Los celos no siempre hablan de la pareja, sino de experiencias pasadas no resueltas
¿Son «normales» los celos en pareja, o son una señal de alerta? Esto dice la psicóloga Isabel Rojas Estapé
¿Hay alguna situación en la que los celos se puedan considerar «normales» o siempre son señales de alerta de una relación tóxica? La psicóloga y experta en inteligencia emocional Isabel Rojas apunta cuatro claves para abordar este complejo asunto
En una de las escenas más memorables del Otelo de Shakespeare, Desdémona, la infeliz protagonista y joven esposa del moro más famoso de Venecia, se extraña de que Otelo pueda sentir celos de ella: «¡Celos de mí! ¿Y por qué causa, si nunca le he dado motivo?», inquiere. A lo que su sirvienta Emilia, responde: «No basta eso para convencer a un celoso. Los celos nunca son razonados. Son celos porque lo son: monstruo que se devora á sí mismo».
Más de 400 años después del estreno de aquel drama teatral, las redes sociales se llenan hoy de reels, tiktoks y memes que caricaturizan, exageran o analizan tanto el auge de las infidelidades de pareja, como las reacciones exageradas y «no razonadas» de esas novias, esposas, maridos o novios «tóxicos», que viven «devorados por los celos».
Por desgracia, aunque dé lo mismo para un panfleto teatral como para un video de Instagram, los celos suelen esconder una realidad nada ficticia: el sufrimiento de quien, de un modo u otro, los padece.
Los celos «no siempre hablan de la pareja»
Por eso, consciente del sufrimiento que la mala gestión de los celos genera hoy en tantas parejas –tanto aquellas que comienzan su relación, como en noviazgos más asentados o incluso en matrimonios–, la psicóloga Isabel Rojas Estapé ha querido explicar si este tipo de sentimientos son «normales» o son siempre «una señal de alerta».
Esta experta en inteligencia emocional, que trabaja junto a su hermana, la psiquiatra Marian Rojas Estapé, y a su padre, el también psiquiatra Enrique Rojas, ha utilizado un post en su perfil de Instagram –uno de los últimos antes de anunciar que va a cogerse la baja por el inminente nacimiento de su cuarta hija– para explicar la realidad de estas reacciones que parecen, tantas veces, incontrolables.
Muchas veces, los celos no hablan de la pareja, sino de inseguridad personal; de miedo al abandono o de experiencias pasadas no resueltas.
«¿Qué indican los celos?», se pregunta Isabel Rojas, y explica que, más allá de los casos de flagrante infidelidad, «muchas veces, los celos no hablan de la pareja, sino de inseguridad personal; de miedo al abandono o de experiencias pasadas no resueltas».
Por eso, señala que «mirarlos con honestidad ayuda a entender qué necesitamos trabajar».
Cuándo es normal, o no, sentir celos
La psicóloga explica cuándo sentir celos es «normal». Y apunta tres pautas: «Los celos pueden considerarse 'normales' cuando son ocasionales y pasajeros»; «cuando puedes hablar de ellos, sin atacar ni controlar» y «cuando no condicionan tu conducta ni la libertad del otro».
«En estos casos –explica Isabel Rojas–, los celos hablan más de una emoción que de un problema relacional».
Entonces, ¿cuándo son una señal de alerta? «Los celos se vuelven preocupantes cuando aparecen de forma constante e intensa», explica.
Y no sólo en ese escenario, sino también «cuando llevan al control (por ejemplo, revisar el móvil o preguntar constantemente)», así como «cuando generan discusiones frecuentes o incluso miedo», y, sobre todo, «cuando justifican conductas invasivas 'por amor'».
Cómo gestionar los celos
Entonces «¿Qué hay que hacer con los celos?», se pregunta la autora de la saga de cuentos infantiles Neurita, la neurona exploradora, pensada para trabajar la inteligencia emocional en la familia.
En primer lugar, «reconocer lo que sientes, sin culparte». Y, a partir de ahí, propone una vía de comunicación en la pareja y de introspección personal: «Háblalo desde la emoción, no desde la acusación. Y revisa tus inseguridades y heridas previas», aconseja.
Por último, consciente por la realidad que ve en consulta de que este tipo de reacciones pueden no ser fáciles de encauzar, Isabel Rojas recomienda «pedir ayuda profesional si los celos te superan».
Porque, sí, ya lo enseñaba Shakespeare en su obra: los celos pueden superarnos y, si no se embridan, son causa de dolor y desdicha.
Como ponía el escritor inglés en labios de Otelo durante su último alegato: «Decid que he sido un desdichado: que amé sin discreción y con furor, que aunque tardo en recelar, me dejé arrastrar como loco por la corriente de los celos: decid que fui tan insensato como el indio que arroja al lodo una pieza preciosa que vale más que toda su tribu. Decid que mis ojos, que antes no lloraban nunca, han destilado luego largo caudal de lágrimas, como destilan su balsámico jugo los árboles de Arabia». El drama imperecedero de los celos.