Vista aérea del accidente de trenes cerca de Adamuz (Córdoba)
¿Cómo se puede explicar a los niños una tragedia como el accidente de tren en Adamuz? Esto dice una psicóloga
Más allá de los que se han visto golpeados por la tragedia, hay niños que pueden sentir miedo, curiosidad o preocupación por haber escuchado noticias sobre el accidente de tren. Y los padres tienen en su mano la gestión de esas emociones, como explica la psicóloga Elena Calleja
Cada vez que sucede una desgracia –sea una lluvia torrencial, un accidente de tren, un terremoto o un atentado–, la atención suele enfocarse, como no puede ser de otro modo, en las víctimas. Y los psicólogos suelen prestar ayuda prioritaria a trasladar la noticia a los familiares y allegados del modo menos traumático posible, especialmente cuando hay niños implicados.
Sin embargo, en ocasiones, los pequeños también se ven sacudidos por el drama incluso aunque no les toque de cerca.
El motivo es que la superabundancia de noticias que narran esos luctuosos acontecimientos, las conversaciones indiscretas de los adultos, los vídeos y fotos que circulan por las redes sociales o incluso las propias charlas con compañeros en el patio del colegio pueden llevar a sus ojos y a sus oídos, aún inmaduros, imágenes más que perturbadoras.
Y, con ello, generarles sentimientos de curiosidad o duda, aunque también de desprotección, angustia o incluso miedo.
No mirar hacia otro lado
Como explica la psicóloga Elena Calleja, experta en inteligencia emocional, cuando un niño saca en la conversación con sus padres una tragedia como la del choque de trenes en Adamuz, «lo primero es no mirar hacia otro lado».
«Cuando un niño pregunta o comenta algo así, normalmente no busca datos técnicos, sino sentirse seguro. Así que desviar el tema suele aumentar su inquietud, porque perciben que pasa algo grave de lo que no se habla», explica la psicóloga, que es también autora de Es tiempo de esperanza (Palabra).
Al contrario, «lo más recomendable –indica Calleja– es escuchar y ver qué saben y qué les preocupa, y responder con verdad, pero una verdad adaptada a su edad: no es necesario entrar en detalles escabrosos ni repetir imágenes que pueden haber visto en las noticias».
Cuando un niño pregunta o comenta algo así, normalmente no busca datos técnicos, sino sentirse seguro. Así que desviar el tema solo suele aumentar su inquietud.
La psicóloga señala que, como pauta general en el caso de los niños, sobre todo de los más pequeños, «la información no siempre es poder. Basta con explicar que ha ocurrido un accidente, que hay personas a las que les ha pasado algo muy triste y que los adultos estamos ahí para cuidar y proteger».
Además, Calleja, que cuenta con más de 107.000 seguidores en sus redes sociales, recomienda emplear «un tono tranquilo, disponible y afectuoso, que transmite más seguridad que cualquier explicación perfecta».
¿Adelantarse o esperar a que surja?
Pero, ¿qué pasa si nuestros hijos no se han enterado del accidente? ¿Es mejor adelantarnos a explicárselo, o esperar a que lleguen del cole con la pregunta? «En general –explica la psicóloga– en casos como estos no es necesario adelantar una conversación que no ha surgido. No informar también puede ser una forma de cuidado, siempre que no sea desde el miedo a hablar, sino desde el discernimiento».
Ahora bien, «si intuimos que la noticia puede salir en el colegio, en casa de amigos o en redes sociales (según la edad de los hijos) sí que puede ser positivo hacer una mención muy sencilla y abierta, del tipo 'Hoy ha pasado algo triste que quizá oigas por ahí. Si tienes preguntas, puedes venir a preguntarnos'».
Ese tipo de respuestas, concluye Calleja, «deja la puerta abierta a hablar, pero sin imponer un peso emocional innecesario al niño, que, en un caso como esta tragedia, lo más seguro es que no puedan sostener».