Entrevista en exclusiva con un Paje Real de los Reyes Magos
El Debate, periódico que se ha caracterizado por desvelar en 2025 algunas de las exclusivas más relevantes del panorama político español, ha logrado entrevistar a uno de los Pajes Reales de los Reyes Magos.
Cientos de miles de niños han pasado parte de esta noche en vela, atentos al menor ruido en su casa que pudiera delatar la presencia de los Reyes Magos. Sin embargo, un año más, Sus Majestades de Oriente han logrado dejar millones de regalos en los hogares españoles sin que sus movimientos e identidades hayan sido descubiertas.
Millones de niños se hacen las mismas preguntas: ¿Cómo lo logran? ¿Cuántos pajes les acompañan? ¿Cómo pasan los camellos hasta el salón?
El Debate, periódico que se ha caracterizado por desvelar en 2025 algunas de las exclusivas más relevantes del panorama político español, ha logrado entrevistar en exclusiva a uno de los pajes de los Reyes Magos. Por motivos de seguridad, no podemos desvelar su rostro ni su nombre, y el propio redactor se ha comprometido a hacer toda la entrevista con los ojos cerrados.
–Majestad, en primer lugar...
–Por favor, no me llame «majestad». Yo sólo soy un Paje Real, y aunque soy del primer círculo de ayudantes de los Reyes Magos, no puedo ostentar ese título, que sólo corresponde a Melchor, Gaspar y Baltasar. A mí puede llamarme, simplemente, «alteza».
–Usted perdone, Alteza. Le decía que quería hacerle la gran pregunta que se hacen todos los niños de España: ¿Cómo logran los Reyes Magos entrar en todas las casas, en una sola noche, y acertando siempre con los regalos?
–Vayamos por partes. Como usted sabe, los tres Reyes Magos son sabios de Oriente, y disponen de técnicas milenarias que asombrarían a muchos científicos actuales, tan racionalistas y gruñones. Pero es que, además, tienen extraordinarios poderes. No es que sean super héroes, ni magos capaces de sacar conejos de una chistera: es que son santos y reciben del Niño Jesús los dones que necesitan para llevar a cabo su inmensa labor. Es lo que siempre hace Dios: no elige a los capaces, sino que hace capaces a los que elige. Él no se fija en los que son capaces de llevar a cabo una misión, sino que cuando elige a alguien para llevar a cabo una labor, nos ayuda a realizarla. Eso vale para cualquiera, y también explica por qué mis señores Melchor, Gaspar y Baltasar logran lo que parece imposible. Porque «para Dios, nada hay imposible». Además, no trabajan solos.
–¿A qué se refiere?
–A que los tres tienen a su disposición un séquito de ayudantes, que quieren a los niños inmensamente. En primer lugar estamos los Pajes Reales, que entramos con ellos en las casas para dejar los regalos y actuamos en su nombre en muchas cabalgatas y establecimientos.
–¿Por eso están presentes a la vez en las diferentes cabalgatas o tronos repartidos por las ciudades?
–Exacto. Los tres Reyes Magos siempre, siempre, aparecen en una cabalgata, y también en muchos tronos donde los niños les dan sus cartas. Pero nunca revelan su identidad, ni si están los tres juntos o no, y nadie sabe con exactitud en qué cabalgata estarán, o en qué trono reciben las cartas. Sólo los niños más avispados y sensibles son capaces de reconocer a un Rey Mago de verdad.
–¿Por eso algunos niños dicen que han visto a Reyes Magos con peluca o con la cara pintada?
–Todos sus ayudantes representamos a los Reyes Magos como si fuésemos ellos mismos, porque estamos tan cerca de su corazón que sentimos casi lo mismo que ellos. Por ese motivo, algunos de nosotros utilizamos pelucas con gran solemnidad, igual que hacen algunos jueces, o nos pintamos la cara, que es algo que antiguamente hacían los mandatarios de Oriente para representar a sus emperadores, y simbolizar más claramente que somos personas cercanas a Melchor, Gaspar y Baltasar. Pero es que, además, Sus Majestades tienen un gran sentido del humor, y a veces ellos mismos se ponen pelucas encima de sus auténticas barbas, o Baltasar se pinta la cara de negro, para despistar aún más a los niños y a los padres, que casi siempre entienden peor que sus hijos los misterios de Dios.
–Fascinante. ¿Y hay otros ayudantes?
–Así es. Además de los Pajes Reales, están los Ayudas de Cámara y los Pajes simples, que auxilian a la hora de cargar y repartir los regalos, aunque no hablen mucho con Sus Majestades. Vienen después los Ayudantes de los Pajes simples, que sobre todo se ocupan de los animales, porque sólo los tres Reyes van en camello y el resto vamos en dromedarios, caballos o mulas. También tienen en su séquito a los Carteros Reales, que reciben, leen y filtran las cartas que los niños envían a los Reyes. Muchos de ellos están en los tronos recibiendo cartas, o van a ayuntamientos, colegios y hospitales para saludar. Por último, están los Ujieres, los Santos Utilleros y los Ayudantes de los Carteros Reales, que transportan las sacas, seleccionan las cartas por zonas geográficas, eligen los mejores regalos, descartan los que no deben ser repartidos porque no son buenos para los niños (por eso no siempre los niños reciben todo lo que piden), y hablan con las autoridades antes de empezar a repartir regalos.
–¿Y cómo logran entrar en las casas?
–Eso forma parte de sus habilidades poderosas, con secretos milenarios que no puedo descubrir. Sólo puedo decirle que a veces lo hacemos por la puerta y a veces lo hacemos por las ventanas. Incluso hemos llegado a entrar por terrazas, rejillas y se han extendido rumores de que hemos aprovechado chimeneas apagadas, aunque si le soy sincero, yo nunca he entrado por una, por miedo a quemarme con las ascuas. También puedo darle una exclusiva sobre esto.
–¡Claro! ¿De qué se trata?
–Los mejores cerrajeros de España nos han entregado llaves especiales, barrio por barrio, que son capaces de abrir y cerrar una puerta sin hacer ruido. Podemos usarlas en las casas y en los portales de los edificios. Y el resto del año, custodiamos esas llaves con enorme cuidado y seguridad, haciéndolas imposibles de robar, para que cada hogar sea siempre un lugar seguro y feliz para un niño.
–Una niña que me ha preguntado por qué los ladrones no aprovechan la noche de Reyes para entrar en las casas a robar, y por qué la policía no les detiene a ustedes pensando que son ladrones...
–Esa niña es muy lista, sin duda. La razón es muy sencilla: los Reyes Magos hacen siempre el bien. Y el bien hay que hacerlo bien. Por eso, en todo momento actuamos en coordinación con la Policía, la Guardia Civil y hasta el ejército, que son tres instituciones en las que trabajan algunas de las mejores personas que hay en España. En la noche de Reyes, decimos a las Fuerzas del Orden, en tiempo real, en qué casas vamos a entrar porque los niños ya se han dormido, y de cuál nos vamos porque ya hemos dejado los regalos. Así ellos están tranquilos y nosotros estamos felices de dejar a las familias en buenas manos. Tenga en cuenta que hay millones de cámaras de seguridad que han captado el movimiento de los pajes y los Reyes Magos en la noche del día 5, aunque gracias a nuestros atuendos especiales, nunca se ve el rostro de los Reyes Magos.
–¿Y por qué no se dejan ver?
–Desde que por primera vez fueron al portal de Belén a ver al Niño Jesús, los Reyes Magos viven para revelar al mundo la grandeza de Dios, que siempre está a nuestro lado. Melchor, Gaspar y Baltasar nos recuerdan de forma permanente que Dios es lo más importante, y que Él es el mayor regalo que podemos recibir. Son santos, y hacen una de las cosas más difíciles del mundo: aceptar el anonimato con sencillez. No quieren protagonismo: sólo quieren que las personas, sobre todo los niños, se sientan inmensamente queridos, para que así resplandezca el amor de Dios.
–¿Y tiene eso que ver con que dejen los regalos de forma gratuita?
–Exacto. Los regalos de los Reyes Magos son un signo de que lo más importante de la vida, los dones que Jesús nos da (la alegría, el amor de nuestra familia, la esperanza, la fortaleza ante el sufrimiento, la capacidad de llorar para expresar sentimientos...) son siempre gratuitos: Dios nos da las cosas porque nos ama, no porque nos las merezcamos, incluso aunque no nos portemos mal. Esa es la razón de los regalos de mis señores, los Reyes Magos.
–¿Y lo del carbón?
–Aquí tengo una cosa que decir: los Reyes no dejan a los niños sin regalos sólo porque se porten mal. Nos alegra cuando los niños se portan bien, y nos apena que se porten mal, porque eso ensucia su corazón más incluso que el carbón. A veces, sólo para que aprendan que los actos tienen consecuencias y para que no se vuelvan avariciosos, no les hemos llevado todo lo que se han pedido. Pero a decir verdad, yo nunca he llevado carbón a una casa porque un niño se haya portado mal. Este año, sólo le he dejado un saco de carbón de encina a un señor llamado Pedro, pero porque ha construido una barbacoa en su casa y lo necesitaba para cocinar unas chuletas.
–Tengo más preguntas: de dónde sacan los regalos, cuántos años tienen, dónde viven durante todo el año, pero, perdone: ¿Qué ruido es ese que oigo a su espalda?
–Es mi camello, que está bostezando en la esquina. Le agradezco mucho sus preguntas, pero me temo que tengo que dejarle. Todas esas cuestiones tal vez se las pueda responder otro año. Esta noche ha sido completamente agotadora: no hemos parado de visitar casas y mi camello, el resto del séquito y yo mismo estamos agotados.
–Pero, ¡si me ha dicho que sólo los Reyes van en camello y usted es sólo un Paje Real!
–Así es. Pero también le he dicho que sólo los niños más avispados saben reconocer a un Rey Mago de verdad, y que los padres suelen entender peor los misterios de Dios que los niños. Ate usted cabos, aunque no le veo muy avispado... Le deseo a usted, y a todos los lectores de El Debate, que tengan un feliz y santo 2026, que se porten aún mejor que el año pasado, y que se acerquen cada día al Niño Jesús, que está en la Eucaristía. Tenerle a Él es el mayor regalo que podemos recibir, no hace falta esperar un año, y también es gratuito.