La amnesia infantil define por qué los niños no mantienen sus recuerdos
Familia
¿Por qué no recordamos nada de los primeros años de nuestra vida? Así se explica la amnesia infantil
Este vacío, que suele afectar a los primeros tres años de vida, está más relacionado con la pérdida de recuerdos de forma progresiva que con la falta de memoria
Psicólogos se han preguntado muchas veces que por qué nadie es capaz de recordar nada (o casi nada) de sus primeros años de vida. La respuesta más común se encuentra en el término amnesia infantil. Esta hace referencia a cómo las personas se olvidan lo que vivieron de pequeñas, pese a que sí recuerdan como caminar, hablar o a procesar información del entorno.
Sin embargo, este vacío, que suele afectar a los primeros tres años de vida, está más relacionado con la pérdida de recuerdos de forma progresiva que con la falta de memoria. De esta forma, los bebés, por ejemplo, sí son capaces de generar recuerdos, pero estos se van perdiendo con el paso de los años.
Esto es definido por un estudio sobre la amnesia infantil elaborado por Patricia J. Bauer y Marina Larkina en 2014. Estas investigadoras añadieron un matiz importante a la idea de amnesia infantil, y es que, según explican, los niños más pequeños pueden conservar más recuerdos, pero son menos nítidos y detallados. Los mayores, por su parte, son capaces de evocar experiencias con más extensión, exactitud y detalle, aunque tampoco conservan sus primeros años.
¿Por qué sucede la amnesia infantil?
Existen varias hipótesis que buscan demostrar por qué la amnesia infantil ocurre en las personas. En primer lugar, muchos atribuyen este fenómeno a una codificación insuficiente por la falta de desarrollo del lenguaje, ya que se considera a este como la herramienta que permite organizar la información. Es decir, antes de que el lenguaje se consolide, la representación de la experiencia se basaría más en imágenes.
Por otra parte, se apunta a la inmadurez cerebral como otra de las causas para que se produzca esta ausencia de memoria. De este modo, la creación constante de neuronas y todo el aprendizaje de los primeros años podrían estar detrás de esta incapacidad para recordar. Finalmente, también se dice que, como en los primeros años no existe una sensación de conciencia como tal, la falta de reconocimiento sobre quién es uno mismo puede afectar a la construcción y el mantenimiento de la memoria.