La artista luso-canadiense ha explicado cómo descubrió su TDAH en la edad adulta, cuando por fin pudo poner nombre a esa mente que iba «a 200 por hora» entre melodías, letras y producción. Lejos de frenar su talento, aprendió a ordenarlo: bloques de trabajo cortos, movimiento entre sesiones y el baile como ancla para bajar pulsaciones. Su regreso a los escenarios y su catálogo de hits (como el célebre Fotografía, que interpreta junto a Juanes) son la prueba de que, con disciplina y hábitos sencillos, el hiperfoco puede convertirse en música que conecta generaciones.