Hayao Miyazaki, Isao Takahata y Toshio Suzuki
Studio Ghibli, Premio Princesa de Asturias 2026: la animación japonesa que cambió la mirada del mundo
El jurado reconoce la trayectoria del estudio japonés, referente internacional por su sensibilidad narrativa, su defensa de la naturaleza y la fuerza de sus protagonistas femeninas
El estudio japonés Studio Ghibli ha sido distinguido con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026. El fallo, hecho público este miércoles, reconoce una trayectoria que ha marcado la historia del cine de animación y ha influido en varias generaciones de espectadores dentro y fuera de Japón.
El jurado, presidido por Miguel Falomir Faus, ha valorado la capacidad del estudio para construir un lenguaje propio, basado en la sensibilidad artística, la imaginación y un profundo compromiso con valores universales. La candidatura fue presentada por Alfonso Palacio y Sergio G. Sánchez, miembros del jurado del área de Artes.
Hayao Miyazaki
Fundado en 1985 por Hayao Miyazaki, Isao Takahata y Toshio Suzuki, el estudio nació tras el éxito de Nausicaä del Valle del Viento, una obra clave que sentó las bases de su universo creativo. Desde entonces, Ghibli se ha consolidado como una referencia global gracias a una filmografía que combina fantasía, reflexión social y una cuidada estética artesanal.
Las películas del estudio destacan por su estilo visual, basado en el dibujo a mano y el uso de técnicas tradicionales como acuarelas y pinturas acrílicas. Ese sello ha permitido a Ghibli mantener una identidad reconocible en un sector dominado por la animación digital.
Títulos como Mi vecino Totoro, Nicky, la aprendiz de bruja o Porco Rosso han contribuido a consolidar un imaginario donde lo cotidiano convive con lo fantástico. En sus historias, los silencios, la contemplación y los pequeños gestos adquieren un valor narrativo central.
Compromiso y mirada crítica
El jurado ha subrayado también el contenido ético de su obra. Las películas de Ghibli abordan cuestiones como la relación entre el ser humano y la naturaleza, la memoria cultural o los efectos de la modernidad.
Un punto de inflexión llegó con La princesa Mononoke, que logró un amplio reconocimiento internacional y abrió la puerta a una mayor proyección global del estudio. La cinta combina épica y denuncia ecológica en un relato de gran complejidad.
Porco Rosso de Hayao Miyazaki (1993)
Ese enfoque alcanzó su máxima expresión en El viaje de Chihiro, considerada la obra cumbre de Miyazaki. La película narra el tránsito de una niña hacia la madurez en un mundo simbólico y plantea una crítica a la sociedad contemporánea japonesa, marcada por la pérdida de tradiciones y la presión del consumo.
El filme batió récords de taquilla y se convirtió en la película de animación japonesa más premiada de la historia. Entre sus galardones figuran el Oso de Oro del Festival de Berlín y el Óscar a la mejor película de animación.
Un legado que trasciende generaciones
Más allá de los premios, la influencia de Studio Ghibli se mide en su capacidad para conectar culturas. Sus historias han tendido puentes entre Oriente y Occidente y han difundido valores como la empatía, la amistad y el respeto.
'El viento se levanta', de Hayao Miyazaki
Otro rasgo distintivo es la construcción de personajes femeninos complejos y activos, alejados de estereotipos. Las protagonistas de Ghibli destacan por su determinación y su capacidad de transformación, un elemento que ha sido ampliamente reconocido por la crítica.
El Premio Princesa de Asturias sitúa ahora al estudio japonés en una lista de galardonados que han contribuido de forma decisiva a la cultura contemporánea. En su caso, desde el terreno de la animación, pero con un alcance que supera cualquier etiqueta de género.