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La «vitamina verde» es especialmente eficaz entre los 2 y los 5 añosGetty Images / iStockphoto

Qué es la «vitamina verde» que protege la salud de los niños, según un estudio del Gobierno de Estados Unidos

Los pediatras alertan de que, en España, los niños y los adolescentes pasan cada vez más tiempo dentro de casa y del colegio, entre videojuegos, pantallas, extraescolares, asfalto y patios de ladrillo visto y hormigón con grafitis. Algo que tiene un impacto directo en su salud, tanto física como, sobre todo, mental.

Ahora, cuando son cada vez más las voces que alertan de la epidemia de mala salud emocional entre los menores, un amplísimo estudio elaborado por el Gobierno de los Estados Unidos –a través de los NIH, su sistema público de salud– ha dado con la que podría ser una de las «vacunas» más útiles y necesarias para niños y jóvenes: la «vitamina verde».

El análisis, que se dio a conocer en 2024 tras ser publicado por JAMA Network Open, analizó la relación entre la cantidad de «verde» que existe alrededor del domicilio y los síntomas emocionales en niños.

Con datos de miles de familias, los investigadores midieron esa exposición con un indicador satelital (NDVI), que estima cuánta vegetación hay en un área concreta: parques, jardines, zonas arboladas, pequeños bosques... Y compararon esos datos con escalas clínicas de conducta y bienestar emocional informadas por los propios padres.

Esencial entre los 2 y los 5 años

La conclusión principal del estudio es clara: cuanta más vegetación hay alrededor del domicilio, menos síntomas «internalizantes» (ansiedad, tristeza, retraimiento) en la primera infancia, de los 2 a los 5 años.

El beneficio, eso sí, se reduce en la franja de los 6 a los 11 años, en parte porque a esas edades los niños visitan menos esos espacios verdes y comienzan las malas praxis en la familia: demasiadas horas encerrados, exposición a pantallas, actividades extraescolares indoor, etc.

Así, la etapa preescolar aparece como una «ventana sensible», un momento en el que el entorno inmediato (lo que el niño ve desde casa, lo que pisa al salir, el tipo de paseo que puede hacer) pesa más en su equilibrio emocional. Los propios autores señalan que, a estas edades, el hogar es el centro de la vida y la regulación emocional se está formando a toda velocidad.

¿Por qué funciona?

El estudio plantea varias vías: la naturaleza reduce el estrés, mejora la restauración emocional, favorece el juego físico y puede amortiguar factores ambientales (como el calor o la contaminación) que impactan en el bienestar. Además, implica la exposición y absorción de elementos esenciales como la vitamina D, fija el calcio en los huesos, mejora la capacidad pulmonar y permite una mayor fluidez del oxígeno en la sangre.

Es decir, que no es «solo» cuestión de pasar una tarde bonita, sino de vivir en un entorno que ayuda, de forma bioquímica, al cerebro infantil a bajar revoluciones.

Desde el Greater Good Science Center de la Universidad de Berkeley, que divulgó estos hallazgos para familias, apuntan un matiz: los niños no necesitan excursiones épicas a la montaña, sino momentos repetidos de contacto con espacios naturales, accesibles y cotidianos.

Tres consejos para familias

Además, señalan tres pautas qué puede hacer una familia corriente para que sus hijos disfruten de esa «vitamina verde», sin tener que mudarse al campo, :

– Convertir el parque/jardín en rutina, no en plan excepcional: 20 o 30 minutos varias veces por semana, aunque sea «a la vuelta de casa».

– Dejar margen para el juego libre en jardines o parques: el «verde» funciona mejor cuando el niño explora.

Buscar «verde visible»: no todo depende de grandes parques; también cuentan calles arboladas y espacios con vegetación cerca del domicilio.

La «vitamina verde» no sustituye al sueño o a una buena educación emocional en la familia, concluye el informe, pero, sobre todo durante la primera infancia, puede ser una ayuda determinante para el correcto desarrollo en la salud de los menores.