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El "enamoramiento espejo" es un factor psicológico que entraña riesgo

El «enamoramiento espejo» es un factor psicológico que entraña riesgoAndriy Solovyov / iStock

El peligro del «enamoramiento espejo»: el riesgo de empezar una relación sólo porque le gustas al otro

Cada vez más psicólogos hablan del «enamoramiento espejo»: relaciones que comienzan no porque la persona enamore, sino porque produce alivio saberse deseado. Sin embargo, la ciencia de la atracción explica por qué ocurre… y sus peligros a largo plazo.

Hay historias de amor que no empiezan con un flechazo, sino con una especie de suspiro de alivio: «por fin alguien me quiere». Historias en las que la admiración del otro, su insistencia, su atención constante o la sensación de ser importante para una persona acaban pesando más que la pregunta decisiva: «¿Me gusta de verdad Fulanito o Menganita, porque tenemos una forma compatible de ve la vida?». Y así, casi sin darse cuenta, la relación nace más del ego que del deseo, con una descompensación entre el «me quiere» y el «me gusta».

Este fenómeno es lo que los psicólogos llaman el «efecto espejo» en el enamoramiento. Un factor al alza, alertan los expertos, a causa de la tendencia de iniciar los primeros contactos a través de las redes sociales, donde no entra tanto en juego la persona real, como la proyección que cada uno hace del otro.

Nos gustan quien les gustamos

La psicología ha definido este fenómeno desde hace décadas. Y el motivo es que uno de los factores más potentes de atracción es la reciprocidad: «Nos gustan aquellos que sabemos que les gustamos», resume la doctora en Psicología social Amie Gordon, en un artículo de Psychology Today.

Y cita varias investigaciones académicas recientes, incluidas una de la Universidad de Oxford, que recogen el mismo principio: la aprobación del otro funciona como recompensa, dispara la autoestima y facilita que aumente el interés romántico, incluso cuando la compatibilidad objetiva no es tan alta.

Este puede ser un paso para suscitar un verdadero amor. Algo así como un despertar ante la riqueza del otro.

El problema aparece cuando esa gratificación («por fin alguien me elige») pesa más que la pregunta de fondo: «¿Realmente me gusta esta persona a mí?».

Conformarse por miedo a estar solo

Gordon habla directamente del riesgo de «conformarse» en la pareja cuando se renuncian a deseos importantes y se mantiene una relación más por miedo al vacío que por proyecto compartido. Algo así como la sensación de estar «más cómodo que feliz».

Y en ese contexto, el «enamoramiento espejo» no es tanto un capricho romántico, ni una palanca hacia el amor, como una manera de protegerse del rechazo: mejor alguien que me mira con admiración, aunque no me enamore, que arriesgarme a no gustar a nadie.

Lo que dice el mayor terapeuta de pareja

Sin embargo, comenzar así una relación suele ser sinónimo, si no de fracaso, sí de sufrimiento en el medio y largo plazo.

John Gottman, uno de los grandes investigadores del matrimonio, insiste en que las relaciones que funcionan a largo plazo se parecen más a una amistad profunda que a una búsqueda de validación constante. De hecho, habla de «matrimonios emocionalmente inteligentes», donde ambos se conocen bien, se admiran y mantienen un equilibrio entre lo positivo y lo negativo. En las relaciones más duraderas y felices, no se trata de que uno salve al otro del miedo al vacío, sino de dos adultos que se eligen de forma libre y recíproca.

Y cuando esta relación bidireccional no se da, explica Gottman, surge el tan frecuente sentimiento de «sentirse invisible» al lado de alguien que, en teoría, está ahí, pero no ve ni escucha de verdad al otro, porque el vínculo se sostiene más en la idea de «tener pareja» que en un encuentro real entre dos personas.

Claves para no caer en el «efecto espejo»

Gordon sugiere que, para aclarar sentimientos, ambos miembros de la pareja se cuestionen varias preguntas incómodas pero útiles. Por ejemplo, ¿Qué tres cosas concretas gustan del otro, más allá de que le guste a uno? ¿Son suficientes para comenzar una relación? ¿Hay proyecto de vida compartido o sólo alivio ante la soledad? ¿Existe simetría en el cuidado o una parte da mucho más de lo que recibe?

Porque no basta con ser elegido; también hay que poder elegir, con calma y libertad, y sin miedo a quedarse solo.

Al final, el «enamoramiento espejo» indica que, en el amor, el espejo más importante no es la mirada del otro, sino la propia conciencia: saber qué se necesita, qué se quiere ofrecer y qué tipo de relación se está construyendo.

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