Un grupo de adolescentes en la playa
Hijos
¿Hasta qué hora debo dejar salir a mi hijo este verano?
Según la Academia Americana de Pediatría, hay familias que establecen un horario fijo de vuelta a casa, aunque otros prefieren la flexibilidad
Durante las vacaciones de verano, los niños, y especialmente los adolescentes, desean pasar más tiempo fuera de casa, con amigos del colegio, del barrio o del lugar en el cual se esté veraneando. Los días son largos, y las noches cortas y las rutinas suelen difuminarse en esta época y, con ellas, los límites que debemos poner a nuestros hijos.
Es importante siempre marcar ciertas normas, incluso en esta época del año en la que los pequeños de la casa deben enfocarse en descansar y divertirse. Las pautas de conducta son necesarias, especialmente en lo que se refiere a esas primeras salidas nocturnas.
«¿A qué hora vuelvo a casa?»
Por normas general, la hora de vuelta a casa de un adolescente debe marcarse según la edad, la madurez, el contexto y las normas familiares. No hay nada escrito. La Academia Americana de Pediatría señala que algunas familias optan por fijar una hora concreta para que sus hijos regresen a casa, mientras que otras adoptan un enfoque más flexible. Esta segunda opción, según los pediatras estadounidenses, puede fomentar en los adolescentes un mayor sentido de la responsabilidad, al vincular su comportamiento con la posibilidad de obtener mayor autonomía.
Así, este organismo propone comenzar la conversación para acordar la hora de regreso a casa con preguntarle al propio joven cuál cree que sería una hora de vuelta a casa razonable. Es importante tener en cuenta que este se pondrá a la defensiva si el tiempo que puede estar en la calle es inferior al de sus amigos. Por ello, recomiendan dialogar con los otros padres y establecer reglas comunes.
Las normas deben cumplirse para que sean efectivas, y eso implica establecer consecuencias claras cuando se infringen. Por ejemplo, si un día el menor llega notablemente más tarde de la hora pactada, se aplicará una sanción, algo que los expertos aconsejan dejar claro desde el principio como parte de las condiciones para salir. De este modo, el adolescente entiende que su responsabilidad puede traducirse en mayores libertades, pero también que sus decisiones conllevan consecuencias concretas.