y lo más notable es que, mayormente, no es que se hayan inventado otras palabras, sino que se usan las que ya existen, no las de la jerga, sino las del lenguaje, pero empleándolas incorrectamente: ahora la jerga, en muchos casos, no es la invención, sino la incorrección

Antes no se podía decir que «chachi» estaba mal dicho porque estaba perfectamente dicho, pero hoy, cuando se dice «obvio», por ejemplo, sí se puede decir que la palabra referida a lo «Que se encuentra o pone delante de los ojos» o a lo «Muy claro o que no tiene dificultad», según la RAE, está mal utilizado.

Cuando literal no es literal

Los jóvenes de hoy dicen «obvio» en vez de «obviamente» (que es el término adecuado) con el tono juvenil con el que antes se decía «chachi». Pero está claro que «obvio» no es tan «guay» como «chachi» porque lo primero está mal dicho y lo segundo está bien.

Lo mismo pasa con «literal». Se usa mal primero porque de usarse una sola palabra lo correcto sería decir «literalmente» o «de forma literal», y segundo porque ese «literal» mal dicho es el que hay que usar en la nueva jerga y además haciendo literales cosas que no podrían serlo nunca.

No hay metáfora en «literal», sino todo lo contrario. «Si algo ocurre de forma literal, quiere decir que ocurre tal y como lo estamos verbalizando», dice la Fundéu. Pero la jerga juvenil actual modifica, «revisiona» las palabras correctas para hacerlas incorrectas.

«Aura» y «bro»

Otro ejemplo es el «aura», que según la RAE es «Viento suave y apacible», «Hálito, aliento, soplo», «Favor, aplauso, aceptación general» o, como término parapsicológico, «Halo que algunos dicen percibir alrededor de determinados cuerpos y del que dan diversas interpretaciones».

Pues bien, el «aura» es en estos tiempos para los jóvenes el equivalente al «carisma». Alguien con «mucho aura» es alguien con «mucho carisma», lo que más que una ganancia, por muy juvenil que sea, es una pérdida por la confusión entre el lenguaje normal y el coloquial.

Un lenguaje coloquial que además se ha visto asaltado por «anglicismos» o por, más bien, «americanismos» del tipo de «aestethic» (adjetivo para definir una foto que se puede publicar en Instagram, «six-seven», para decir «ni fu ni fa», o «bro» (de «brother» o de «blodel», según el español modélico de Bad Bunny), que es el «tío» o el «tronco» del XXI. Como respondió Belmonte cuando le preguntaron cómo había llegado su banderillero a Gobernador civil: «Degenerando».

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