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Familia reunida juega en casaShutterstock

La clave de los juegos de mesa para unir a la familia: «Cuando se juega juntos se crea un legado afectivo»

Son un pasatiempo sin fecha de caducidad, capaces de ensalzar los lazos afectivos fortaleciendo la mente y las interacciones entre los miembros de la familia

Hay cosas que nunca pasan de moda, tradiciones que se heredan y transmiten de padres a hijos, aprendizajes para toda una vida que refuerzan la convivencia intergeneracional. Desde las inacabables partidas de mus o parchís en el bar, hasta un dominó o el 'cinquillo' por las tardes de sobremesa al sol; el juego es una actividad emocional, cognitiva y divertida que engloba todas las edades, sin excepción.

No obstante, en un mundo repleto de aparatos electrónicos y distracciones de todo tipo, reunir a la familia alrededor de la mesa y repartir unas cartas parece una utopía, algo para lo que las personas no parecen disponer de tiempo suficiente.

Tal y como afirma el pedagogo y divulgador Luis Castaño, autor de Jugar es cosa seria, «abrir una caja de juego implica dedicar tiempo y atención plena. Es una excusa perfecta para detener la rutina, mirar a los ojos y compartir sin pantallas de por medio». «Cuando una familia se sienta a jugar junta, está haciendo mucho más que mover fichas o lanzar dados: está construyendo un legado afectivo que pasa de abuelos a nietos», asegura la psicóloga familiar Marta Gómez, especialista en vínculos intergeneracionales.

Nieto y abuelo pasan tiempo juntos mientras juegan

Respaldo científico y beneficios

Como demuestra una investigación publicada hace un año en la revista académica Family Relations, las familias que juegan juntas reportan una mejora notable en la comunicación, el cariño mutuo y la complicidad entre sus miembros. Además, se desarrollan habilidades como la táctica, la cooperación o la negociación, a la vez que surgen oportunidades para la frustración y el aprendizaje.

Por otro lado, La Revista Escandinava de Psicología concluye en un estudio reciente que «el juego intergeneracional con tableros o cartas actúa como una forma de estimulación cognitiva regular, ayudando a prevenir el deterioro y fomentando la plasticidad cerebral en la vejez».

Frente a la vorágine digital, redescubrir el valor de una partida se convierte en un acto casi rebelde. Una forma de parar el reloj y recordar que, a veces, la mejor tecnología es una ficha de colores, un dado y una mesa rodeada de risas y rostros conocidos.