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La vida es bella
Roberto Benigni y Nicoletta Braschi, los Guido y Dora de la tremendamente emotiva La vida es bella (1997), también eran unos padrazos capaces de darlo todo por Giosué, su hijo. La horrible experiencia en el campo de concentración, con la madre apartada además de su familia, parecía menos terrible para el niño porque su padre (Roberto Benigni) tiraba de imaginación para hacerle creer que todo era un juego.

Roberto Benigni enseña a su hijo cómo esconderse, 'La vida es bella' (1997)

Cuando tus hijos tengan 5 años, ya habrás compartido el 50 % del tiempo con ellos como padre

Así lo revela un estudio estadounidense del año pasado que remarca la infancia como un periodo decisivo para el vínculo afectivo y el desarrollo emocional de los niños

Toda persona, al comienzo de su paternidad, ha escuchado alguna vez la frase de: «aprovecha ahora que luego se hacen mayores». Y, en efecto, así es. Llega una edad en la que el tiempo que comparten padres e hijos disminuye de forma significativa y no se puede revertir. Así lo detalla el informe americano 'El desarrollo de la inversión de tiempo parental en los niños desde la infancia hasta la adolescencia tardía', realizado a partir del 'ATUS', una base de datos con grandes muestras poblacionales, para analizar cuánto tiempo pasan los progenitores con sus hijos desde que nacen hasta que se desarrollan en la etapa pre-adulta.

De esta manera –y como destaca la investigación–, al cumplirse en niños los 12 años de vida habrán transcurrido tres cuartas partes del tiempo total de la existencia conjunta. Desde los 13 hasta la mayoría de edad restará solo el 20 % del total y de los 19 años en adelante se consumirá el último 5 %.

El inicio del distanciamiento

El tiempo parental se mantiene constante cuando los niños inician la escuela o, posteriormente, la secundaria y el bachillerato.

Sin embargo, los resultados evidencian una caída a partir de que los hijos entran en la adolescencia y comienzan a quedar y hacer más planes con amigos.

Respecto al género

Es llamativo que, entre los resultados, las madres dedican casi 43.000 horas desde que nacen los hijos hasta su adultez, sobre todo durante los primeros años de vida, mientras que los varones algo más de 26.000 horas en ese mismo período. Las primeras aportan más cuidado físico y supervisión y los padres, actividades de juego o interacción.

Cabe resaltar que, a los 16 años, el tiempo total entre ambas figuras (padre y madre) se iguala. Al llegar a los 25 suelen ser las mujeres –a excepción de padres muy implicados en la crianza– el punto de unión y cohesión familiar, según indican otros estudios como: «Relaciones intergeneracionales y bienestar en la vejez», de los sociólogos Bengtson and Roberts.

Como conclusión definitiva y por norma general, ambos progenitores están altamente involucrados durante toda la infancia y adolescencia.

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