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España cuenta con más de 4.000 expedientes abiertos a jóvenes por violencia filioparental

Un tabú en las familias

El fenómeno silenciado que desborda a miles de hogares españoles y que la ciencia empieza a comprender

Cada año se abren en España más de 4.400 expedientes por este tipo de violencia doméstica, y tan solo uno de cada diez acaba en denuncia

En ocasiones, y por extraño que parezca, el daño proviene de casa, más concretamente de hijos a padres. Y es que cada vez son más las personas que sufren de violencia filio-parental, una práctica intrafamiliar que, durante años, ha sido ampliamente ocultada por los adultos, debido al hecho de entrañar un ámbito tan privado y, en gran parte, al miedo a ser subestimados o juzgados socialmente.

Lo cierto es que, tal y como apunta la Fundación Amigó, entidad española sin ánimo de lucro, el pasado año se incoaron más de 4. 400 expedientes por parte de la Fiscalía de Menores, de los que únicamente se denunció el 10 %, referente a los casos de suma gravedad.

Así, los maltratos físicos, verbales y/o psicológicos – ejercidos por niños hacia sus padres o tutores legales– suelen comenzar con insultos y descalificaciones hasta llegar paulatinamente a humillaciones y golpes, sostienen los expertos.

Con todo, aunque ambos progenitores se vean afectados, son las madres las que aparecen con mayor frecuencia como principales afectadas en estos contextos, tal y como reflejan diferentes estudios publicados en el archivo digital estadounidense PubMed Central, administrado por la Biblioteca Nacional de Medicina del país. Además cabe destacar que, los agresores son adolescentes varones de entre 15 y 17 años, sobrerrepresentados con frecuencia.

Situaciones que llevan a su aparición

En base a la UNIR (Universidad Internacional de La Rioja), la baja autoestima y capacidad empática o una escasa tolerancia a la frustración, son factores de riesgo relacionados con esta violencia doméstica.

Más aún, el sentimiento de soledad e insatisfacción, así como el consumo de sustancias o ciertos trastornos de conducta, también juegan un papel clave en la manifestación de este tipo de comportamientos coercitivos.

Dentro de las causas de tipo social inherentes a la violencia filio-paternal, destaca una educación autoritaria o negligente (ausente), la exposición previa a conflictos entre la familia (como peleas o rupturas) o un rendimiento escolar deficiente.

¿Cómo prevenirla?

Por su parte, abordar la VFP (Violencia Filio-Parental) requiere de un enfoque multidisciplinar. Según la ciencia e informes de reconocimiento mundial, como el estudio de la Universidad de Monash (Melbourne) 'Addressing Filial Violence', su tratamiento precisa los siguientes aspectos:

Educación como pilar fundamental en fase primaria (antes de que tenga lugar): destacan los especialistas que los padres han de criar a sus descendientes con afecto y atención, fomentando una comunicación asertiva y unos límites claros.Intervención psicológica: de ser necesario, si hay indicios existentes, es importante acudir a terapia individual o familiar para encauzar cuando antes la situación mediante ayuda externa. Cursos comunitarios y escolares: numerosas asociaciones y grupos ponen en marcha seminarios para la educación emocional, la mediación de conflictos y el apoyo social. Un ejemplo de ello es el programa 'Conviviendo', de la Fundación Amigó.Políticas públicas de apoyo y destinación de recursos: sigue siendo necesaria a día de hoy una mayor visibilización del problema, así como la creación de protocolos y medidas efectivas de actuación. Así lo afirma la Fundación Lesmes, un organismo burgalés benéfico que dedica su actividad a la integración social.

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