Fundado en 1910

La Princesa de Asturias y la Infanta SofíaEFE

La Princesa Leonor tenía razón: tener hermanos mejora aspectos clave de la vida, según la ciencia

En su discurso de los Premios Princesa de Asturias a Serena Williams, afirmó que «las hermanas cómplices son nuestras grandes aliadas y compañeras de viaje». Y numerosos estudios científicos lo respaldan

Fue un guiño afectuoso que arrancó aplausos entre los presentes y emocionó a una de las mejores tenistas de la historia. En los recientes Premios Princesa de Asturias, la princesa Leonor subrayó el valor de los hermanos al felicitar a Serena Williams, con una alusión directa al estrecho vínculo que mantiene con su hermana –y también tenista– Venus.

Con un giro que muchos interpretaron como una alusión hacia su propia hermana, la infanta Sofía –incluso los realizadores de la señal televisiva de los Premios cambiaron rápidamente el plano para recoger la reacción de toda la Familia Real–, la princesa aseguró: «Es bonito lo que dices de tu hermana: 'Sin Venus, no habría habido Serena'. Las hermanas cómplices son nuestras grandes aliadas y compañeras de viaje».

Lo cierto es que, más allá de su emotividad, la intuición esgrimida por la princesa tiene todo el respaldo de la ciencia.

La ciencia de tener hermanos

Y no es un estudio, ni dos, sino numerosos los que llevan décadas demostrando que crecer con hermanos es un «laboratorio social» de primer orden, capaz de mejorar e influir positivamente en numerosos aspectos esenciales de la vida, y en la mayor parte de las familias.

Incluso cuando las relaciones no son especialmente fluidas o constructivas, hay enseñanzas y aprendizajes que se viven gracias a los hermanos y que permiten desarrollar habilidades positivas incluso en la vida adulta.

El motivo es que, sobre todo en la infancia, al crecer con hermanos se ensayan y asientan habilidades de negociación, cooperación y reparación del daño, algo que entre iguales se desarrolla de un modo mucho más asentado.

Además, cuando las relaciones transcurren dentro de la normalidad, también en la adolescencia, ese vínculo puede amortiguar el estrés y facilitar la integración con los pares.

Una «escuela de empatía» en casa

Aunque los estudios sobre hermanos son bastante numerosos, hay uno que se ha convertido ya en un clásico, y que fue publicado hace 10 años por tres expertos de la Universidad Estatal de Pensilvania.

El equipo de investigación quiso examinar el impacto de los hermanos en el desarrollo de los individuos, y analizó cerca de un centenar de estudios previos para lograrlo.

Tener hermanos influye en el equilibrio emocional, la empatía ante el dolor ajeno, la tolerancia al fracaso, las habilidades sociales, la confianza ante el futuro y la menor propensión a conductas problemáticas

Y sus conclusiones son inequívocas: la ciencia describe a los hermanos como «agentes de socialización» con «efectos que se mantienen en el tiempo», y cuyo impacto en la vida es tan determinante, o más, que «otros agentes sociales» o «factores ambientales» como la escuela, los amigos, el entorno socioeconómico de la familia... o incluso los propios padres, para según qué aspectos.

Casi en las mismas fechas se publicó otro estudio, publicado en el Journal of Youth and Adolescence, que destacaba cómo, cuando la relación es positiva –y en muchos casos, también incluso cuando es negativa–, tener hermanos supone un factor clave para lograr un mayor equilibrio emocional, más capacidad de empatía ante el dolor ajeno, más resiliencia y tolerancia ante el fracaso, la frustración o la adversidad, mejores habilidades sociales, mayor confianza ante el futuro y menos propensión a conductas problemáticas, sobre todo en la adolescencia.

Hermanos, pareja y vida adulta

Otro dato llamativo es que la expresión de la princesa Leonor como «compañeras de vida» es mucho más precisa de lo que tal vez ella misma puede llegar a intuir.

Según dos recientes estudios, publicados en 2021 y 2022 en el Journal of Family Issues y en el prestigioso portal de divulgación científica Plos One, los hermanos no sólo impactan en la adolescencia, sino también en la vida adulta.

En concreto, un análisis con datos de las últimas décadas en Estados Unidos constató que cada hermano adicional con el que se crece reduce alrededor de un 3% la probabilidad de divorcio en la edad adulta.

Y no es un dato azarosamente cruzado: en opinión de los investigadores, practicar en la infancia y en la adolescencia la resolución de conflictos y la cooperación en casa deja una huella que termina asentándose en la vida en pareja.

El buen ambiente «se contagia»

Por cierto que, a nivel de clima familiar, ambas investigaciones encontraron también una cierta relación positiva entre la calidad de la relación entre los padres y la calidad del vínculo entre hermanos. Una señal de que, aunque puede no ser determinante, los buenos modelos sí que tienden a «contagiarse» dentro del propio hogar.

Así que la emoción de Serena y Venus Williams, y el aplauso espontáneo de la infanta Sofía a la princesa Leonor no fueron sólo un gesto emotivo y sentimental, sino la constatación, con respaldo científico, de que la princesa tiene razón: Los hermanos cómplices son nuestros grandes aliados y compañeros de viaje.