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Un momento del video compartido por Olatz y José ManuelInstagram

«¿Qué hago con el cuerpo de mi hijo? No lo voy a tirar»: el conmovedor testimonio detrás de un aborto natural

Así han vivido José Manuel y Olatz el duelo perinatal, que se produce por la muerte de un bebé durante su fase de gestación. Su hijo Jaime llegó a sus vidas antes del verano «y se nos fue al cielo» con solo 11 semanas

Se llamaba Jaime y ha sido (por ahora) el último hijo en llegar a la vida de Olatz y José Manuel. Desde hace años, este conocido matrimonio de influencers católicos muestra en sus redes sociales (@blessings y @josemanuel.fisio) sus rutinas de oración, su vida cotidiana, sus reflexiones sobre la fe y el modo en que la transmiten a sus otros 6 pequeños, una de ellas recientemente adoptada.

Sin embargo, una de sus últimas publicaciones ha sorprendido y conmovido a sus más de 40.000 seguidores.

Porque en ella, compartían cómo, a principios de verano, se habían despedido en familia de su pequeño Jaime, que falleció de forma temprana cuando solo contaba 11 semanas de gestación.

Duelo gestacional y perinatal

El de Jaime se trató de un aborto natural, como otros dos que esta pareja ya había sufrido a lo largo de sus años de matrimonio, y como los que se estiman ocurren cada año en el 20 % de los embarazos que se producen en España.

La gran diferencia es que esta vez, José Manuel, Olatz y toda su familia han vivido este trance acompañados por el equipo de En Vela, una pionera funeraria para bebés especializada en el acompañamiento del duelo gestacional y perinatal.

Un acompañamiento tan profundo y cercano que ha cambiado por completo la vivencia de su dolor, como los propios Olatz y José Manuel explicaron hace solo unos días –junto a otros matrimonios en una situación similar– durante el I Encuentro Somos Padres, que En Vela organizó por el Día Internacional del Duelo Gestacional y Perinatal.

«Me eché a llorar y le di un beso»

Durante su testimonio, ambos revelaron cómo, en una revisión ginecológica de control, escucharon las temidas palabras: «No hay latido». Aún impactados por la noticia, volvieron a casa con las pastillas que se prescriben de forma habitual para «provocar el parto» del bebé, y que en ocasiones dan lugar a un legrado en el propio hospital.

A los pocos días, Olatz «daba a luz en su casa» –una expresión que emplean desde En Vela para enfatizar la maternidad real a pesar del aborto, y que queda camuflada con otras expresiones más comunes y asépticas como «expulsivo»–. Entonces, se preguntó lo que otras muchas mujeres piensan en su situación: «¿Ahora qué hago con el cuerpo de mi hijo? ¡No lo voy a tirar!».

Aunque no era la primera vez que atravesaban ese doloroso trance, «ver el cuerpecito diminuto y perfecto de mi hijo» impactó especialmente a José Manuel. «Me eché a llorar, me puse de rodillas y le di un beso. Y puede parecer raro, pero es que es tu hijo, está ahí y, en mi caso, se me activó toda la paternidad del mundo», explica este fisioterapeuta de casi dos metros de altura.

«Se asume que los restos irán al vater»

Durante su testimonio, Olatz y José Manuel lamentaron la falta de acompañamiento e información que se da a los padres por parte de los sanitarios. Porque «cuando te dan la medicación, se asume que los restos del bebé van a ir al váter». «Y es descorazonador, es un proceso que tiene demasiadas lagunas», explica José Manuel.

Y no es un apunte menor, ni una cuestión puramente emocional. Como apuntan desde En Vela, «reconocer el cuerpo de este hijo y enterrarlo va más allá de ser un acto de dignidad». Es un paso imprescindible para poder afrontar esa herida de forma realmente sanadora.

Esa es la razón por la cual esta asociación acompaña a las familias en este proceso, para que puedan enterrar a su bebé en una sepultura compartida con otros niños cuyo embarazo no llegó a término, y celebrar un funeral.

Un funeral para Jaime

En el caso de Jaime, la ceremonia fue particularmente entrañable, porque fue oficiada por su propio tío, el sacerdote –y también influencer– Joaquín Hernández (conocido en redes como @joaquinconp).

Como la propia Olatz apuntaba, «el dolor, que es real, no tiene la última palabra. El Cielo se nos hizo más patente que nunca con la certeza de que no estamos solo hechos para este mundo, sino para la eternidad».

Y concluía José Manuel: «Poder enterrar a nuestro hijo, celebrar su funeral y despedirnos de él ha sido una experiencia tan natural, que vemos que el ser humano está llamado a esto, a amar a su hijo, a darle un hogar a su hijo, a enterrar a su hijo; y vivirlo de otra manera, como nos ha pasado en otros abortos, es lo que resulta de verdad antinatural».