Querer demostrarse que uno es capaz de conquistar a pesar de estar comprometido genera infidelidades.
Consultorio Familiar
Mi novio comparte cosas demasiado íntimas con otras chicas, ¿es un síntoma de que puede llegar a serme infiel?
El orientador, conferenciante, escritor y mediador familiar José María Contreras Luzón responde a las preguntas de los lectores de El Debate, en este caso, sobre la fidelidad en el noviazgo y en el matrimonio
Estoy saliendo con un chico. Me gusta mucho y es una buena persona, pero su relación con las chicas no me gusta. Es demasiado descuidado a la hora de tratarlas y comparte cosas demasiado personales e íntimas con otras chicas. Me preocupa que con el tiempo pueda ser infiel.
Una de las cosas que preocupa, a veces, en el transcurso de una relación, es la capacidad del otro de ser fiel. ¿Me será fiel? Es una pregunta que genera un punto de ansiedad.
Es curioso, y lógico a la vez, que quien está preocupado por la fidelidad del otro, no se cuestione su propia capacidad. He visto personas que estaban preocupadas por si les serían fieles y, finalmente, fueron ellas quienes rompieron la relación.
Ser fiel tiene mucho que ver con la capacidad de tener delicadeza a la hora de tratar a otras personas. También con el conocimiento propio. He visto muchas infidelidades en las cuales se creían que no iba a pasar nada y, por exceso de confianza, se terminaba siendo infiel.
También tiene que ver con la capacidad de ir a contracorriente, contra los sentidos. Como se ve, tiene mucho que ver, con la madurez de la persona. Cuanta más se tenga, más capacidad de ser fiel. Una persona que es, o tiene mentalidad de adolescente, tiene menos capacidad para ser fiel. Cuando las cosas no son como ella espera, parece que se le hunde el mundo. No tiene visión global. También me gustaría hacer hincapié en la capacidad de ser prudente, de no pasar líneas conflictivas en el conocimiento de la propia debilidad.
Porque cuando se habla de infidelidad se piensa, generalmente, en el terreno sexual.
Pero a ser infiel no se llega de repente. Es muy probable que, con antelación, haya habido repetidas infidelidades emocionales.
Cuando se habla de infidelidad se piensa, generalmente, en el terreno sexual. Pero a ser infiel no se llega de repente. Es muy probable que, con antelación, haya habido repetidas infidelidades emocionales.
Muchas personas parecen como si llevaran el corazón en una bandeja ofreciéndolo a quien lo quiera. Es una actitud frecuente en el infiel y que lleva consigo la rotura de muchas parejas.
No está de moda ser fiel, y esa es la razón de que muchas personas no tengan una lucha personal por serlo. Todo lo que sea compartir sentimientos profundos e íntimos con quien no se debe es ya un principio de infidelidad. Actitud muy frecuente en el trabajo, viajes profesionales, relaciones de amistad e, incluso, con la familia política o lejana.
En el deseo de ser fieles, siempre hay que tener un cierto cuidado con los sentidos porque son el alimento del corazón. La infidelidad siempre empieza por un descuido de los sentidos, muchas veces voluntario.
Mirar, oír, curiosear, hablar, provocar la entrevista... El exceso de confianza personal –«no va a pasar nada»– significa no conocerse bien.
Mucha preocupación por la capacidad de ser fiel del otro y poco o nula prudencia a la hora de dar los pasos que me pueden llevar a ser yo el infiel es una característica que ocurre con mucha frecuencia. En el fondo es exceso de confianza.
Querer demostrarse que uno es capaz de conquistar a pesar de estar comprometido es una falta de autoestima que genera infidelidades.
Si alguien piensa que todo lo escrito arriba es una exageración, es probable que no se conozca lo suficientemente bien.
En una sociedad que anima constantemente a tener relaciones sexuales, lógicamente, habrá que cuidar los sentidos con más delicadeza, porque las ocasiones de infidelidad pueden ser mayores. Por otra parte, las relaciones sexuales en el noviazgo hacen que no se perciba con claridad en ese periodo de la vida, la capacidad del otro para ser fiel.
Esto que le he escrito a su pregunta son las conclusiones más significativas de una conversación que mantuve con una persona. «Me ha sido infiel –me dijo como conclusión– porque le enseñé yo. Con mi conocimiento, sabiéndolo yo, fue infiel a otra chica... conmigo».
Así que recuerde que apartarse delicadamente de las personas, no solo cuando uno está comprometido, sino también de aquellas que están comprometidas demuestra una madurez personal muy necesaria en nuestros tiempos, en los que nos encontramos con mucho inmaduro a pesar de ser personas que, por su edad, deberían tener una cierta madurez humana.
- José María Contreras Luzón es escritor, conferenciante y asesor personal y familiar. Su email para consultas de pareja y familia es: conluz2000@gmail.com