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El bautizo es la ceremonia más relevante para la fe cristiana

El bautizo es la ceremonia más relevante para la fe cristianaD.G.M.

¿Qué regalo en un bautizo? ¿Cómo hay que vestir? ¿Puedo hacer fotos? Responde la experta @protocoloyetiqueta

La especialista María José Gómez y Verdú, creadora de contenido en su cuenta @protocoloyetiqueta, explica cuáles son las normas propias del primer sacramento de la iniciación cristiana

«El protocolo y la etiqueta en bautizos deben interpretarse desde su verdadera naturaleza: un acto íntimo, familiar y religioso, centrado en el menor, sin la dimensión social ni la exhibición propias de otros eventos como las bodas». Así lo explica la experta en protocolo María José Gómez y Verdú, creadora de contenido en Instagram a través de su perfil @protocoloyetiqueta, que ya cuenta con más de 900.000 seguidores.

Y es que, ahora que popularmente llega la época de las BBC (bodas, bautizos y comuniones), muchos invitados no saben cómo acudir a este tipo de celebraciones, ni qué regalar cuando se les invita a un bautizo: ¿algo para la madre, a la que en ocasiones no se había visto desde que había dado a luz? ¿dinero? ¿un detalle para el niño? ¿mejor ropa o un regalito de significado religioso?

«Esta diferencia con las bodas –explica Gómez y Verdú para El Debate– condiciona de forma directa aspectos clave como vestimenta, uso de dispositivos móviles, comportamiento y también gestión de regalos».

Cómo vestir para ir a un bautizo

Gómez y Verdú destaca que, «en lo relativo al código de vestimenta, se impone una elegancia contenida. Los asistentes deben optar por estilo formal o semiformal, evitando extremos: ni rigidez excesiva ni descuido. En hombres, resultan adecuados trajes en tonos claros o medios, sin recurrir a indumentaria asociada a ceremonias más solemnes. En mujeres, vestidos de día o conjuntos elegantes con preferencia por colores suaves o neutros».

Además, matiza que «deben evitarse brillos, lentejuelas o estilismos propios de eventos nocturnos. Blanco absoluto suele reservarse al bebé, protagonista del acto, y en ocasiones a la madre. La finalidad no es destacar, sino mantener armonía visual y respeto por contexto».

A pesar de que todos querrán tener una fotografía del recién nacido, que con esta ceremonia se incorpora a la Iglesia tras recibir la unción del Espíritu Santo, la experta en protocolo recuerda que «el uso de dispositivos móviles requiere especial atención: durante ceremonia, lo correcto es mantenerlos en silencio o apagados, evitando cualquier interrupción. No solo se trata de evitar llamadas, sino también notificaciones o manipulación visible del dispositivo».

Además, «la toma de fotografías o vídeos debe quedar limitada y, preferiblemente, delegada en persona designada. Su uso indiscriminado rompe la atmósfera del rito y desvía el foco del momento esencial».

Lo esencial: la ceremonia

Dada la trascendencia de la celebración para la vida de fe del bebé y de su familia, «el comportamiento durante la ceremonia debe regirse por la sobriedad y la atención. Se espera una actitud respetuosa, sin conversaciones paralelas ni movimientos innecesarios».

Además, como suele ser una liturgia breve, diferente de las eucaristías habituales y muy rica en simbolismo, «resulta importante seguir las indicaciones del oficiante en todo momento. Los padrinos, por su papel relevante, deben cuidar especialmente la actitud, ya que representan un compromiso visible».

Y, como ocurre en muchas de estas celebraciones, «en caso de asistencia con niños, corresponde a los adultos anticipar posibles interrupciones y actuar con previsión para no alterar desarrollo del acto».

¿Qué se regala?

«En relación con los regalos –aclara la creadora de @protocoloyetiqueta–, la práctica habitual mantiene el carácter discreto y funcional».

De hecho, «el bautizo no exige obsequio, pero ese gesto suele interpretarse como muestra de afecto hacia la familia y el menor», aclara.

El bautizo no exige obsequio, pero ese gesto suele interpretarse como muestra de afecto hacia la familia y el menor.

Por eso, «resultan apropiados regalos con valor simbólico o utilidad futura: piezas de orfebrería, objetos personalizados, libros o aportaciones económicas destinadas al niño». Eso sí: «debe evitarse la ostentación o la competencia implícita entre invitados».

Así, la entrega del regalo «puede realizarse durante la celebración posterior a la ceremonia religiosa o enviarse previamente, siempre acompañada de mensaje breve y considerado». «Desde la perspectiva protocolaria, lo esencial reside en intención, no en valor material», insiste.

La celebración posterior

Muchas familias tienen una pequeña celebración tras la ceremonia religiosa. Un «almuerzo o celebración posterior que introduce un tono más distendido, pero mantiene el marco de cortesía», matiza.

Gómez y Verdú explica que «puntualidad, atención a los anfitriones y moderación en el comportamiento siguen siendo esenciales». Por eso, «no debe transformarse en un evento ostentoso ni desproporcionado. Si existen intervenciones o palabras, conviene que sean breves y centradas en el niño y la familia».

Aquí, el uso del móvil «puede relajarse, pero sin caer en aislamiento ni en desconexión del entorno social. En la mesa, deben respetarse las normas básicas de urbanidad: esperar, participar en la conversación y evitar distracciones constantes».

Esta experta en protocolo y etiqueta recuerda que, «en conjunto, el protocolo en bautizos se apoya en la moderación, la coherencia y el respeto. No se trata de replicar modelos de mayor formalidad, sino de acompañar con naturalidad un acto de profundo significado familiar y religioso. La etiqueta, bien entendida, no busca protagonismo, sino contribuir a un ambiente armónico y adecuado al momento».

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