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Ainhoa García (a la izquierda) con el Secretario de Estado de Presidencia húngaro, Miklós Panyi

Ainhoa García (a la izquierda) con el Secretario de Estado de Presidencia húngaro, Miklós Panyi

El «modelo húngaro» para promover la familia y la maternidad que Vox quiere impulsar en España

A pesar de las protestas del progresismo europeo, el Gobierno de Orban ha convertido su país en un referente de políticas profamilia y pronatalidad, «y muchas podrían aplicarse en España», explica Ainhoa García, portavoz de Familia de los de Abascal

Cerca de 2.000 kilómetros en línea recta dista Madrid de Budapest, que no son nada comparados con la distancia sideral que separa los Gobiernos de Pedro Sánchez y Víktor Orban.

Sin embargo, Hungría podría tener la receta precisa que necesita la maltrecha política de familia de nuestro país, que lleva más de una década encadenando, año tras año, «los peores datos de natalidad» y los peores registros de aborto, sin que el Gobierno ni la sociedad parezcan reaccionar.

Con los datos oficiales del país magiar en la mano, no son pocas las instituciones de la sociedad civil española que en los últimos años han empezado a mirar hacia el «modelo húngaro» en busca de inspiración aplicable a España.

Y fruto de esa presencia cada vez más acusada de líderes magiares en foros y congresos de nuestro país –uno de los últimos ejemplos, el de la eurodiputada Enikö Gyori en un seminario organizado por el CEU, que también acogió al propio Orban ya en el Congreso Católicos y Vida Pública de 2012–, los políticos españoles empiezan a rastrear las medidas que han funcionado desde Budapest y podrían hacerlo también en nuestro país.

«Hungría es uno de los referentes europeos en las políticas de familia y de apuesta por la natalidad. No hay nada más que ver los resultados de las políticas que el Gobierno húngaro viene desarrollando desde 2010, cuando existía allí la misma emergencia demográfica que sufrimos en todo Occidente, y que ahora han logrado revertir para considerar a la familia como su tesoro nacional», explica Ainhoa García Flórez, portavoz nacional de Familia de VOX.

La propia García Flórez ha pasado varios días en Budapest encabezando una delegación del partido de los de Abascal, de donde se ha venido con una lista de propuestas bajo el brazo «porque muchas de ellas podrían aplicarse aquí».

«Desde 2010 –enumera– Hungría ha logrado una natalidad que está muy por encima de la media europea, con más de 200.000 niños nacidos en este tiempo; también han aumentado las tasas de matrimonios, se han reducido los divorcios y han experimentado una bajada a la mitad en el número de abortos», apunta.

Y es cierto: según los datos oficiales, el número de abortos ha pasado en Hungría de 41.000 en 2010 a poco más de 20.000, en 2024; y el número de nacimientos supera esos 200.000 que menciona la portavoz de Familia de Vox.

En España, sin embargo, la tendencia es justo la opuesta: el número de abortos supera los 100.000 desde hace décadas (más de 103.000 en el último año), mientras que los nacimientos han pasado de 485.252 en 2010 a 321.164 en 2025. O lo que es lo mismo, una caída de alrededor del 33,8% en sólo 15 años.

Incentivos fiscales, exenciones...

Pero, ¿cuáles son esas propuestas que han logrado cambiar la cultura social, gracias en parte al efecto pedagógico que tienen todas las leyes?

Entre las medidas que destaca García Flórez, el primer plano lo ocupan los incentivos fiscales. Por ejemplo, una «exención vitalicia» del 15% del salario en el equivalente húngaro del IRPF, que ha ido ampliándose: si en 2011 estaba dirigida a quienes tenían más de cuatro hijos, en enero de este año se habría ampliado a familias con «sólo» más de dos hijos.

Junto a esa exención, menciona las deducciones fiscales por número de hijos –y sin límite de rentas–, o medidas para abaratar el acceso a la vivienda, como parte de una estrategia «de país» para sostener la natalidad.

Vivienda: deuda condonada por hijo

Unas de las medidas que más impacto tendrían de aplicarse en España son las destinadas a que los jóvenes y las familias puedan tener vivienda en propiedad. En concreto, un sistema de préstamos «con intereses muy bajitos o sin ellos» para matrimonios con hijos, e incluso un sistema de condonación parcial y progresiva de la deuda en función del número de hijos.

«También –explica García Flórez– cuentan con unas reducciones de IVA para las familias que tengan vivienda en propiedad, y unas reducciones fiscales vinculadas a aquellas familias que se trasladan a entornos rurales, para que puedan rehabilitar la vivienda y el entorno, dentro de una política orientada a fijar la población y facilitar el arraigo familiar». Algo que encajaría como un guante en los municipios de la España vaciada, donde la media de edad de la población es cada vez más envejecida.

Permisos largos y «sueldo» para madres

Un tercer pilar es el que respondería a la gran demanda de los padres en España: la conciliación «sin parches». Especial mención merece los permisos de maternidad de hasta tres años y un «sueldo estatal» para madres que «va aumentando por número de hijos» y no está vinculado a situaciones de vulnerabilidad.

«Este tipo de ayuda es compatible con estudiar o con un trabajo a media jornada, y se complementaría con medidas de flexibilización laboral», explica García Flórez.

Un dato resulta clave para entender el éxito del modelo húngaro: mientras el país magiar dedica un 5,5 % del PIB a políticas de familia y natalidad, en España el gasto se sitúa en torno al 1,5 %. «Por eso hace falta para España un Plan nacional de natalidad, junto con medidas fiscales, de vivienda y conciliación», concluye.

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