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La Academia Estadounidense de Pediatría ha elaborado una guía para que los niños dejen su adicción a las redes sociales

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Redes sociales

Los menores son especialmente vulnerables a las redes sociales: su cerebro no ha completado su maduración

Las redes sociales se han convertido en los últimos años en plataformas casi imprescindibles en nuestra vida

La tecnología es ya una parte esencial en nuestra vida y a ella van asociadas multitud de plataformas que pueden ayudarnos en nuestras labores diarias, facilitarnos tareas, ayudarnos a comunicarnos mejor o a consultar información. Y, dentro de ellas, sin duda, las que más protagonismo han tomado en los últimos años son las redes sociales.

Las redes sociales son plataformas digitales en internet que permiten a personas y organizaciones crear comunidades, interactuar y compartir información, imágenes, videos y mensajes en tiempo real sin límites geográficos. Conectan a usuarios con intereses comunes y actúan como herramientas de comunicación, entretenimiento y marketing. Y, aunque en un principio pueden parecernos inocuas, e incluso útiles, lo cierto es que el uso que hacemos de ellas es cada vez más preocupante. Especialmente cuando hablamos de menores, los cuales acaban enganchados al móvil y se ven influenciados por los contenidos que consumen. Y no siempre para bien.

De hecho, una reciente sentencia ha responsabilizado a Meta y a Google del diseño de estas herramientas que fomentan conductas adictivas en menores.

Las redes sociales «hackean» el cerebro

Según declaraciones de la doctora en psicología clínica y de la salud Silvia Ávala e Iván Garrido, psicólogo y director del Proyecto Kintsugi, a Business Insider España, el diseño de estas plataformas está orientado a captar y retener la atención de forma intensiva.

«Las plataformas están diseñadas para atrapar la atención, incluso para 'hackear' el cerebro. Y no es lo mismo un cerebro adulto que uno en desarrollo», explica Ávala.

Tal y como explicaba la experta, los menores son especialmente vulnerables porque su cerebro aún no ha completado su maduración, un proceso que puede extenderse hasta los 25 años.

El «scroll infinito» y la recompensa del «like»

Algunos de los elementos más señalados por los expertos son el «scroll infinito», función que permite consumir contenido sin interrupción y sin fin; y las recompensas: los «likes».

El «scroll infinito» hace que nuestro cerebro, al no tener un fin natural, busque constantemente nuevo contenido y active el sistema de recompensa. De este modo libera dopamina, la hormona del placer, y genera una necesidad constante de seguir deslizando.

Y los «likes» actúan de una forma muy similar. Son también una recompensa que libera dopamina en el cerebro, activando el sistema del placer y la motivación.

La gratificación instantánea que proporcionan las redes sociales fomenta la adicción a las mismas, la dependencia de la aprobación externa y la necesidad de repetir la acción para obtener más placer.

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