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Dra. Ondina Vélez

Lo que ocultan las campañas de sexualidad para adolescentes: a más precocidad, más infecciones y más riesgo

La doctora Ondina Vélez, experta en el análisis de Infecciones de Transmisión Sexual, denuncia que, a pesar de décadas de campañas hiperfinanciadas, los datos demuestran que los adolescentes cada vez se inician antes en la sexualidad, con más prácticas de riesgo, más infecciones como gonorrea o sífilis, y menor uso del preservativo (aunque ese sea el eje de las políticas públicas)

Las campañas de «educación sexual» se centran en el uso de anticonceptivos y ni eso logranGetty Images/iStockphoto

El martes se publicó en este medio una noticia acerca del estudio HBSC 2022, y la conducta sexual de los jóvenes, presentado por el Ministerio de Sanidad. Su titular era «Tras décadas de 'educación sexual', un tercio de los adolescentes de 15 a 18 años tiene relaciones coitales».

En dicho artículo, el periodista José Antonio Méndez se preguntaba acerca de los datos aportados por el estudio y qué respuesta se está dando desde el Ministerio de Sanidad que, se presupone, está encargado de la prevención de las enfermedades y de la promoción de la salud de los ciudadanos.

Para poner en contexto a aquellos que no sepan de lo que estoy hablando, actualmente en España y en otros países se desarrolla un gran estudio observacional, llamado HBSC (Health Behaviour in School-aged Children) que tienen como fin conocer la conducta de los adolescentes de los países participantes y la influencia en distintos aspectos de la salud.

En esta investigación, uno de los aspectos que se viene estudiando desde el año 2002 en España es precisamente las cuestiones relacionadas con la llamada salud sexual.

Los datos aportados por el estudio constatan que cada vez hay una mayor precocidad en el inicio de las relaciones sexuales coitales por parte de los jóvenes, un mayor número de parejas esporádicas, un mayor uso de la píldora del día después, y un menor uso de los preservativos.

Un desastre de salud pública

Es decir, un desastre. Pero esto no es un desastre «porque lo diga yo». Es un desastre porque los resultados en salud no engañan.

Cada año, las cifras de infecciones de transmisión sexual son más altas. Cada vez se diagnostican más pacientes con enfermedades de transmisión sexual y cada vez hay más embarazos que acaban en abortos.

Si hacemos un breve repaso a las cifras de infecciones de transmisión sexual (ITS, vemos como las cifras de infección por la llamada Gonorrea se han disparado.

Incidencia de infección gonocócica en EspañaRed Nacional de Vigilancia Epidemiológica

En el año 1995, el número de casos de infección gonocócica (gonorrea) fue de 4.599 y la tasa 11,69 por 100.000 habitantes. Cifras que han ido creciendo progresivamente hasta llegar el año 2024 donde el número de casos ha ascendido a 37.257 y la tasa a 76,63 por 100.000 habitantes.

Lo curioso es que las cifras de ITS a mediados de los años 70 del siglo pasado también eran muy altas. Pero tras la aparición de la infección por VIH en los años 80 y las muertes por sida, poco a poco las cifras de ITS fueron bajando hasta el año 2000, momento en el que comenzaron a aumentar hasta llegar a las cifras que acabamos de comentar.

No sólo ocurre esto con la infección gonocócica, también sucede con la sífilis, con la C. Trachomatis, Virus Herpes genital y un largo etcétera de infecciones que aquellos que trabajamos en la sanidad cada vez tenemos más presentes.

Una estrategia nefasta

Sin embargo, si nos preguntamos que se está haciendo en materia de prevención en este campo, me atrevo a decir que se hace poco (o mucho) pero se hace mal.

He dedicado varios años de mi vida precisamente a estudiar cómo habían sido las campañas del Ministerio de Sanidad para prevenir las ITS y el aborto en los jóvenes en España.

En el año 2022, publiqué con mi querido y ya difunto director de tesis José Jara un artículo titulado Investigación sobre el diseño y la evaluación de las campañas de prevención en salud sexual dirigidas a jóvenes en España, en la Revista Internacional de Andrología.

En dicho artículo se recoge cómo las campañas a las que el Misterio ha dedicado millones de euros no han contado prácticamente con informes de diseño ni de evaluación en un alto porcentaje. Y cómo, a pesar de tener unos resultados nefastos según sus indicadores –como las cifras de ITS o el número de abortos–, las estrategias de comunicación han seguido siendo las mismas desde aquella famosa campaña de «Póntelo, Pónselo» del año 1990.

Porque estas campañas se centran en el uso de preservativo, y aun así, ni esto han conseguido, ya que desde hace más de una década su uso ha caído de una forma progresiva.

En este estudio también objetivamos cómo nunca se ha tratado el tema de retrasar el inicio en las relaciones sexuales y cómo un inicio precoz es ya en sí mismo una conducta de riesgo para la salud; y que ninguna de estas campañas reconoce como, a mayor número de parejas sexuales, más riesgo de ITS.

En las campañas de Sanidad nunca se ha tratado el tema de retrasar el inicio en las relaciones sexuales aunque un inicio precoz es una conducta de riesgo para la salud; y ninguna reconoce cómo, a mayor número de parejas sexuales, más riesgo de ITS

Más que nunca hace falta tratar estos temas en familia y animar a los padres a ser ellos quienes hablen de sexualidad con sus hijos.

Las relaciones sexuales no son una función ni una necesidad fisiológica más, como comer y beber. Las relaciones sexuales nos permiten a los ser humanos encontrarnos, amarnos, ser padres y madres. Una buena vida sexual es muy importante para una vida feliz y, por eso mismo, cuánto daño hace una mala experiencia sexual.

Es importante explicar a nuestros hijos que valen mucho, que el amor espera. Que no tengan prisa y que dediquen tiempo a conocerse y enamorarse antes de entregarse. Y que el éxito en la vida no tiene nada que ver con las muchas parejas, sino con el amor verdadero que es paciente, que es fiel y que espera.

Ondina Vélez Fraga es médico y profesora de la Universidad CEU San Pablo