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Escuela y FamiliaDavid Jáñez González*

«El rol del experto» y otros trucos «del cole» para que tus hijos aprendan mejor desde casa

«A diferencia del aprendizaje competitivo ('tengo que ser el mejor de la clase') o el individualista ('mientras yo apruebe, me basta'), el aprendizaje cooperativo genera un vínculo de responsabilidad», explica el profesor y experto en educación David Jáñez

El "rol del experto" es una técnica útil de aprendizaje cooperativo

El «rol del experto» es una técnica útil de aprendizaje cooperativoDusan Atlagic / iStock

A menudo, como padres, tenemos grabada a fuego la imagen del estudio como un acto solitario: un niño, un escritorio, una lámpara y silencio absoluto.

Sin embargo, la investigación educativa moderna nos cuenta algo muy interesante: aprendemos mejor cuando lo hacemos con otros. En el ámbito docente lo llamamos «aprendizaje cooperativo», pero en casa podemos llamarlo, simplemente, «hacer equipo». No se trata sólo de trabajar en grupo, sino de entender que el éxito de uno depende del éxito de los demás.

¿Por qué es tan eficiente este método en casa?

A diferencia del aprendizaje competitivo («tengo que ser el mejor de la clase») o el individualista («mientras yo apruebe, me basta»), el aprendizaje cooperativo genera un vínculo de responsabilidad.

Cuando un hijo le explica a su hermano (o a nosotros) cómo resolver una división, ocurre algo mágico: su cerebro procesa la información de forma mucho más profunda para poder transmitirla.

Cuando un hijo le explica a su hermano (o a nosotros) cómo resolver una división, ocurre algo mágico: su cerebro procesa la información de forma mucho más profunda para poder transmitirla.

Son tres los pilares que lo hacen infalible:

La verbalización del pensamiento: Al hablar sobre lo que están aprendiendo, los niños detectan sus propios errores y refuerzan sus aciertos.

• Desarrollo de habilidades «blandas»: aprenden a escuchar, a negociar, a tener paciencia y a gestionar el error ajeno con empatía.

• Aumento de la motivación: El aprendizaje deja de ser una carga individual para convertirse en un reto compartido.

¿Y cómo podéis hacerlo en casa? Tranquilos, no necesitáis ser profesores para aplicar estas dinámicas hoy mismo:

• El rol del «experto»: Si tienes varios hijos, permite que el que domina un tema sea el «profesor» del otro por un día. Si solo tienes uno, ¡conviértete tú en su alumno! Pídele que te explique el tema como si tú no supieras nada.

• Metas comunes, no individuales: En lugar de premiar solo la nota individual, celebrad cuando todos en casa hayan cumplido sus objetivos semanales. Esto fomenta que se ayuden mutuamente en lugar de competir.

• El rincón de las ideas: Cread un espacio donde se puedan compartir dudas. «Yo no entiendo esto, ¿alguien sabe?». Normalizar la duda es el primer paso para la cooperación.

• La técnica del «Folio Giratorio» en familia: Ideal para cuando hay varios hermanos o incluso para participar con ellos en un proyecto o tarea común (como planificar un viaje o resolver un problema de lógica). Se pone un folio en el centro de la mesa. El primer miembro escribe una idea o un paso de la solución y pasa el papel al de la derecha. El siguiente debe leer lo que puso el anterior, corregir si ve un error (con respeto) y añadir su parte. El éxito del resultado final depende de que todos hayan estado atentos a lo que escribió el anterior.

En un mundo laboral que exige cada vez más colaboración y trabajo en red, enseñar a nuestros hijos a aprender de forma cooperativa no solo mejora sus notas hoy, sino que los prepara para ser los líderes empáticos del mañana.

Porque, al final del día, la educación no es una carrera de 100 metros lisos, sino una carrera de relevos.

David Jáñez González es secretario del Dpto. de Educación, profesor y coordinador en los Grados de Educación de la Universidad CEU San Pablo.

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